El Militante.- La lucha de los trabajadores de Progalsa se prolonga desde hace más de un mes. En este tiempo habéis protagonizado numerosas jornadas de huelga y una gran manifestación. ¿Cuáles son vuestras reivindicaciones más importantes?
José María Gil.-
La reivindicación central es cobrar nuestros salarios y la defensa de todos los puestos de trabajo. López Gallego, el dueño de Progalsa, nos debe entre cuatro y cinco nóminas a todos los trabajadores de la empresa y éste fue uno de los puntos por el que decidimos ir a la lucha. Llevábamos meses trabajando gratis y esto es inaceptable. No trabajamos por amor al arte, trabajamos para poder alimentar a nuestras familias. Debido a la mala gestión y a la descapitalización que ha sufrido la empresa por parte de sus dueños -de hecho, en el 2008 tenía beneficios- se encuentra al borde de la quiebra, amenazando más de cien puestos de trabajo. Por eso, el cobro de salarios va indisolublemente unido a la defensa de nuestros empleos. Y con este enfoque, desde la asamblea de trabajadores y el comité de empresa hemos planteado con claridad que si el empresario no era capaz de pagar los salarios y asegurar la continuidad de la producción, lo que tenía que hacer era irse y que la Junta de Castilla - La Mancha interviniera en ella y se hiciese con el control de la misma. Si hoy permitimos que Progalsa se cierre y se destruyan 105 puestos de trabajo, ¿dónde vamos a ir a trabajar los despedidos y dónde trabajarán nuestros hijos el día de mañana?
EM.- En la movilización del 14 de octubre participaron más de 1.200 trabajadores y familiares de la plantilla ¿Cómo valoráis el apoyo que habéis recibido?
JMG.-
Hemos tenido muchísimos apoyos, en particular el de los jóvenes del Sindicato de Estudiantes y de los compañeros trabajadores de El Militante, gracias a ellos pudimos sacar miles de panfletos y carteles y tener megafonía en la manifestación del 14 de octubre. También hemos recibido el apoyo de Izquierda Unida, de las Juventudes Comunistas, del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza, y de decenas de trabajadores y sindicalistas de Luvata, Mahou y de otras empresas de la provincia y del resto del Estado. La manifestación fue un paso adelante tremendo, y ha demostrado que, con una orientación hacia el conjunto de la población, la solidaridad que pueden lograr luchas como la nuestra es muy importante.
EM.- En las asambleas de trabajadores de Progalsa y en la manifestación hemos visto una actitud muy crítica hacia las direcciones provinciales de CCOO y UGT. ¿Cuál ha sido el papel de las direcciones sindicales en vuestro conflicto?
JMG
.- De momento, desde las direcciones de los sindicatos CCOO y UGT no se ha aportado nada a la lucha. Las notas de prensa las ha enviado el comité de empresa, los panfletos y los carteles los hemos hecho también nosotros. En lugar de ayudarnos, de darnos ánimos, de respetar las decisiones de la plantilla y, sobre todo, de poner la maquinaria de los sindicatos a disposición de la movilización, para extenderla, hacerla más masiva y pública, las direcciones de UGT y CCOO nos han presionado para que volviéramos al trabajo, para que aceptáramos ofertas que eran completamente inaceptables, y nos han intentado puentear, organizando una reunión a espaldas del comité de empresa con la delegada de Empleo de Guadalajara, el director regional de Empleo de Castilla - La Mancha y la empresa para después trasladarnos tres propuestas: Una, era hacer una cooperativa pagando religiosamente el alquiler al dueño de Progalsa; un auténtico chiste. Otra, la destrucción del 70% de los empleos de Progalsa; y la tercera que los trabajadores hiciéramos un ERE de extinción de contratos voluntario y la Administración se comprometía a que el Fogasa adelantara los pagos para cobrar una indemnización de 20 días por año trabajado con el tope de una anualidad. Ninguna de estas tres soluciones es aceptable para nosotros, pues las tres significan la destrucción de decenas de empleos y no ofrecen ninguna garantía. Lamentablemente, estas ofertas cuentan con el apoyo de las direcciones provinciales de UGT y CCOO, lo que demuestra lo lejos que se encuentran de las auténticas necesidades de los trabajadores.
