La crisis política de Ceuta ha desatado una ola nauseabunda de nacionalismo españolista y racismo. Una islamofobia repugnante de odio al moro, de clasismo y deshumanización de las personas migrantes es alentada por los dirigentes del PP y Vox, confiados en que con este combustible pueden asestar el golpe definitivo al Gobierno de Sánchez.
Las manifestaciones del pasado 2 de septiembre impulsadas por la derecha en sus diferentes variantes no son para tomarlas a la ligera. Por supuesto, es su base social y electoral tradicional la que se ha movilizado, pero su discurso se está difundiendo más allá de sus fronteras ideológicas gracias a los graves errores del Ejecutivo del PSOE en esta crisis.
También la burocracia sindical de CCOO y UGT tiene una enorme responsabilidad. Que sus representantes en Ceuta hayan avalado el discurso ultra en un infame comunicado conjunto, donde se habla de “invasión” y se señala a miles de personas pobres como el enemigo, es toda una declaración de principios que bien podrían haber firmado Abascal o Feijóo.

¿A qué juegan Pedro Sánchez y el PSOE?
Que Pedro Sánchez compre los marcos políticos de la derecha y hable de “invasión” —aunque utilice la forma de “violación de la integridad territorial española”—, que haya destinado a cientos de efectivos de la policía y del ejército asumiendo que estamos ante una amenaza al orden y la seguridad, mientras durante semanas miles de migrantes, menores y mujeres en su mayoría, son tratados como escoria, y que bandas de lúmpenes y fascistas lancen violentos pogromos contra ellos sin que pase nada… lo dice todo.
A pesar de sus declaraciones buenistas, los hechos cantan. El PSOE y Sánchez no solo apoyan la legislación racista sobre inmigración de la UE, que riega con miles de millones de euros a dictaduras como la de Mohamed VI en Marruecos y a Erdogan en Turquía para blindar las fronteras y crear campos de concentración para internar a miles de migrantes, es que acaban de declarar solemnemente que endurecerán la leyes de extranjería y asilo, dando la razón en la práctica a quienes vociferan sobre la amenaza de los migrantes, alentando la violencia de las bandas fascistas contra ellos.
Por tanto, ¿a que juegan Sánchez y el PSOE? Su insistencia en blanquear a la dictadura alauita hablando a todas horas de su “colaboración” es un cuento para niños imposible de digerir.
Sánchez apela a las “redes sociales”, a Rusia y a Israel, a las mafias… pero es imposible que la huida de 80.000 personas desesperadas se pueda llevar a cabo sin que el aparato del Estado lo permita, incluso lo maneje con intenciones políticas evidentes. Es absurdo hablar de “mafias” en abstracto, cuando la mafia que domina el negocio de las rutas de inmigración se sienta en la corte de Mohamed, en los despachos del Ministerio del Interior marroquí, de los mandos policiales y militares, de la magistratura y de los políticos del régimen.
Sánchez omite conscientemente que la barbarie que padecen millones de personas en África, en Oriente Medio y en numerosos continentes no es un castigo divino. Es el resultado del saqueo imperialista de las riquezas naturales y las guerras con las que las clases dominantes de Europa y EEUU defienden sus intereses económicos y geoestratégicos.
Y el Gobierno “progresista”, por mucha luz de gas que haga en sus declaraciones, no ha roto con estos objetivos imperialistas. Al contrario. Cuando hablan de Marruecos piensan sobre todo en los grandes beneficios que los capitalistas españoles obtienen de este país, y no quieren dar ninguna señal que pueda afectar a este gran negocio.
A nadie se le escapa que la migración masiva es una consecuencia directa de la lucha imperialista por el control de los mercados, de las materias primas estratégicas, de las rutas comerciales, es parte de la lucha de clases en un contexto de aguda crisis del capitalismo y de avance de la extrema derecha. Es muy importante no pasar esto por alto.
La dictadura alauita se ha posicionado en la pugna interimperialista entre EEUU y China del lado de Trump e Israel. Y no es ningún secreto que Trump y Netanyahu consideran un desafío que Pedro Sánchez se haya salido del guion —aunque sea en las formas— y hable de genocidio en Gaza, o haya negado la utilización parcial de las bases americanas en la agresión imperialista contra Irán y el Líbano, o se presente como un opositor de la extrema derecha.
Washington y Tel Aviv no ocultan sus deseos de que Pedro Sánchez sea derribado lo antes posible y que PP y Vox ocupen La Moncloa. Que la monarquía marroquí se haya convertido en un aliado estratégico de Trump y Netanyahu tiene un gran valor para ambas potencias imperialistas. Y su capacidad de desestabilización en los enclaves coloniales de Ceuta y Melilla, con las consecuencias para la política interna española, está más que probada. Ahora era el momento de activar esta baza, y lo han hecho sin remilgo alguno.
Si Sánchez, el PSOE y sus aliados en el Gobierno piensan que salvarán la situación negando estos hechos, están soñando. La crisis de Ceuta es también la crisis de la izquierda reformista, de su completo abandono de una política de clase e internacionalista y de su papel como mero gestor del capital en tiempos de crisis y barbarie.

¡Nativa o extranjera, la misma clase obrera!
Desde Izquierda Revolucionaria exigimos que se movilicen inmediatamente todos los medios necesarios para atender esta emergencia humanitaria y garantizar la dignidad de las personas migrantes en Ceuta. Y que no nos digan que no hay recursos, los hay y en grandes cantidades, por ejemplo, los que se destinan a presupuestos militares que no dejan de crecer, a subvencionar a las multinacionales de la energía o a rebajas fiscales a los ricos.
Llamamos a la solidaridad activa, a salir a las calles para hacer frente a esta marea parda, como hicieron los vecinos y vecinas ceutíes que ayudan a miles de personas en condiciones límite y que con mucha valentía expulsaron a los fascistas que fueron a generar odio y violencia.
También a denunciar con firmeza la política de la socialdemocracia en el Gobierno, que vuelve a demostrar en los hechos que está más del lado de los opresores y de este sistema criminal e inhumano que de las oprimidas y oprimidos independientemente de donde hayamos nacido.
•Frente al racismo, unidad de la clase obrera. Justicia para las cerca de 200 personas ahogadas. Juicio y castigo para los mandos políticos y policiales, tanto marroquíes como españoles cómplices de esta masacre. Fin a la financiación de la dictadura marroquí.
•¡Ninguna persona es ilegal! Derogación de la Ley de Extranjería y cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros. Todos los derechos políticos y ciudadanos para los trabajadores migrantes y sus familias.
•Abajo la legislación xenófoba y de extrema derecha de la UE contra los migrantes. Desmantelamiento de Frontex y regularización de todas las personas migrantes. Derogación inmediata de la normativa de retorno que permite la creación de campos de concentración extracomunitarios.
•Derecho efectivo de asilo y a la libre circulación, supresión de las devoluciones en caliente y vías seguras para poder emigrar que no estén sometidas a la legislación clasista y racista.




















