La noche de Navidad del 2023, Juan Yoel Quispe, chico migrante y trabajador de poco más de 20 años, fue brutalmente asesinado en La Coruña tras una agresión colectiva perpetrada por, al menos, diez personas. Casi tres años después, su familia sigue teniendo que luchar prácticamente sola para conseguir algo tan básico como la justicia.
Lo que estamos viendo no es un “error” del sistema judicial. Es exactamente lo que ocurre cuando la víctima es un joven pobre, racializado, y de familia trabajadora, mientras que entre los agresores aparecen hijos de familias acomodadas, entornos vinculados a abogados, empresarios y guardias civiles. Estamos frente a un caso escandaloso de racismo institucional, clasismo judicial e impunidad para los de arriba.
Desde Izquierda Revolucionaria y el Sindicato de Estudiantes mostramos todo nuestro apoyo a la familia de Yoel y sus amistades, que llevan todo este tiempo siendo víctimas de las actuaciones de la Fiscalía y de la Policía tratando de minimizar las responsabilidades, fragmentar los hechos y, en definitiva, proteger los culpables y no a la víctima de este terrible asesinato.
Una agresión colectiva que quieren reducir a un “caso aislado”
La fiscalía únicamente acusa a una persona de homicidio -ni siquiera de asesinato- por ser quien presuntamente asestó la puñalada definitiva, la mortal. El resto de los participantes en la agresión colectiva quedaron fuera de las acusaciones más graves y muchos ni siquiera afrontan cargos por lesiones aunque existieron testigos y pruebas que los sitúan golpeando, persiguiendo y rodeando a Yoel totalmente solo e indefenso.
Desde el principio se intentó dividir artificialmente los hechos en “dos peleas diferentes”. Una maniobra vergonzosa cuyo único objetivo es diluir responsabilidades y proteger a determinados agresores.
Pero la realidad es evidente: fue una agresión grupal contra un joven indefenso. ¡Diez contra uno! Una superioridad numérica brutal, usada para golpear hasta matar.
¿De verdad pretenden hacernos creer que quien participó en la paliza no tienen responsabilidad al final? ¿Que quien golpeaba, perseguía y rodeaba a Yoel son simples testigos? No, todos los participantes de aquella agresión deben responder por su actuación.
Hijos de familias influyentes protegidos por el sistema
Mientras algunos jóvenes de familias humildes sí fueron procesados, otros parcialmente identificados en la agresión quedaron fuera de las acusaciones más graves. Y casualmente, entre ellos aparecen hijos de familias con dinero, contactos y vínculos con cuerpos de seguridad. Ni están acusados de asesinato, ni de homicidio, ¡ni siquiera de lesiones u omisiones del deber de socorro! La impunidad fue obscena desde el primer día.
Familiares, amistades y colectivos solidarios denunciamos un trato absolutamente desigual entre los distintos implicados. Compañeras de Izquierda Revolucionaria y del Sindicato de Estudiantes presentes en concentraciones y juicios, pudimos comprobar como familiares y amistades de algunos de los agresores, se burlaban públicamente de los amigos y familiares de Yoel, y lo hacían con una tranquilidad insultante. Saben que el sistema protege a quien tiene apellidos importantes, dinero y contactos.
Y fue así desde el principio. Una grabación de seguridad muestra una escena especialmente repugnante. Después de la agresión mortal, varios participantes huyeron corriendo. Pero tres de ellos terminaron reuniéndose tranquilamente en un bar, donde aparecen bebiendo y celebrando apenas unos minutos después de la paliza. Esa tranquilidad sólo puede entenderse desde la sensación de impunidad y deshumanización con la que actuaron entonces. Mientras la familia de Yoel comenzaba una pesadilla interminable, algunos de los responsables actuaban con absoluta normalidad sin ningún remordimiento.
Criminalizar a la víctima para justificar la violencia
Como sucede demasiadas veces cuando la víctima es migrante y obrera, desde el primer momento se intentó criminalizar a Yoel. Muchos medios difundieron rumores sobre “bandas”, delincuencia y supuestos vínculos nunca demostrados. Comentarios racistas y clasistas inundaron las redes sociales intentando presentar el asesinato como un asunto menor. Hasta se intentó utilizar judicialmente que Yoel consumiera alcohol aquella noche, cuando precisamente eso lo hacía aún más vulnerable.
