El sábado 19 de septiembre las calles de Uviéu volvieron a ser un clamor contra las agresiones fascistas. Miles de personas llenamos la Plaza del Ayuntamiento en solidaridad con lxs compañerxs de AMA pero también contra el mensaje tan deplorable por parte del alcalde del PP, Canteli, justificando a los agresores y hablando de ellos como “buenos chicos”.
Una auténtica provocación de esta extrema derecha cada vez más a la ofensiva que con su discurso de odio señala y coloca en la diana a cientos y cientos de miembros del colectivo LGTBI, personas migrantes, activistas de izquierdas y de los movimientos sociales, feministas… alentando a los elementos fascistas para que actúen, nos linchen, agredan y pongan en riesgo nuestras vidas. O no es esto con lo que nos amenaza Abascal cuando afirma que a “a la gente que hace eso [ser antifascista] luego le pasan estas cosas”.
Pero no les tenemos miedo, y las palabras del señoro Canteli han sido respondidas con contundencia: por segundo sábado consecutivo miles y miles de personas salimos a la calle contra el fascismo y, esta vez, cantamos al unísono: “Canteli, dimisión”.
Tampoco ha sido el único en lavarle la cara a estos nazis. El abogado de estos energúmenos afirmó que son “chavales que vienen de buena familia y que no se dedican a cazar ni perseguir a nadie”. ¡Que venían de buena familia!, dice. No, si eso ya lo sabíamos. Pero vamos a traducir lo que significa. Los ricos, los que impregnan su clasismo, y los fascistas que esparcen su veneno machista, homófobo y alientan la cacería racista, han sido los que —oh, sorpresa— han agredido a dos activistas. Cualquiera diría que los niñatos cayetanos, tan bien educados en colegios de pago y seguramente de misa diaria, se convierten en los neonazis que nos persiguen cuando salen de marcha.
Aquí de lo que estamos hablando no es de una anécdota ni de una pelea entre chavales que tuvieron un mal día. Hablamos de una agresión premeditada y organizada hacia un objetivo muy concreto. Y sí, es una agresión que tiene motivos políticos detrás. Qué casualidad que lxs agredidxs estuvieran en una caseta LGTBI y que hicieron frente a los fascistas cuando irrumpieron contra ellos.
Pero la juventud y la clase trabajadora de Uviéu hemos dado una lección ejemplar contra las instituciones que le lavan la cara al fascismo. No hemos sido centenares, sino miles, las que estamos hartas y hartos de un sistema que ampara la violencia que sufrimos. Estamos hartas de escuchar los discursos reacciones de PP y Vox que alientan las cacerías racistas o afirman que el colectivo LGBTI está enfermo. Unos discursos que nos recuerdan a la dictadura franquista. Una época añorada por muchos de estos elementos que desearían que volviéramos a estar encerradas en casa sin levantarnos contra ellos. Pero para su desgracia, esa época no va a volver porque somos millones las que ondeamos la bandera del antifascismo y que nos levantamos día tras día contra los que nos han colocado una diana.
Esta es la gigantesca manifestación hoy para pedir la dimisión de Alfredo Canteli, alcalde derechista del PP en Oviedo, que justificó la agresión fascista a militantes de AMA Asturies al grito de rojos y maricones: "Asturies será la tumba del fascismo". Impresionante. pic.twitter.com/UXw0KsYGhJ
— Fonsi Loaiza (@FonsiLoaiza) September 19, 2026
Y aún así, tenemos que seguir escuchando que debemos confiar en la justicia, la misma que deja en libertad a los neonazis que nos persiguen. Eso sí, a las hordas que apalean a quienes llevan ayuda humanitaria a los migrantes en Ceuta, como hemos visto también estos días, se les deja actuar con total impunidad. Y es que cuentan con el respaldo de los fascistas con placa y los togados, los que conforman la policía y el aparato judicial. Y va a seguir siendo así mientras el aparato del Estado, la judicatura, la policía sigan sin ser depurados de los elementos franquistas que nunca se tocaron.
Tampoco el Gobierno PSOE-Sumar ha dado ningún paso en este terreno. Por eso decimos que no nos sirve el antifascismo de postureo. Hablarnos de la amenaza del fascismo y alertarnos de que se vienen tiempos complicados no nos sirve, y más cuando vemos que estos fascistas campan a sus anchas. Queremos hechos.
Lo que sería verdaderamente antifascista es no endurecer la ley de extranjería que compra el marco ideológico de la extrema derecha, derogar la ley mordaza, no aprobar presupuestos militares estratosféricos o dejar de gobernar para los rentistas que nos expulsan diariamente de nuestros pisos. Y lo que sería realmente antifascista condenar estas agresiones y que los responsables paguen por sus acciones, unas acciones que tienen un objetivo muy claro: provocar miedo entre la juventud y la clase trabajadora para que no luchemos, para que no nos organicemos.
Pero lo vamos a volver a repetir las veces que haga falta: no nos van a amedrentar. Y están muy equivocados si creen que lo van a conseguir. La respuesta que lanzamos el pasado sábado fue contundente y demostró que las calles NO son de estos ultraderechistas. Porque así es como se le para los pies al fascismo: organizándonos y luchando.
¡No pasarán!
¡Al fascismo no se le discute, se le combate!




















