Año 1918. Mientras el mundo se hundía por culpa de las contradicciones e intereses capitalistas, la revolución rusa abría una esperanza a los oprimidos del mundo. Lenin y los bolcheviques lideraban la defensa del primer Estado proletario de la historia, una defensa total, en todos los frentes.

En el frente político, los comunistas aceleraban la transformación social; en el frente militar, los trabajadores defendían sus conquistas revolucionarias con las armas en la mano; en el terreno ideológico, los marxistas rusos, liderados por Lenin y Trotsky, defendían la revolución rusa de todas las calumnias y mentiras de la burguesía internacional y sus lacayos. Al lado de ésta, cómo no, se posicionó la vieja burocracia de la II internacional, con Kautsky a la cabeza.
Kautsky era un líder histórico de la internacional socialdemócrata, uno de sus teóricos más importantes. A principios del siglo XX, cuando se libra en el seno del movimiento obrero el debate entre el revisionismo kantiano de Bernstein y el marxismo, Kautsky lidera con Lenin la defensa de las ideas de Marx y Engels. Pero el estallido de la Primera Guerra Mundial y la revolución rusa provocan también su estallido contra las ideas y prácticas del marxismo revolucionario.
La postura de Kautsky con respecto al Estado soviético es desde el comienzo hostil. Renegando de los principios fundamentales del marxismo, acusa a los sóviets (organizaciones de obreros, campesinos y soldados, en donde sus representantes eran elegidos democráticamente y revocables en cualquier momento, organizaciones creadas para la defensa y organización obrera) de constituirse como Estado. Lenin responde: sí, es cierto: ¿qué es un Estado obrero sino la clase organizada como Estado?

Marxismo contra reformismo. Lenin contra Kautsky

Contra la democracia liberal, Lenin opone la democracia obrera, la dictadura del proletariado. Kautsky habla de democracia en abstracto, de respeto a las libertades de la burguesía explotadora, a la cual según este ex marxista se puede convencer mediante la palabra. Pero los capitalistas ya han demostrado el apego que tienen por la libertad y la democracia. Guerra civil y dictadura es lo que le ofrecen a la clase obrera rusa si no acepta someterse. En esa situación extrema, una situación en donde revolución o contrarrevolución son las dos únicas alternativas posibles, no es de extrañar la dureza del tono de Lenin contra el idealismo pacifista de Kautsky.
Kautsky representa a un reformismo que vive en el pasado, un reformismo que habla de conquistar el Estado a través de los parlamentos. Lenin defiende la necesidad del proletariado de organizarse como estado, utilizando la violencia defensiva para salvaguardar la democracia obrera. Como a todo buen reformista, a Kautsky le escandaliza la violencia contra la burguesía, le parece poco humanista. Sin embargo, no dice nada del derecho de los explotados a defenderse.
La revolución proletaria y el renegado Kautsky es, en cierto modo, una extensión de otro clásico leninista, El Estado y la revolución. Mientras que este último esboza una perspectiva de la teoría marxista del Estado, La revolución proletaria y el renegado Kautsky defiende la construcción en la práctica de un Estado socialista, abordando las dificultades y retos que ésta implica.
Construir una alternativa proletaria al orden burgués sigue siendo el reto y objetivo de los marxistas. También está claro que el reformismo intenta, al puro estilo Kautsky, desprestigiar cualquier alternativa al modelo capitalista que ellos sostienen. Los kautsky venezolanos y de todo el mundo utilizan los viejos argumentos de los renegados. Ideas reaccionarias como que la clase obrera debe respetar la democracia burguesa, que el único cauce posible son las instituciones existentes, etc.
Ante estas maniobras, los marxistas contraponemos la necesidad de los trabajadores de participar en el parlamento para utilizarlo de altavoz de las ideas revolucionarias y decimos no al cretinismo parlamentario; independencia de clase, ninguna confianza en la burguesía y sus instituciones; explicar pacientemente las ideas y preparar a la clase obrera para la revolución, la destrucción del Estado burgués y la construcción de un democracia obrera.
La revolución proletaria es un libro de combate, útil para lo que sucede hoy en Venezuela, útil para lo que sucederá mañana en todo el mundo.

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