Pero, aunque Yoel fuera la peor persona del mundo - algo que desmienten familiares y amigos- nada justifica una agresión colectiva hasta la muerte. Yoel era un joven trabajador, querido por quien le conocía, que ayudaba económicamente en la casa y cuidaba de su hermana pequeña. Pero, parecía más importante investigar la vida de la víctima que perseguir a los agresores.
Crueldad y maltrato con las víctimas en una justicia para ricos
Las irregularidades comenzaron desde el primer momento y el maltrato que recibió la familia, especialmente la madre de Yoel, es indescriptible.
La noticia de la muerte fue comunicada a su madre a altas horas de la noche, mientras estaba sola en casa con una bebé de pocos meses en brazos. Una visita rápida para decirle que su hijo estaba muerto, que llamara a alguien para no estar sola y allí la dejaron, sin ningún apoyo psicológico con los riesgos enormes que eso implicaba para ella y para la bebé. ¿Se extrañaría alguien si en esas circunstancias tuviese una crisis fatal o incluso se hiciese daño a sí misma?
No hubo reconocimiento del cadáver. Se presionó para acelerar la incineración mientras el caso seguía bajo sumario. Policía y fiscalía intentaban cerrar el caso rápidamente y sin investigar seriamente a todos los implicados.
Durante semanas la familia estuvo completamente desinformada y desamparada. La fiscalía incluso llegó a afirmar que el caso podía cerrarse rápidamente, porque “estaba todo claro”. Era mentira, el supuesto autor estaba señalando a otra persona y fueron las amistades de la víctima, los que terminaron localizándolo y avisando a las autoridades para su detención.
El móvil de Yoel permaneció retenido durante años, mientras los dispositivos del resto de implicados fueron revisados y devueltos rápidamente. La familia tuvo incluso que endeudarse para pagar la investigación privada, reconstrucciones y análisis, técnicas de las que debiera responsabilizarse el Estado. Esto también es violencia institucional, porque cuando una familia trabajadora y migrante tiene que gastar el dinero que no tiene y hacer el trabajo que debería hacer la policía y la fiscalía, queda claro que la justicia no funciona igual para todos.
Este caso demuestra una realidad profundamente injusta: en el Estado español, existe una justicia clasista, que criminaliza a la juventud obrera y racionalizada, mientras protege a los hijos de las familias poderosas. ¿Alguien se imagina que a alguien poderoso le comuniquen a asesinato de su hijo de este modo?
No estamos delante de un error. Estamos delante del funcionamiento normal de un sistema atravesado por el racismo estructural, el clasismo y la defensa de los privilegios de una minoría.
¡No nos vamos a callar, las vidas de la clase trabajadora importan!
Si el caso sigue vivo, es únicamente gracias a la lucha inagotable de Giovanna, la madre de Yoel, de sus familiares, amistades y colectivos solidarios.
Mientras muchos agresores continúan sus vidas con absoluta normalidad, la familia lleva casi tres años, sobreviviendo al dolor, endeudándose y enfrentándose a un sistema que parece tener decidido desde el principio a quien proteger.
Por eso, desde Izquierda Revolucionaria y el Sindicato de Estudiantes nos sumamos a su lucha y a sus reivindicaciones:
•Todos los participantes de la agresión deben ser investigados y juzgados
•Reconocer los hechos, tal y como pasaron: un asesinato grupal
•Cese de la protección a las familias influyentes
•Protección a las víctimas
•Investigación de las irregularidades policiales y judiciales cometidas durante el proceso
En definitiva, que se haga justicia para Yoel Quispe y su familia. Porque la vida de la juventud trabajadora, migrante y racializada vale exactamente lo mismo que la de cualquier rico y con contactos, es justicia social elemental lo que aquí se cuestionando.
¡Justicia para Yoel Quispe!
¡Basta ya de impunidad, racismo y justicia clasista!
