El jueves 16 de julio a las 10  de la mañana, una gran manifestación de 7.000 trabajadores y trabajadoras partía desde la puerta norte de la factoría de Airbus en Getafe. La plantilla lleva desde el 1 de julio en huelga contra el deterioro en sus condiciones laborales, demostrando el hartazgo acumulado entre la clase obrera ante una patronal explotadora que todavía quiere exprimirnos más. Como decía una de las pancartas: “Beneficios por los cielos, las subidas salariales por los suelos”.

Al grito de ¡esto no se para!, los trabajadores de Airbus, acompañados por familias y vecinos, se han manifestado hasta la plaza del Ayuntamiento de Getafe con una combatividad enorme y con un mensaje muy poderoso: esta huelga es de los trabajadores y somos los trabajadores quienes tenemos que decidirlo todo.

Los compañeros y compañeras de Izquierda Revolucionaria y el Sindicato de Estudiantes hemos participado en la protesta repartiendo una hoja de solidaridad y al final hemos entrevistado a Gustavo Retamosa, trabajador de Airbus y representante sindical de la CGT.

 

Izquierda Revolucionaria.- Los trabajadores de Airbus Getafe lleváis desde el 1 de julio en huelga. Una huelga que ya está haciendo historia y a la que se han sumado otros centros a nivel estatal. ¿Cómo veis el ambiente entre la plantilla?

Gustavo Retamosa.- El ambiente es tremendo. Esta manifestación ha sido el colofón y hemos conseguido reeditar la última gran marcha de la antigua CASA hace 45 años, la gran manifestación de la construcción aeronáutica en Getafe. No veíamos algo así desde entonces. El centro de Getafe es el mayoritario dentro de los que tiene Airbus en España, 9.000 trabajadores. Y lo más importante que hay que decir es que esta huelga ha sido un movimiento social dentro de la empresa que ha pasado por encima de los representantes sindicales, incluso ahora vemos que igual no lo hemos hecho suficientemente bien desde el principio; en todo caso pedimos perdón a los trabajadores por ello.

Esta huelga es una huelga de los trabajadores. Los trabajadores tenemos un límite y esta explosión que estamos viviendo está provocada por toda una serie de pérdida de derechos laborales que venimos acusando convenio tras convenio, y como todo tiene un límite, hemos dicho que hasta aquí hemos llegado.

Han sido los trabajadores quienes han conformado la movilización, todo se decide en asamblea, las reivindicaciones se han acordado ahí, no solo en Getafe que es donde se ha prendido la llama, sino en el resto de centros que nos han seguido una semana después. Todos están siguiendo la huelga mayoritariamente, los seis centros de Airbus en España y es un éxito sin precedentes. Esto lo que demuestra es que son los trabajadores quienes mandan y somos los sindicatos quienes tenemos que obedecer y canalizar las reivindicaciones para llevarlas a la mesa de negociación. Y ahora tenemos una posición de fuerza para la negociar con la empresa.

IR.- Este levantamiento viene provocado por muchos años viendo como vuestras condiciones laborales y salariales se deterioraban. Pero ¿cuál ha sido el ataque de la empresa que ha hecho que todos esos años de rabia estallasen?

GR.- Sí, los últimos convenios se han firmado todos a la baja. Recientemente, de forma unilateral, se ha conformado la última negociación del salario y no se incorporó el tanto por ciento que los trabajadores pedíamos, porque decían que la negociación estaba estancada, y por último, y quizás la llama que ha prendido en este grupo de trabajadores que se han autoorganizado para responder, es el recorte de dos días de teletrabajo a uno. De manera unilateral.

Este ataque se ha planteado para todos los países del grupo, a Alemania, Francia y España, y evidentemente con el éxito de las movilizaciones aquí, creemos que el conflicto está a punto de saltar los Pirineos. El otro día vino un compañero de Francia, de helicópteros, y como él bien decía: “tout est possible”. El compañero venía a tomar un poco el registro de lo que está ocurriendo para llevarlo más allá.

IR.- La manifestación del 16 de julio ha sido una demostración de ese “todo es posible”, se respiraba una gran confianza en la fuerza de la clase obrera organizada porque habéis dado un golpe demoledor encima de la mesa y la empresa seguro que tiene miedo.

GR.- Claro que tiene miedo, tiene que tenerlo porque esta circunstancia no se ha vivido nunca y nuestra posición de fuerza es evidente. No creo que tarden mucho en poner una propuesta que merezca la pena porque ya ha habido un par de reuniones dentro del foro de la Comisión Negociadora, que no con el comité de huelga, que es importante diferenciarlo, porque veníamos por mandato del último convenio negociando la parte del salario, como un punto que quedó pendiente y por eso estábamos en este foro de la comisión negociadora del convenio.

