En los últimos meses diferentes sectores y colectivos de la clase trabajadora están protagonizando movilizaciones masivas y combativas, recuperando métodos clasistas genuinos: las asambleas con votaciones democráticas a mano alzada para decidir planes de acción, la autoorganización desde abajo en los centros de trabajo, las cajas de resistencia para sostener la lucha…
El ejemplo de la huelga indefinida de las trabajadoras de Escuelas Infantiles de 0 a 3 años en Madrid —la “revolución amarilla” como la han definido las propias compañeras de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI)— o la batalla contra las listas negras en el metal de Cádiz que encabezan Manuel Balber y Jesús Galván de la CTM, y que los trabajadores de las auxiliares de Navantia San Fernando han apoyado con paros masivos votados en asambleas, son dos ejemplos muy destacados de esta nueva oleada de luchas obreras.
Impresionante la manifestación por la educación pública en Madrid. Contra las políticas privatizadoras y represivas de Ayuso, hay que seguir el ejemplo de las educadoras de @educacionPLEI. La lucha, la organización y la huelga.
— Sindicato de Estudiantes 🇵🇸 (@SindicaEstudian) April 19, 2026
Tenemos fuerza. Vamos a ganar. #SalvemosLaPública pic.twitter.com/jFhBRKr9jb
Estos conflictos se suman a las huelgas y manifestaciones de cientos de miles de docentes de Madrid y Catalunya contra las políticas de recortes y destrucción de la enseñanza pública de los Gobiernos de Isabel Díaz Ayuso (PP) y de Salvador Illa (PSC) —incluyendo el rechazo mayoritario a los acuerdos entreguistas de CCOO y UGT—, y que se han replicado en Aragón y el País Valencià.
Por supuesto, a la huelga general del 17M en Euskal Herria por un SMI propio de 1.500 euros mensuales —con más de 100.000 trabajadores y trabajadoras en manifestaciones—, a la extraordinaria campaña de movilizaciones y solidaridad que ha obligado al Gobierno PSOE-Sumar a indultar a las 6 sindicalistas de La Suiza de Gijón, a las huelgas de las trabajadoras del comercio de A Coruña contra un convenio deplorable… y a decenas de conflictos que, aunque no han ocupado grandes titulares en los medios, recorren toda la geografía.
Las características de estos conflictos son claras: una enorme carga de crítica contra las burocracias de CCOO y UGT, contra su estrategia desmovilizadora y acuerdos a la baja que solo cosechan retrocesos laborales y salariales constantes; un impulso a la autoorganización desde la base, incorporando los métodos de la democracia obrera en la toma de decisiones (votaciones en asambleas) y la extensión de las luchas al conjunto del movimiento obrero para llevarlas hasta el final ganando su solidaridad política y económica (cajas de resistencia).
Todos estos elementos reflejan cambios profundos en la conciencia de capas cada vez más amplias de nuestra clase, especialmente en sus sectores más jóvenes, feminizados y precarizados, que además de rechazar la estrategia de cambalache de los aparatos de CCOO y UGT buscan construir un sindicalismo combativo y asambleario para levantar una muralla de resistencia contra la avaricia de la patronal y de la administración, y lograr derechos.
De 2021 a 2025 los beneficios de las empresas del IBEX 35 aumentaron un 65%, alcanzando su récord histórico el año pasado con 65.000 millones de euros. Mientras, el salario medio en el mismo periodo creció cuatro veces menos, apenas un 15%, y con una inflación acumulada que ronda el 20%.
Lo paradójico es que en un momento de bonanza económica y de beneficios estratosféricos para los capitalistas, las cúpulas de CCOO y UGT no se den por enteradas y firmen convenios y acuerdos malos o malísimos, sin proponer ningún combate, cuando no boicotean y rompen las huelgas más emblemáticas como hicieron en el metal gaditano en junio de 2025. Y nada de esto es casual: siguen las instrucciones del Gobierno PSOE-Sumar para proteger lo que consideran el bien más preciado de su gestión, la paz social.
Este proceso de insubordinación contra la burocracia sindical también lo vemos a una escala más global. Las huelgas generales en Italia contra el genocidio, surgidas a partir de la convocatoria de sindicatos combativos minoritarios, desbordaron al aparato de la CGIL. La huelga general en Minneapolis contra la violencia policial racista del ICE y las políticas totalitarias del trumpismo, o las huelgas impuestas desde abajo en Francia, Grecia y otros países, muestran que los aparatos de los sindicatos más colaboracionistas pueden ser combatidos y desbordados.
Barcelona totalmente desbordada en una #VagaEducativa que es un clamor contra el abandono a la escuela pública y por unas condiciones laborales y de estudio dignas. @educaciocat, esto es solo el principio.
— Sindicato de Estudiantes 🇵🇸 (@SindicaEstudian) March 20, 2026
Reducció ja de les ràtios! Per una educació 100% pública i en català! pic.twitter.com/egAsTAk0Gp
En un contexto económico marcado por la escalada militarista del Gobierno de Donald Trump, por el genocidio sionista y la guerra imperialista contra Irán y Líbano, los capitalistas exigen aún más recortes sociales, más ataques a nuestros salarios y derechos y también más represión contra las luchas obreras y los movimientos sociales.
Y por eso cada vez somos más las trabajadoras y trabajadores que cuestionamos un modelo sindical que no hace frente a esta ofensiva de la reacción y la fortalece en los hechos. La política del pacto social, del sindicalismo de “servicios”, de “consenso”, que se intenta justificar en una supuesta falta de conciencia obrera, ha fracasado por completo. Lo que realmente falta es una política, un programa y un plan de acción que sintonicen con toda la fuerza que nuestra clase pone una y otra vez encima de la mesa.
Los trabajadores y trabajadoras que militamos en Izquierda Revolucionaria estamos comprometidos en esta batalla, y lo hemos demostrado en todos los escenarios donde tenemos capacidad para influir e intervenir: en el metal de Cádiz, en los astilleros de Ferrol, en las empresas logísticas de Guadalajara, en el sector de la enseñanza en Madrid, en Catalunya, en el País Valenciá, en la hostelería de Andalucía, en la huelga general del pasado 17M en Euskal Herria y en decenas de sectores donde nos implicamos para fortalecer el sindicalismo de clase y revolucionario. Nuestro compromiso es total con esta nueva respuesta obrera.
🔊 #M17 | Gaurkoa greba historikoa izan da Hego Euskal Herriko langileriarentzat, kaleetan zehar uholde bat zabaldu da 1500€ko gutxieneko soldata aldarrikatzeko. Gora langileon borroka!#M17GrebaOrokorra #HemenErabaki #SMIpropio #GrebaOrokorra pic.twitter.com/Ng4cXiea3E
— Ezker Iraultzailea (@EzkIraultzailea) March 17, 2026
La clase obrera es el sujeto de la transformación socialista, y solo con un trabajo sistemático dentro de sus organizaciones sindicales, defendiendo con audacia un programa revolucionario, podremos avanzar en el objetivo de derrocar el capitalismo. Lejos de abstenernos de intervenir dentro del movimiento sindical organizado, trabajamos por construir una red sólida de delegados combativos, con una perspectiva comunista y métodos clasistas capaces de transformar los conflictos en grandes movimientos de masas para alcanzar victorias. Y lo hacemos codo con codo con los trabajadores y trabajadoras sin sectarismos, combatiendo a los que siembran el escepticismo y la desmoralización, para que esta alternativa conquiste un apoyo cada vez más importante.
¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Organízate en Izquierda Revolucionaria para construir un sindicalismo de clase, combativo, asambleario y democrático!




