Nos vemos el día del juicio, el 1 de junio, a las 10h frente a la Audiencia Provincial de A Coruña para apoyar a la familia de Yoel
__________________________________________________________________
Xustiza para Yoel Quispe! Case tres anos de impunidade, racismo e clasismo
A noite de Nadal do 2023, Juan Yoel Quispe, mozo migrante e traballador de pouco máis de 20 anos, foi brutalmente asasinado na Coruña tras unha agresión colectiva perpetrada por, polo menos, dez persoas. Case tres anos despois, a súa familia segue tendo que loitar practicamente soa para conseguir algo tan básico como xustiza.
O que estamos vendo non é un “erro” do sistema xudicial. É exactamente o que acontece cando a vítima é un mozo pobre, racializado e de familia traballadora, mentres entre os agresores aparecen fillos de familias acomodadas, contornas vinculadas a avogados, empresarios e gardas civís. Estamos diante dun caso escandaloso de racismo institucional, clasismo xudicial e impunidade para os de arriba.
Dende Esquerda Revolucionaria e o Sindicato de Estudantes amosamos todo o noso apoio á familia de Yoel e ás suas amizades, que levan todo este tempo sendo vítimas das actuacións da Fiscalía e da Policía tratando de minimizar as responsabilidades, fragmentar os feitos e, en definitiva, protexer os culpables e non a vítima deste terrible asasinato.
Unha agresión colectiva que queren reducir a un “caso illado”
A Fiscalía unicamente acusa unha persoa de homicidio —nin sequera de asasinato— por ser quen presuntamente asestou a puñalada definitiva, a mortal. O resto de participantes na agresión colectiva quedaron fóra das acusacións máis graves e moitos nin sequera afrontan cargos por lesións malia existiren testemuños e probas que os sitúan golpeando, perseguindo e rodeando Yoel, totalmente só e indefenso.
Desde o principio tentouse dividir artificialmente os feitos en “dúas pelexas diferentes”. Unha manobra vergoñenta cuxo único obxectivo é diluír responsabilidades e protexer determinados agresores.
Pero a realidade é evidente: foi unha agresión grupal contra un mozo indefenso. Dez contra un! Unha superioridade numérica brutal, empregada para golpear ata matar.
De verdade pretenden facernos crer que quen participou na malleira non ten responsabilidade sobre o resultado final? Que quen golpeaba, perseguía e rodeaba Yoel son simples “testemuñas”? Non, todos os participantes daquela agresión deben responder pola súa actuación.
Fillos de familias influíntes protexidos polo sistema
Mentres algúns mozos de familias humildes si foron procesados, outros participantes identificados na agresión quedaron fóra das acusacións máis graves. E, casualmente, entre eles aparecen fillos de familias con diñeiro, contactos e vínculos con corpos de seguridade. Nin están acusados de asasinato, nin de homicidio, nin sequera de lesións ou omisión do deber de socorro! A impunidade foi obscena desde o primeiro día.
Familiares, amizades e colectivos solidarios denunciamos un trato absolutamente desigual entre os distintos implicados. Compañeiras de Esquerda Revolucionaria e do Sindicato de Estudantes presentes en concentracións e xuízos puidemos comprobar como familiares e amizades dalgúns agresores burlábanse publicamente dos amigos e familiares de Yoel, e facíano cunha tranquilidade insultante. Saben que o sistema protexe quen ten apelidos importantes, diñeiro e contactos.
E foi así desde o comezo. Unha gravación de seguridade amosa unha escena especialmente repugnante. Despois da agresión mortal, varios participantes fuxiron correndo. Pero tres deles terminaron reuníndose tranquilamente nun bar, onde aparecen bebendo, rindo e celebrando apenas uns minutos despois da malleira. Esa tranquilidade só pode entenderse desde a sensación de impunidade e deshumanización coa que actuaron entón. Mentres a familia de Yoel comezaba un pesadelo interminable, algúns dos responsables actuaban con absoluta normalidade, sen remordemento ningún.
Criminalizar a vítima para xustificar a violencia
Como acontece demasiadas veces cando a vítima é migrante e obreira, desde o primeiro momento tentouse criminalizar Yoel.
Moitos medios difundiron rumores sobre “bandas”, delincuencia e supostos vínculos nunca demostrados. Comentarios racistas e clasistas inundaron as redes sociais tentando presentar o asasinato como un asunto menor. Mesmo se tentou utilizar xudicialmente que Yoel consumira alcohol aquela noite, cando precisamente iso o facía aínda máis vulnerable.