Con estas actitudes, entre la plantilla ha crecido el descontento con CCOO y UGT, aunque los trabajadores sí apoyan y defienden al comité. Algunos compañeros plantearon que los que les representan son los miembros del comité, que son a los que han votado, y que era inaceptable que los dirigentes provinciales del metal organizaran reuniones a espaldas del comité, para plantear este tipo de "soluciones" que no son más que las recetas de la empresa.
EM.- En las reuniones que habéis mantenido con el director regional de Trabajo, vuestra posición ha sido demandar la intervención de la Junta de Castilla - La Mancha en la empresa y su nacionalización. ¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno regional? Cómo se desarrollaron las reuniones y los argumentos de la administración.
JMG.- Los argumentos de la administración son que en una economía de libre mercado no se puede nacionalizar empresas y que no todo el mundo puede ser funcionario, que para eso hay que estudiar una oposición. Nosotros les respondimos que lo que tiene que hacer la Junta es dar dinero a los más necesitados, a las familias trabajadoras y a los parados, y no a los grandes empresarios y banqueros. En Castilla - La Mancha tenemos el caso concreto del aeropuerto de Ciudad Real, que es una empresa privada, donde la Junta no ha tenido inconveniente en aportar un aval de 120 millones de euros para salvarlo. Igualmente ahora, hemos visto cómo el Ministerio de Fomento daba dinero a las carreteras de peaje, pero para los trabajadores de Progalsa que producimos unas infraestructuras (farolas y bandas de carreteras) de las que se benefician a diario miles de personas no hay dinero. Esta es una respuesta inaceptable. Como señalé al final de la manifestación: si este gobierno es de izquierdas y dice que defiende los intereses de los más débiles, que lo demuestre: que intervenga Progalsa, haga de ella una empresa pública, mantenga los empleos y pague los salarios que nos deben. Noso-tros no somos banqueros, pero tenemos derechos y familias.
EM.- La lucha se encuentra en un momento difícil, con la administración, los dirigentes sindicales y la propia empresa, presionando duramente. ¿Cuál ha sido la opinión de los trabajadores en las asambleas? ¿Qué alternativa estáis defendiendo desde el comité de empresa?
JMG.- Una de las propuestas que nos hizo la administración y la empresa era dejar a los trabajadores suficientes para mantener abierta la empresa, es decir despedir al 70% de la plantilla. Esto parece una maniobra para que la dirección de la empresa pueda venderla a un precio más alto del que se pagaría en un concurso de acreedores y luego que se abriera con otro nombre y con peores condiciones laborales. La opinión de la mayoría de los trabajadores sigue siendo la de luchar por el empleo. En estas condiciones la única alternativa es que la Junta intervenga la empresa y la nacionalice para garantizar el 100% de los puestos de trabajo. El trabajo que hacemos en Progalsa es mucho más necesario que el aeropuerto de Ciudad Real y, por lo tanto, es necesario que la Junta garantice que se sigue produciendo.
EM.- Por último, ¿qué mensaje trasladarías a miles de trabajadores que viven una situación parecida a la vuestra?
JMG.- No hay otra alternativa que luchar por defender los puestos de trabajo. Estamos en una crisis profunda de la economía capitalista de la que nadie tiene claro cuándo vamos a salir. Los ataques contra los trabajadores llueven por todas partes y la única forma de frenarlos es a través de la movilización, la extensión y la coordinación de los conflictos. En empresas donde se pone encima de la mesa el cierre o despidos masivos el sindicalismo reformista no tiene ninguna alternativa. Los sindicatos están para defender los intereses de los trabajadores y nuestros intereses son defender los puestos de trabajo. La única alternativa real para defender el empleo es la lucha por la nacionalización. Al final cualquier otra alternativa acaba suponiendo la destrucción de puestos de trabajo.

Con el fin de mantener la lucha en el tiempo y poder superar la complicada situación en la que se encuentran muchas familias, la empresa les debe ya cinco salarios, los trabajadores han abierto una caja de resistencia. Puedes colaborar con esta lucha en la cuenta corriente de Ibercaja:
2085 - 7625 - 31 - 09 - 30026529.

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