Tras una huelga histórica, vence el sindicalismo combativo

El pasado mes de junio y julio las y los trabajadores de la mayor fábrica de Euskal Herria, la Mercedes Benz de Gasteiz, protagonizaron una huelga ejemplar dirigida por ELA, LAB y ESK, contra la dirección de la multinacional y el Gobierno vasco, y contra el boicot y las maniobras de la burocracia de CCOO y UGT, mayoría en aquel momento en el Comité junto a Ekintza y PIM. Una huelga que se convirtió en una auténtica referencia de lucha para cientos de miles de trabajadores y trabajadoras en Euskal Herria y en el Estado español.

Finalmente, tras una campaña brutal de criminalización contra las y los trabajadores en huelga, y tras numerosas amenazas y chantajes por parte de la multinacional, CCOO, UGT, Ekintza y PIM, que también participaron de esta vergonzosa campaña para amedrentar a la plantilla, firmaron un acuerdo que no respondía en absoluto a las reivindicaciones que la mayoría de trabajadores había defendido en las huelgas y  manifestaciones. Un acuerdo que, a pesar de esta campaña, contó con el rechazo del 41% de la plantilla, y con la victoria del NO entre las y los trabajadores de taller, decisivos a la hora de hacer funcionar la fábrica.

El conflicto puso en evidencia el abismo que separa al sindicalismo de clase y combativo del sindicalismo de moqueta a que nos tienen acostumbrados los dirigentes de CCOO y UGT. El conjunto de la plantilla, encabezados por ELA, LAB y ESK, demostró una actitud ejemplar, llenando día tras día los piquetes de forma militante con una actitud combativa, celebrando asambleas masivas para decidir cómo continuar la lucha, rechazando a mano alzada las ridículas propuestas de la empresa, o llenando las calles de Gasteiz ganando la simpatía y el oído del resto de la clase obrera. Al mismo tiempo, la burocracia de UGT y CCOO se situaba al lado de Emilio Titos contra la lucha de las y los trabajadores.

Pero no hay lucha que pase en balde, y así se ha demostrado cuatro meses después. Esta semana se celebraron elecciones sindicales en la fábrica, y el resultado ha supuesto un completo vuelco de la situación, y un golpe demoledor contra UGT, CCOO y aquellos sindicatos que le hicieron el juego a la multinacional y boicotearon esta ejemplar lucha obrera.

Los sindicatos que encabezaron y dirigieron la lucha y las huelgas, que no cedieron a las amenazas y chantajes de la dirección de la multinacional, que denunciaron las lamentables maniobras de UGT y CCOO, han obtenido un resultado histórico.  ELA gana por primera vez las elecciones con 9 delegados, 3 más que la UGT en el que fuera su bastión durante décadas, y LAB y ESK aumentan también su representación. Todo en un contexto en que el Comité ha pasado de 31 a 29 delegados. En total ELA, LAB y ESK pasan de 14 delegados a 18 delegados, consiguiendo una amplísima mayoría. ¡Un triunfo del sindicalismo combativo, de clase y democrático!

Por otro lado, lo sindicatos que han actuado como un brazo al servicio de la empresa han recibido un castigo sin paliativos: UGT pierde un delegado, pasando de 7 a 6, CCOO mantiene sus 4, Ekintza pierde 2 quedándose con un único delegado, y PIM desparece. En total pasan de 17 a 11 delegados. Pero la situación es aún peor en los talleres, entre las y los trabajadores directamente implicados en la producción, donde se quedan con 7 delegados frente a los 17 de ELA, LAB y ESK. Un buen ejemplo de conciencia obrera, de conciencia de clase.

Estos resultados tan positivos demuestran que, a pesar de que finalmente se impuso el acuerdo, la lucha sirve y es el único camino para generar conciencia y organización. Estos resultados son un ejemplo frente a aquellos que día sí y día también, incluyendo la burocracia de UGT y CCOO, justifican sus claudicaciones señalando que las y los trabajadores no tienen conciencia y no quieren luchar. ¡Mentira! Cuando se pone encima de la mesa una alternativa seria, combativa y contundente, la clase trabajadora lo tiene muy claro.

Como quedó demostrado, el único camino para torcer el brazo de la patronal y conseguir nuestras reivindicaciones es con la lucha en la calle, con asambleas democráticas que decidan a mano alzada, con piquetes y movilizaciones militantes. La composición del nuevo Comité de Empresa no ha caído del cielo, ha sido el resultado de un sindicalismo combativo y de cómo los trabajadores han entendido perfectamente que esa es la actitud con la que debemos defendernos de la ofensiva patronal.

¡La lucha sirve! ¡La lucha sigue!


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