Pero aínda que Yoel fose a peor persoa do mundo —algo que desmenten completamente familiares e amizades— nada xustifica unha agresión colectiva ata a morte. Yoel era un mozo traballador, querido por quen o coñecía, que axudaba economicamente na casa e coidaba da súa irmá pequena. Mais parecía máis importante investigar a vida da vítima que perseguir seriamente os agresores.
Crueldade e maltrato coas vítimas nunha xustiza para ricos
As irregularidades comezaron desde o primeiro momento e o maltrato que recibiu a familia, especialmente a nai de Yoel, é indescritible.
A noticia da morte foi comunicada á súa nai a altas horas da madrugada, mentres estaba soa na casa cunha bebé de poucos meses en brazos. Unha visita rápida para dicirlle que o seu fillo estaba morto, que chamase a alguén para non estar soa e alí a deixaron, sen ningún apoio psicolóxico cos riscos enormes que iso implicaba para ela e a bebé. Estrañariase alguén se nesas circunstancias tivese unha crisis fatal ou mesmo se fixese dano?
Non houbo recoñecemento do cadáver. Presionouse para acelerar a incineración mentres o caso seguía baixo sumario. Policía e Fiscalía tentaban pechar o caso rapidamente e sen investigar seriamente a todos os implicados.
Durante semanas a familia estivo completamente desinformada e desamparada. A Fiscalía chegou incluso a afirmar que o caso podía pecharse rapidamente porque “todo estaba claro”. Era mentira. O suposto autor estaba sinalando outra persoa e foron as amizades da vítima os que terminaron localizándoo e avisando as autoridades para a súa detención.
O teléfono móbil de Yoel permaneceu retido durante anos mentres os dispositivos do resto de implicados foron revisados e devoltos rapidamente. A familia tivo incluso que endebedarse para pagar investigacións privadas, reconstrucións e análises técnicas das que debería responsabilizarse o propio Estado. Iso tamén é violencia institucional, porque cando unha familia traballadora e migrante ten que gastar os cartos que non ten e facer o traballo que deberían facer Policía e Fiscalía, queda claro que a xustiza non funciona igual para todos.
Este caso demostra unha realidade profundamente podre: no Estado español existe unha xustiza clasista, que criminaliza a mocidade obreira e racializada mentres protexe os fillos das familias poderosas. Imaxínase alguén que a alguén poderoso lle comuniquen o asasinato do seu fillo deste xeito?
Non estamos diante dun erro. Estamos diante do funcionamento normal dun sistema atravesado polo racismo estrutural, o clasismo e a defensa dos privilexios dunha minoría.
Non imos calar, as vidas da clase traballadora importan!
Se o caso segue vivo é unicamente grazas á loita inesgotable de Giovana, a nai de Yoel, dos seus familiares, amizades e colectivos solidarios.
Mentres moitos dos agresores continuaron as súas vidas con absoluta normalidade, a familia leva case tres anos sobrevivindo á dor, endebedándose e enfrontándose a un sistema que parece ter decidido desde o comezo quen protexer.
Por iso desde Esquerda Revolucionaria e o Sindicato de Estudantes sumámonos á súa loita e as súas reivindicacións :
•Todos os participantes da agresión deben ser investigados e xulgados.
•Recoñecer os feitos tal e como aconteceron: un asasinato grupal.
•Cese da protección ás familias influí
•Protección ás ví
•Investigación das irregularidades policiais e xudiciais cometidas durante o proceso.
En definitiva, que se faga xustiza para Yoel Quispe e a súa familia! Porque a vida da mocidade traballadora, migrante e racializada vale exactamente o mesmo ca a de calquera rico e con contactos, é xustiza social elemental o que aquí se está a cuestionar.
Xustiza para Yoel Quispe!
Basta xa de impunidade , racismo e xustiza clasista!
Vémonos o día do xuízo o 1 de Xuño, ás 10h fronte á Audiencia Provincial da Coruña, para apoiar a familia de Yoel!



















