Se cumplen 90 años del alzamiento fascista del 18 de julio de 1936 y de la insurrección obrera que aplastó el golpe militar en las principales ciudades del Estado español.

En aquellas jornadas heroicas, la clase trabajadora y los campesinos pobres tomaron la iniciativa ante un gobierno republicano que intentó llegar a todo tipo de acuerdos con los militares sublevados antes que armar al pueblo.

En Barcelona, en Madrid, en Valencia, Málaga y Gijón, en cientos de ciudades y localidades los obreros se enfrentaron a las tropas profesionales en una batalla desigual. Fue la determinación revolucionaria de estos trabajadores y jornaleros, militantes de la CNT-FAI, de la UGT, del PSOE, del PCE y del POUM lo que impidió un triunfo rápido del fascismo.

La clase obrera escribió una página memorable de la historia frente a la pasividad criminal del gobierno republicano del Frente Popular. Pero con las armas en la mano, los trabajadores no se detuvieron ante un orden social que había engendrado a la bestia fascista. Fueron los protagonistas de una epopeya revolucionaria que estremeció el mundo.

La toma de fábricas y de la tierras, las patrullas de control, los comités revolucionarios y las milicias compusieron un abigarrado poder obrero que se extendió por todo el territorio controlado por la república. El calado de las realizaciones revolucionarias desde julio a noviembre de 1936 sólo puede compararse con la revolución bolchevique de 1917.

Pero hubo más: la clase trabajadora emprendió la lucha armada para hacer frente a la contrarrevolución fascista, burguesa y clerical, derramando su sangre en las trincheras contra un enemigo que contaba con el respaldo militar de la Alemania hitleriana y la Italia de  Mussolini. Y aquel desafío, inédito en la Europa de los años treinta, movilizó a la vanguardia obrera mundial  en aquel formidable ejército que fueron las Brigadas Internacionales.

La guerra y la revolución pusieron a prueba todos los programas políticos y a todas las organizaciones, mostrando la auténtica cara del estalinismo.  Empecinado en descarrilar una poderosa revolución proletaria en aras de no asustar a una “burguesía” democrática inexistente, su política de colaboración de clases cosechó unos resultados catastróficos.

Desde Izquierda Revolucionaria y la Fundación Federico Engels hemos dedicado una atención permanente a estos acontecimientos publicando decenas de artículos y libros. Desde los Escritos sobre la revolución española de León Trotsky, a la serie de cinco volúmenes dedicada a la Revolución socialista y la guerra civil, pasando por trabajos que se han convertido en auténticos clásicos como los de Grandizo Munis y Felix Morrow.

Para rendir tributo a una revolución excepcional y a una generación que lo entregó todo por la transformación socialista, hemos realizado una selección de artículos, entrevistas y libros que contribuyen seriamente al conocimiento de estos acontecimientos. No proponemos ningún ejercicio de nostalgia, sino recuperar las valiosas lecciones de la revolución española como una necesidad de primer orden para enfrentar a un enemigo que se ha vuelto igual de poderoso y amenazante que en aquellos años.

 

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