Las imágenes del brutal desahucio de Maricarmen nos han estremecido a todos y todas. En decenas de ciudades miles hemos salido a las calles espontáneamente para plantar cara al rentismo. Han pasado una línea roja. Pero no solo se trata de los especuladores. Este Gobierno abandona a la clase trabajadora y a los más desfavorecidos.
No ha movido un dedo contra este desahucio, pero no han dudado en enviar decenas de antidisturbios a cargar contra los activistas, a lanzarles spray pimienta a la cara y a garantizar el negocio de los rentistas. Todos hemos sido testigos de las provocaciones de la policía y las cargas indiscriminadas para reventar la manifestación en Madrid. Es inaceptable que el delegado de Gobierno en Madrid, Francisco Martín, siga un minuto más en su cargo después del desalojo de Maricarmen y la violencia policial que vimos en el lanzamiento y en la manifestación en repulsa. Tiene que ser cesado inmediatamente. Entre otras, hemos cantado consignas como “¿Dónde está el Gobierno progresista?” o “¡Gobierno progresista, cómplice y rentista!”.
La respuesta ha sido masiva, 20.000 personas en Madrid nos hemos concentrado frente al ático infame de Ayuso. El desborde fue total a pesar de que la UIP ha intentado por todos los medios contener la movilización. Estudiantes, pensionistas y muchos trabajadores de todas las edades hemos gritado también “Ayuso dimisión” o “El ático de Ayuso lo vamos a ocupar”, conscientes de la complicidad de esta corrupta con el rentismo más crudo, al que está sirviendo fiel pleitesía esta semana en el foro inmobiliario The District en IFEMA.
Pero no ha sido solo Madrid; en Oviedo, Sevilla, Barcelona, Cádiz, Guadalajara, Málaga, Bilbao, Valencia, Palma… miles hemos estado en las calles. 2.000 personas en la capital catalana se han juntado frente a Delegación de Gobierno y se han mantenido firmes frente a las provocaciones de los Mossos d’Esquadra.
Per totes les Maricarmen. Per totes les víctimes d’aquest sistema capitalista rendista paràsit.
— Sindicat d'Estudiants (@SindicEstudiCat) September 23, 2026
Tenim molta ràbia. Molta. Per què serveix el Govern central si no “pot fer res” davant els desnonaments? Hipòcrites. pic.twitter.com/1t4iv4Zr7K
En Sevilla, la concentración se ha convertido en una manifestación a la que se ha ido uniendo gente hasta ser unas mil personas. En Málaga 300 personas hemos cortado el Paseo de Sancha.
Sevilla sale a las calles en solidaridad con Maricarmen y con todas las víctimas de este sistema rentista capitalista.
— Sindicato de Estudiantes (@SindicaEstudian) September 23, 2026
Los fondos buitre y los rentistas nos han declarado la guerra. Así les respondemos pic.twitter.com/ga5pGJDI6E
Esta ola de indignación no solo se debe a la situación de vulnerabilidad extrema de Maricarmen. Cuando vemos a esta mujer vemos la realidad que millones estamos viviendo en nuestras carnes. A la misma hora que se ejecutaba el desahucio de Maricarmen, en Vallecas, a pocos kilómetros, un fondo buitre desahuciaba a David y su hijo de un piso social. Dos días antes, Olga, de 54 años, se quitaba la vida tras haber sido desahuciada en L’Hospitalet. El crimen social que se ha cometido hoy contra Maricarmen es el día a día de nuestra clase.
No se sostiene por ninguna parte que la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, esta rentista con 7 propiedades a su nombre, no haya dimitido ya. ¡El PSOE lleva 8 años gobernando! Y solo mandan balones fuera. Está muy bien señalar la política ultraliberal de Ayuso, pero no solo es que eso no baste. Es que son cómplices y ejecutores de los intereses de los especuladores.
Esta impunidad al rentismo y la implicación total del aparato del Estado a través de la policía y la judicatura tiene mucho que ver con el avance de la extrema derecha. Esta capa de parásitos odiosos, egoístas y sin escrúpulos que se están haciendo de oro, que llenan sus bolsillos exprimiendo nuestros salarios con la complicidad de este Gobierno se sienten fuertes porque les han puesto una alfombra roja. Pero el estallido de rabia contra el desahucio de Maricarmen deja claro que existe la fuerza para plantarles cara. En varias ocasiones, en Madrid, se ha escuchado la consigna de “hace falta ya una huelga general”. Ese es el camino.




















