Seis meses de capitulación de Delcy Rodríguez ante el imperio

La mañana del sábado 23 los venezolanos presenciaron en vivo y directo a través de las redes sociales el aterrizaje de dos aeronaves tipo MV-22B Osprey del Cuerpo de Marines de Estados Unidos en Caracas. Según el Comando de Sistemas Aéreos Navales de la Armada estadounidense, estas naves tienen la misión de transportar “tropas, equipos y suministros desde buques y bases terrestres para asaltos de combate y apoyo a los mismos”[1].

La actividad fue liderada personalmente por el jefe del Comando Sur, cuerpo militar encargado de imponer los intereses del imperialismo yanqui en América Latina. Este hecho, sin precedentes recientes en ningún país del continente, confirma que esta operación, diseñada por el ejército estadounidense con el beneplácito del Gobierno de Delcy Rodríguez, además de representar una humillación al pueblo venezolano tiene un sentido muy claro. Y no es casualidad que se produzca precisamente en este momento.

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La mañana del sábado 23 los venezolanos presenciaron en vivo y directo a través de las redes sociales el aterrizaje de dos aeronaves del Cuerpo de Marines de Estados Unidos en Caracas. La actividad fue liderada personalmente por el jefe del Comando Sur. 

Trump utiliza Cuba y Venezuela para intentar tapar su derrota en Irán

El imperialismo estadounidense ha sufrido una derrota política y militar estrepitosa en la guerra contra Irán. El rechazo a las políticas totalitarias, racistas y colonialistas del trumpismo crece imparable en las calles de EEUU. Por si fuera poco, diferentes países latinoamericanos en los que Trump logró establecer Gobiernos títere durante el último periodo enfrentan crisis serias.

La insurrección en Bolivia, las poderosas movilizaciones de masas que han puesto en jaque a Milei en Argentina, el profundo malestar social y la voluntad de amplios sectores de la población de plantar cara a la extrema derecha, ya ha provocado protestas y crisis de gobierno en Ecuador, Chile, Perú, Honduras,...

Intentando desviar la atención de su fracaso en Oriente Medio, recuperar poder de intimidación frente a enemigos y aliados y movilizar a los sectores más reaccionarios de su base social en EEUU y el continente, Trump ha intensificado su arremetida contra Cuba, sometiéndola al hambre y la asfixia económica y preparando el asalto para hacerse con el control de la isla.

La demostración de dominio imperial sobre Venezuela del 23 de mayo forma parte de estos objetivos. Precisamente por ello la sumisión del régimen venezolano liderado por los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez a los designios de un criminal genocida como Trump resulta más indignante y escandalosa si cabe.

Venezuela y América Latina, objetivos estratégicos del imperialismo USA

Para el capitalismo estadounidense, Latinoamérica representa una zona de vital importancia. Las declaraciones de distintos portavoces de la Administración Trump, los dos últimos jefes del Comando Sur y ejecutivos de las petroleras y otras grandes empresas estadounidenses han señalado el interés por sus riquezas naturales (litio, oro, petróleo, gas, cobre, agua,  entre otras) y su ubicación estratégica.

Para disfrazar el creciente intervencionismo militar en la región Washington utiliza la llamada “lucha contra el narcotráfico”, como vimos en la cumbre del 7 de marzo del llamado “Escudo de las Américas” con los Gobiernos de derecha y ultraderecha del continente[2]. Incluso han hecho un llamado a la cooperación militar para enfrentar a los Gobiernos considerados "enemigos" por no ceder a sus intereses o simplemente por mantener alianzas o acuerdos preferenciales con China y Rusia. El Departamento de Estado y el Comando Sur han suscrito ya acuerdos con Gobiernos y los Estados Mayores de países como Argentina, Ecuador, Paraguay, Perú y otros para intervenir en caso de “amenazas internas o externas  a la estabilidad y la seguridad”.

En Venezuela, después de su intervención bélica del 3 de enero han logrado modificar leyes clave, como la Ley de Hidrocarburos y la de Minas[3].  E incluso países con Gobiernos que, al menos en su discurso, se han mostrado críticos con Trump como México han aceptado acuerdos y “operativos militares conjuntos” en su territorio.

