¡Exigimos su inmediata readmisión!

A finales de agosto la empresa de autobuses Bacoma, integrada en el Grupo Alsa, despidió a la única conductora de su plantilla debido a que en el trayecto entre Valencia y Almería se vio obligada a detener el autobús al sufrir fuertes dolores menstruales y una seria hemorragia debida a la endometriosis que padece.

Parar en estas circunstancias no solo está completamente justificado por la situación personal de la conductora, sino que es un imperativo de seguridad. Seguir conduciendo un autobús con más de 50 pasajeros mientras se sufren serios dolores y una fuerte hemorragia hubiera sido una grave irresponsabilidad, y por eso la conductora, atendiendo a los protocolos que aconsejan a los conductores detenerse en un área de descanso ante una situación sobrevenida que implique riesgo para ellos y sus pasajeros, actuó correctamente.

Pero la empresa decidió aprovechar la situación para ajustar cuentas a esta trabajadora, que había destacado en el pasado exigiendo, como portavoz de la CGT, el cumplimiento de la legalidad en cuanto a salarios y salud laboral. Como represalia, el Grupo Alsa la dejó sin descanso en sábados o domingos desde hace más de siete meses, le abrió varios expedientes disciplinarios y le impuso sanciones completamente injustificadas, hasta el punto de que un juzgado de lo social anuló una de esas sanciones por “desproporcionada e inverosímil”. Ahora, estos explotadores miserables y machistas, intentan aprovechar un problema de salud para deshacerse de una trabajadora que no se callaba ante el pisoteo a sus derechos.

Grupo Alsa presume en su publicidad de su compromiso con las mujeres y no duda en anunciar el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, proclamando que “aún queda un largo camino por recorrer hacia la igualdad, pero cada movimiento que hagamos para combatir el machismo, cuenta”. ¡Qué cinismo y qué hipocresía tan asquerosos! Alsa se envuelve en proclamas supuestamente feministas para tratar de tapar sus políticas machistas, discriminatorias y antisindicales.

Además, Alsa recibe cuantiosos fondos públicos, no solo de varias comunidades autónomas, sino ayudas europeas a la descarbonización del transporte y al uso del llamado “hidrógeno verde”. Es inadmisible que una empresa así, con estos comportamientos agresivos y discriminatorios hacia sus trabajadoras, pueda recibir ni un solo céntimo de dinero público. La Administración debe dejar de mirar para otro lado y tomar medidas inmediatas contra este tipo de abusos empresariales.

Desde Sindicalistas de Izquierda y Libres y Combativas apoyamos todas las acciones que se convoquen en defensa de la inmediata readmisión de esta compañera y animamos a todas las trabajadoras y trabajadores de Almería a sumarse a ellas.

¡Si tocan a una, nos tocan a todas!

¡Ni un ataque sin respuesta!

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