Pero claro, ahora las reivindicaciones van más allá del salario. Estos días, las cuestiones que nos ha planteado la dirección de la empresa son muy insuficientes, son una falta de respeto después de la posición que hemos tomado los trabajadores.

¿Qué reivindicamos? Queremos que vuelva el teletrabajo a como estaba anteriormente (dos días). Queremos que nuestros salarios, que se desligaron del IPC en el sexto convenio colectivo, vayan en referencia con el IPC, para que vayan en alza. Nos retiraron el complemento IT, que son las bajas de enfermedad común, donde nos pagaban y nos daban la cobertura del 100% de los salarios, y ahora ya no es así. Antes había ayudas a trabajadores en cuanto a becas… y también se nos han retirado.

Tenemos una parte de la compañía, la parte de satélites de espacio, que se quiere disgregar para crear una nueva empresa europea junto con otras dos compañías que son Thales y Leonardo, lo que se conoce como Proyecto Bromo. El objetivo es crear un nuevo gigante espacial con toda la parte de satélites de Airbus que corresponde en exclusiva a la planta de Getafe y no hay ninguna garantía de que nuestros compañeros mantengan sus puestos de trabajo, sus condiciones, ni nada de nada.

Además, Airbus es una compañía privada con una participación pública significativa. Que, de hecho, siempre ha sido una reivindicación de los trabajadores: que sea una empresa pública. Entonces, claro, hay muchos acuerdos y presupuestos multimillonarios, desde el transporte militar a la parte de satélites, que hace que el Estado español dé mucha pasta a la empresa y dan luz verde a proyectos y formas de hacer de la gente contra la que ahora nos ponemos en huelga. De hecho, tenemos más carga de trabajo que la que nos corresponde por participación, eso es parte de esa llama que se ha prendido. Aquí, en un tejido industrial con una plantilla de 14.000 personas trabajadoras de la propia matriz, y con otras 70.000 que trabajan en empresas satélite, hay personas que están trabajando al mismo tiempo en la industria aeronáutica nacional. Entonces claro, tenemos unas condiciones muy inferiores a las que tienen nuestros compañeros en Alemania o Francia.

 

IR.- Habéis planteado que como no haya un acuerdo digno para los trabajadores, hay grandes posibilidades de ir a la huelga indefinida en septiembre.

GR.- Sí, de momento la papeleta de huelga está autorizada hasta el 31 de julio y en las asambleas de trabajadores se tomará la decisión de qué manera se va a renovar y cómo vamos a continuar. También tenemos que decidir si se conformará un nuevo comité de huelga, que queremos que sea de forma horizontal para todos los sindicatos, no que vaya en base a la representatividad después de las elecciones del año 2023. Y así conseguiremos que no haya desequilibrios entre las organizaciones.

Porque hay un hecho diferenciador. La organización mayoritaria, según los resultados electorales, es CCOO y han entrado los últimos este lunes a la convocatoria de huelga y han ejercido una presión enorme para que se celebrara una comisión negociadora de convenio (que, como dije antes, no es el foro adecuado para debatir las reivindicaciones de una huelga) e intentando desactivar la huelga y boicotearla desde dentro. Es un hecho lamentable, pero es lo que hemos vivido y lo tenemos que denunciar. El resto de organizaciones estamos en un bloque unido, queremos mantener la unidad sindical para luchar, y esto lo tiene que tener en cuenta tanto la dirección de la empresa como CCOO que está teniendo un papel muy perjudicial.

IR.- La huelga está siendo masiva, los ánimos están por las nubes y es realmente inspirador. Es un ejemplo más de toda una serie de huelgas, como la del metal de Cádiz o las rebeliones docentes en el País Valencià y en Catalunya, que demuestran que la clase obrera no está dispuesta a aceptar migajas y que está dispuesta a ir hasta el final. Desde Izquierda Revolucionaria y el Sindicato de Estudiantes creemos que hay que unificar todas estas luchas y avanzar hacia una huelga general que permita doblarle el brazo a la patronal y defender todos los derechos que nos quieren arrebatar.

GR.- Ojalá sea así. Mira, os tengo que decir que después de muchos años de militancia y de historias de lucha en un barrio obrero que está aquí al lado, en Leganés, de ver cómo nos están robando la educación y atracando la sanidad, pensé que igual había pocas ganas de luchar dentro de los tajos, en las empresas, en las industrias, y estaba un poco desesperanzado. Ahora esto nos está dando mucha luz y nos dice que efectivamente existe una oportunidad. Hay que estar siempre con los trabajadores y creo que hay una oportunidad de que esto crezca. Estamos en un momento en el que la gente ha dicho que hasta aquí y que basta ya. Hay que poner pie en pared y seguir siempre hasta el final.

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