Los trabajadores y trabajadoras de Airbus han rechazado masivamente en asamblea el preacuerdo al que CCOO había llegado a última hora de ayer, jueves 16 de julio, con la dirección de Airbus y el mensaje es rotundo: no queremos migajas, la huelga continúa.
El preacuerdo ha sido rechazado tanto en la planta de Getafe, donde la plantilla lleva en huelga desde el 1 de julio, como en las otras factorías a nivel estatal que se han sumado a la lucha siguiendo el ejemplo de sus compañeros madrileños.
Es francamente insultante que CCOO haya llegado a este preacuerdo con la empresa de forma unilateral, pero todavía lo es más si tenemos en cuenta que esta maniobra burocrática se ha dado horas después de la enorme manifestación de 7.000 trabajadores que llenó Getafe de dignidad obrera y que reeditó la marcha más importante que vivió la aeronáutica en el municipio en los años 80.
La huelga está siendo un éxito sin precedentes, con un seguimiento altísimo tanto entre el personal de talleres como de oficina, y la empresa está contra las cuerdas. De hecho, como explican los compañeros de la CGT de Airbus, la fuerza de la movilización tras más de 10 jornadas de piquetes y asambleas es lo que ha colocado a los trabajadores en una posición de ventaja de cara a las negociaciones con la empresa, que van por el tercer día.
La dirección de Airbus tiene miedo y la burocracia de CCOO ha llegado para salvarles. Se “sumó” a regañadientes a la huelga en el último minuto para intentar boicotearla desde dentro y ponerle fin. ¡Ni si quiera están participando en las asambleas generales de trabajadores! Aprovechando que el comité de huelga todavía no está conformado y que son el sindicato mayoritario en la Mesa Negociadora del convenio, CCOO ha llegado a este preacuerdo fabricado al servicio de la patronal, aunque tampoco les soluciona a ambos el problema que tienen encima porque se necesitaría que lo firmase otro sindicato más para que fuese de aplicación general a toda la plantilla.
Además, la dirección de este sindicato ha propuesto que el preacuerdo fuera ratificado en un referéndum organizado de la mano de LA EMPRESA y con votaciones DENTRO de las factorías. ¿Con qué objetivo? Es evidente: acabar con las asambleas democráticas de trabajadores y con la votación a mano alzada, poner fin al movimiento y la huelga y obligar a los trabajadores a entrar en los tajos. Una jugada vomitiva para salvar el pellejo a la empresa, justo cuando empieza a sentir la máxima presión.
Pero los trabajadores y trabajadoras han dicho que se acabó. La clase obrera está harta no solo de la degradación permanente de nuestras condiciones laborales y salariales, sino también de aquellos representantes sindicales que con su sindicalismo burocrático vende las luchas, traiciona a los trabajadores y trata de garantizar la paz social a cambio de migajas. Hoy se han llevado una buena lección de lo que es la democracia obrera.
La huelga en Airbus continúa y la moral está muy alta. Los trabajadores pueden conseguir no solo que se dé marcha atrás en los nuevos ataques, como es la reducción del teletrabajo a un día, sino reconquistar derechos que llevan años sufriendo: la actualización salarial ligada al IPC que exigen, que vuelva el complemento IT, etc.
La próxima semana seguirán las asambleas y las manifestaciones. Llamamos a todos los trabajadores y jóvenes a participar para mostrar nuestra solidaridad con los huelguistas de Airbus, porque si ellos ganan, gana toda la clase trabajadora.
Que viva la lucha de la clase obrera.
¡Esto no se para!




















