“Cuando se defienden los intereses de los trabajadores con determinación, los trabajadores responden”

El pasado 9 de julio se celebraron elecciones sindicales en las seis factorías y en las oficinas centrales del grupo Navantia. La CGT se presentaba por primera vez en una de ellas, la de Ferrol, la más grande y también la de más relevancia sindical. Esta candidatura ha obtenido un magnífico resultado entrando con fuerza en el comité de empresa.

Entrevistamos a Xaquín Gª Sinde, Vicente Ferrer y Javi Losada, que han salido elegidos delegados al comité.

EM.- En una entrevista anterior nos decíais que entrar en el comité de empresa sería todo un éxito. Finalmente habéis entrado, y lo habéis hecho con 3 delegados y a un solo voto de obtener el cuarto, ¿qué valoración hacéis?

Javi Losada.- El resultado fue magnífico. Efectivamente, con obtener 1 delegado nos dábamos por satisfechos por lo difícil que es entrar en el comité de empresa desde fuera, sin tener nada. De hecho, los cuatro sindicatos presentes en la factoría de Ferrol hasta ahora (CCOO, CIG, UGT y MAS, que procede de USO) llevan siendo los únicos sindicatos con representación desde las primeras elecciones sindicales democráticas, en 1979. Anteriores intentos por entrar —CSIF, USTG (también procedente USO) e incluso una candidatura de trabajadores— no tuvieron éxito por distintos motivos (no lograr formar candidatura, no tener los votos suficientes…).

Nosotros entramos con 3 delegados, a 1 solo voto de obtener el cuarto delegado, lo cual nos habría dejado empatados a delegados con MAS y CIG como segundos sindicatos en la fábrica. Hemos tenido globalmente más votos que UGT, y en el colegio de técnicos también más que la CIG. Todo esto desde fuera, sin horas sindicales, sin delegados... exige un gran trabajo.

Hemos entrado con fuerza, generando una enorme esperanza entre aquellos trabajadores combativos de la principal y de auxiliares que llevan muchos años huérfanos de un sindicato de clase y combativo, contestando en los hechos a los agoreros que siempre están llorando y culpando a los trabajadores por su supuesto “bajo nivel de conciencia”, demostrando que, cuando se defienden los intereses de los trabajadores con determinación, los trabajadores responden. De esto es de lo que estamos especialmente satisfechos.

EM.- ¿A qué se debe este resultado?

Vicente Ferrer.- Nosotros lo resumimos en dos factores: lo mal que lo están haciendo los actuales dirigentes, y todo el trabajo que nosotros venimos desarrollando en las últimas décadas.

Lo primero admite poca discusión: los dirigentes de CCOO están absolutamente degenerados, echados en brazos de la empresa (como se ve con la candidatura que tenían en técnicos). La CIG, que debería ser la alternativa natural, está absolutamente derrotada. MAS es un sindicato de empresa, con una acción sindical clientelar, muy alejada de cualquier enfoque de clase. Y la UGT es la nada más absoluta, sustentada por unas siglas históricas.

Dicho esto, puede que alguien piense que el segundo factor es irrelevante, que lo mal que lo hacen los actuales dirigentes lo explica todo. Sin embargo, como dijo Javi, otros lo intentaron antes. La clave por la que nosotros no hemos fracasado es que llevamos años manteniendo una línea firme e intransigente en defensa de los intereses de clase de los trabajadores, tanto de la principal como de las auxiliares.

Como recordábamos durante la campaña, fuimos los más firmes a la hora de defender a compañeros con problemas graves, a la hora de impulsar el rechazo al IV Convenio, al Plan y al Convenio único, a la hora de apoyar a los compañeros de la industria auxiliar. Este trabajo es la clave de por qué estuvimos a punto de empatar en delegados con la CIG, que es el primer sindicato de Galicia.

EM.- Una vez conseguido el objetivo de entrar en el comité, ¿ahora qué?

Xaquín Gª Sinde.- Ahora se abre una nueva etapa. De un lado, hay muchos trabajadores que ven con esperanza nuestra llegada al comité de empresa; de otro, la empresa nos ve como una amenaza para sus intereses. Como dijimos durante la campaña, vamos a apoyarnos en los trabajadores que no se resignan y quieren pelear, para vencer la presión de la empresa. Esta es la clave, implicar a los trabajadores en la vida sindical, huir de cualquier rutina burocrática o de la profesionalización del sindicalismo.

La forma de incorporar a los trabajadores a la vida sindical no es crear formalmente órganos o canales de participación, que es lo que acostumbra hacer la izquierda sindical o política, sino llenar esos órganos y canales de contenido, es decir, que los trabajadores sientan que esa participación es real, que son escuchados, que su opinión cuenta a la hora de tomar decisiones, que deciden de verdad.

Y vamos a trabajar con todas nuestras fuerzas para derribar los muros que nos mantienen divididos a los trabajadores de la principal y de las compañías. Nuestro mayor esfuerzo irá dirigido a unificar a la clase obrera dentro de las murallas en torno a un programa y unos métodos combativos. En definitiva, nuestro objetivo es que dentro de cuatro años los trabajadores vean que hay otro sindicalismo.

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