Recientemente, Washington anunciaba un acuerdo con el Gobierno de Guatemala para que aviones estadounidenses realizasen operaciones militares dentro del país. A causa del rechazo popular, el Gobierno socialdemócrata de Arévalo tuvo que desmentirlo a las pocas horas. Sin embargo, las reuniones de enviados de Washington con cúpulas militares y sectores decisivos de los aparatos estatales y las oligarquías de los diferentes países y el establecimiento de diferentes acuerdos de “colaboración” son cada vez más habituales.

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Para el capitalismo estadounidense, Latinoamérica representa una zona de vital importancia. La Administración Trump, las petroleras y otras grandes empresas estadounidenses tienen interés por sus riquezas naturales (litio, oro, petróleo,...) y su ubicación estratégica. 

En la batalla desesperada contra China por preservar el poderío económico y militar que ha mantenido durante décadas en la región, una parte del cual todavía conserva pese a los avances evidentes de Beijing en los últimos 25 años, Washington está utilizando la influencia que mantiene desde la “guerra fría” sobre las cúpulas militares, los aparatos estatales y las burguesías nacionales del hemisferio.

Estos actores, operando como títeres, permiten en estos momentos unas 80 formas de cooperación militar controladas por el Comando Sur en el continente. Recientemente se ha visto a uno de sus portaaviones más equipados surcar el Mar Caribe, en conjunto con las tropas que protagonizaron el desembarco en la embajada de EEUU en Venezuela, las cuales fueron responsables de los ataques contra las supuestas "narcolanchas", que eran en realidad embarcaciones pesqueras en las que fueron brutalmente ejecutados casi un centenar de trabajadores.

Todo esto se inscribe en la “Nueva Estrategia de Seguridad” norteamericana,  aplaudida y celebrada por la ultraderecha venezolana de María Corina Machado, la oposición cubana en Miami y los Gobiernos aliados de Milei, Noboa, etc.

Indignación con el sometimiento y excusas del Gobierno de Delcy Rodríguez

Días antes del humillante despliegue militar estadounidense, un comunicado oficial había intentado disfrazar el evento como un “simulacro de evacuación” y “parte de los protocolos regulares de seguridad y protección diplomática con EEUU”. Este hecho, vergonzoso e indignante, provocó un estruendoso repudio en las redes sociales por parte de militantes de base del PSUV y reconocidos dirigentes políticos e intelectuales. Incluso sectores que han justificado durante los últimos 10 años el abandono de la agenda antimperialista de Chávez por parte de Nicolás Maduro mostraron su rechazo.

El canciller de la República, Yván Gil, retiró el comunicado de sus redes sociales de inmediato, aunque ya era demasiado tarde. El silencio de los principales dirigentes del Gobierno desvela una complacencia proyanqui evidente.

Organizaciones y dirigentes de izquierda, indignados, no dudaron en expresar su rabia y rechazar lo que estaban presenciando. De inmediato, las redes sociales ardieron con comentarios, opiniones y videos que recordaban diferentes consignas antimperialistas. Entre ellas, la célebre frase de Hugo Chávez: “¡Váyase a la m… míster Danger, que este pueblo es digno! Sepa, míster Danger, porque si a usted se le ocurre la locura de invadir a Venezuela, de mandar la flota a bloquearnos o los aviones a bombardearnos, aquí lo espera un pueblo con el fusil en la mano… ¡No le tenemos miedo!”.

Aunque hubo protestas colectivas e individuales por redes sociales y concentraciones en lugares emblemáticos como la Plaza Bolívar de Caracas, donde se quemó la bandera de EEUU con los rostros de Trump y Marco Rubio, las manifestaciones fueron pequeñas a causa del miedo a la represión y la propia desmoralización y confusión que han sembrado años de discursos gubernamentales hablando de socialismo, revolución y antimperialismo mientras las políticas que se ejecutan significan todo lo contrario: capitalismo, contrarrevolución burocrática y sometimiento al imperialismo. Antes a China y Rusia, ahora a EEUU.

Como consecuencia de la profunda contrarrevolución burocrática de la última década, con políticas antiobreras y represivas antes del Gobierno madurista y ahora de los hermanos Rodríguez que han liquidado todas los avances sociales conquistados por las masas durante los Gobiernos de Chávez, hoy sectores amplios de la población venezolana no solo no ven a EEUU como un enemigo sino que esperan que el dominio estadounidense pueda mejorar sus niveles de vida.

