A LAS 11 H. EN LA PUERTA DEL SOL

El Gobierno del PSOE no deroga los ataques contra las pensiones públicas

Las y los pensionistas han inundado las calles del Estado desde el año 2018. Gracias a esta rebelión, a través de la movilización y la acción directa, se forzó al Gobierno del PP a subir las pensiones ese año de acuerdo al IPC, algo completamente insuficiente ya que la mayoría de las pensiones siguen siendo pensiones de miseria. Esta movilización, junto a la maravillosa lucha feminista en defensa de los derechos de la mujer trabajadora, aceleró la moción de censura y la caída del Gobierno del Rajoy. ¡Se demostró que sí se podía! ¡Que sí tenemos fuerza! 

El nuevo Gobierno del PSOE se comprometió a revalorizar las pensiones con el IPC, y ahora, de nuevo, en plena campaña electoral, vuelve a incluirlo en su programa electoral. Pero la realidad es que Pedro Sánchez y su Gobierno actúan como auténticos trileros, diciendo una cosa para luego hacer la contraria. Prometieron derogar la reforma de 2013, y ahí sigue. Pero además la ministra de Economía, Nadia Calviño, se ha paseado por Europa y por diversos actos de la patronal de seguros, señalando, sin concretar, que es necesaria una reforma de las pensiones integral para hacer sostenible el sistema. Todo ellos después de que la UE haya exigido al Gobierno de Pedro Sánchez, recortes por 15.000 millones de euros. De verdad, ¿a quién quieren engañar?

Ya se está produciendo una nueva fuerte desaceleración que puede convertirse en recesión, y tal como dijo Pedro Sánchez el día que se volvieron a convocar elecciones, hay que prepararse. ¿Qué significa esto? ¿De dónde van a salir los 15.000 millones de euros de recortes? Sin duda, una parte, de nuevos ataques contra las pensiones públicas presentes y futuras. De hecho, el Gobierno «socialista» acaba de comprometerse con Bruselas a «subir» las pensiones en 2020 un miserable 0,9%. ¡No podemos permitirlo!

¡NO AL PACTO DE TOLEDO!

Y para hacer esto cuentan, o trataran de contar, con el Pacto de Toledo, que solo ha servido para recortar, desmantelar y privatizar el Sistema Público de Pensiones en beneficio de los fondos de inversión que gestionan los planes privados de pensiones, es decir, los bancos. La excusa de la «sostenibilidad» solo busca una cosa, acabar con las pensiones públicos para ensanchar aún más el negocio de bancos y fondos buitre. En sus 24 años de existencia, ni una sola de sus recomendaciones ha favorecido a los actuales y futuros pensionistas, planteándose siempre ataques, directos o indirectos, sobre las pensiones públicas. En abril de este año, además, la UE aprobó el PEPP (Producto Paneuropeo de Pensiones Individuales), una nueva vuelta de tuerca, y un nuevo regalo para los capitalistas.

Unidas Podemos, tal y como ya hizo, debe levantarse y abandonar dicho Pacto de Toledo y denunciarlo como lo que es, un intento de maquillar el desmantelamiento, poco a poco, paso a paso, del sistema público de pensiones. Y además debe exigir que los grandes sindicatos, CCOO y UGT, hagan lo mismo. Es una auténtica vergüenza que los dirigentes de CCOO y UGT hayan permanecido impasibles ante los ataques a las pensiones públicas, participando incluso en los propios recortes, como hicieron al avalar y firmar la reforma de las pensiones del año 2011, que elevó la edad de jubilación hasta los 67 años. Nada extraño si tenemos en cuenta que la propia cúpula de CCOO y UGT participa de fondos privados de pensiones, sentándose incluso en consejos de administración de dichos fondos en nombre de ambos sindicatos. ¡Así NO, así no se defienden las pensiones!

Las columnas de los pensionistas son un nuevo ejemplo de la lucha y la organización es el camino. Y los objetivos, la tabla reivindicativa aprobada por la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, es decir, unas pensiones dignas. Desde 2010 hemos perdido un 4% respecto al IPC, pero realmente es mucho más, ya que los alquileres o la electricidad han subido exponencialmente durante los últimos 10 años, y en muchos casos nuestras pensiones sirven de sustento a nuestros hijos y nietos. Por otro lado, hay que acabar con la desigualdad de género; si los pensionistas cobran pensiones de miseria, las pensionistas cobran pensiones de hambre. ¿Qué hacen ante esto el Gobierno y las ministras feministas?

Pero para lograr todo esto, el único camino es la movilización en las calles, como hemos visto con cientos de ejemplos durante todos estos años, como vemos ahora en Catalunya, o como hemos visto en Francia con los chalecos amarillos. Las cosas no se cambian en el Parlamento, se cambian en las calles. ¡Ese es el camino! ¡El ejemplo de las y los pensionistas lo demuestra!

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