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Hubo protestas colectivas e individuales por redes sociales y concentraciones en lugares emblemáticos como la Plaza Bolívar de Caracas, donde se quemó la bandera de EEUU con los rostros de Trump y Marco Rubio. 

La política del Gobierno de Delcy Rodríguez, demostrando con hechos concretos y sin pudor alguno su total disposición a colaborar con el imperialismo norteamericano y trabajando decididamente para estabilizar el sistema capitalista, no hace más que alimentar esa desmoralización. Las concesiones escandalosas al imperialismo en política exterior (como el corte total del suministro del petróleo a Cuba sin tan siquiera una declaración de condena al bloqueo imperialista de EEUU) van unidas a una agenda de medidas económicas y sociales que solo beneficia a los empresarios venezolanos, tanto los llamados “boliburgueses” surgidos de las propias filas de la burocracia madurista como la vieja oligarquía de Fedecámaras que organizó los golpes contra Chávez.

El 1 de mayo el Gobierno firmaba un pacto social con las organizaciones patronales y los dirigentes de la central sindical oficialista CSBT y de las centrales vinculadas a la oposición CTV y ASI[4]. Bajo el discurso oficial hablando de negociación, diálogo y unidad nacional, todas las medidas que están planteando significan hacer retroceder aún más el poder adquisitivo y derechos laborales de la clase trabajadora y precarizar las condiciones de vida del pueblo.

Impulsar la lucha de masas contra el trumpismo levantando una izquierda revolucionaria

La crisis del capitalismo estadounidense y su decadencia frente a China lo empujan a ser cada vez más agresivo en todos los terrenos, incluido el militar. El neofascismo trumpista representa una amenaza mortal y muy real para los oprimidos en Venezuela y en todo el mundo.

Es evidente que su escalada militarista y su injerencia colonialista no serán derrotadas por la burocracia gubernamental, la cual solo piensa en sus propios privilegios y ha conducido a la clase obrera y al pueblo a una humillación colonial nefasta, allanando el camino a la ultraderecha.

Tampoco se detendrá con los llamados a la paz y al diálogo de los Gobiernos reformistas latinoamericanos ni mediante el multilateralismo. No existen imperialistas buenos: Rusia y China ya han demostrado que se mueven en función de sus propios objetivos capitalistas y no por los derechos de los pueblos. 

La movilización de las masas en la calle es una fuerza imparable. Como demuestran el impresionante movimiento internacionalista en apoyo al pueblo palestino; la huelga general en Minneapolis y movilizaciones masivas del No Kings en EEUU, con millones tomando las calles contra Trump; la insurrección que protagonizan las masas bolivianas mientras escribimos estas líneas contra el Gobierno títere de EEUU de Paz o las huelgas generales y protestas constantes en Argentina contra Milei.

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Lo único que puede recuperar la dignidad, los derechos democráticos y sociales y derrotar al imperialismo y al fascismo es el levantamiento de la clase trabajadora y del pueblo humilde, para luchar por la transformación revolucionaria de la sociedad. 

Además de impulsar la movilización, es imperativo levantar una alternativa revolucionaria e internacionalista con una política de independencia de clase. Esto significa un programa y propuestas surgidos del debate en asambleas por las propias bases obreras, la juventud y los movimientos feministas, LGTBI y antirracistas. Debemos combatir cualquier ilusión en acuerdos con sectores de la burguesía o el imperialismo, defendiendo un programa marxista que plantee la expropiación de los bancos y las grandes empresas bajo control obrero para planificar democráticamente la economía y satisfacer las necesidades sociales.

¡Únete a Izquierda Revolucionara! ¡Luchemos por la revolución socialista en Venezuela, América Latina, Estados Unidos y el mundo entero!

 

Notas:

[1]Las bases del chavismo se revuelven contra la tutela de Estados Unidos

[2] "Escudo de las Américas”: ¿una mano dura antidrogas de Trump sin contar con México ni Colombia?

[3] Washington privatiza y pone bajo su control directo el petróleo venezolano

[4] ¡Abajo el pacto del Gobierno y la patronal que ataca a los trabajadores!

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