Sindicato de Estudiantes.— El movimiento de la Marea Verde tuvo un gran impacto social el curso pasado, ¿qué balance hacéis, cuál ha sido la participación de los padres y madres y cómo vais a responder a los nuevos ataques y recortes del gobierno de Esperanza Aguirre?
José Luis Pazos.— El curso pasado supuso un salto cualitativo y cuantitativo en la respuesta a la política desarrollada por el gobierno de nuestra comunidad autónoma. Ha sido un periodo muy difícil de gestionar, pero se debe destacar la unidad lograda entre todos los sectores educativos, recuperando el concepto de Comunidad Educativa, y la lucha continuada que se realizó. Las organizaciones sociales no estamos para decir quiénes deben gobernar, pero sí para decir cómo no queremos que se haga y pedir cambios en la política educativa que se implemente, en nuestro caso en el ámbito educativo. Debemos continuar con las movilizaciones, que deberán ser más imaginativas, especialmente en el terreno de las familias, un sector que tiene dificultades comprensibles con las huelgas del sector docente, sobre todo si son sostenidas en el tiempo, aunque las podamos comprender e incluso apoyar en determinados momentos.
SE.— ¿Qué  posición tiene la FAPA respecto a la nueva normativa sobre los comedores escolares?
JLP.— La rechazamos frontalmente. Es una normativa que trata de enmascarar la desaparición de las becas de comedor escolar y para ello pone en marcha la posibilidad de que las familias manden a sus hijos e hijas con la comida en la mochila, volviendo a la escuela de hace varias décadas. Con ese cambio, el gobierno autonómico hace dejación de sus responsabilidades y, en lugar de garantizar los derechos de los menores y buscar la vía más adecuada para ayudar a las familias que están pasando dificultades económicas, elimina las partidas económicas destinadas a financiar dicho servicio, imprescindible para muchos niños y niñas que pierden la única comida completa que hacían al día.
SE.— ¿Cómo valoráis la actividad del Sindicato de Estudiantes en defensa de la enseñanza pública y la relación que ha tenido la FAPA con el SE en todos estos meses de lucha?
JLP.— Los indicados para realizar dicha valoración son los estudiantes, pero de cara a que no parezca una respuesta evasiva, con todo el respeto que nos merecen todas las organizaciones educativas con las que nos relacionamos, podemos asegurar que el Sindicato de Estudiantes es una de las más coherentes en su forma de proceder. Siempre expone claramente sus posiciones y da razones que justifican las mismas, especialmente en los momentos de desacuerdo, y se puede confiar en los acuerdos alcanzados, pues son respetados. La relación con los estudiantes es, sin temor a equivocarnos, la más agradable que se puede tener por parte de los padres y madres, y lo es más aún cuando se visualiza constantemente el alto compromiso social y la defensa sin vacilaciones de los derechos de la ciudadanía.
SE.— Los recortes en la educación pública son parte de una política general de los capitalistas de desmantelar todas las conquistas sociales de los últimos 30 años. ¿No crees que los sindicatos deberían responder con una huelga general que unifique todos los sectores, que le de una clara continuidad y que vaya endureciéndose si no hay respuesta?
JLP.— Es difícil adivinar los efectos que tendría una huelga general en este momento. Nosotros hemos sido contrarios a una huelga indefinida en el sector educativo, por lo que ello puede suponer para el alumnado y sus familias. Sin embargo, las circunstancias actuales deben hacernos reflexionar a todos sobre cuáles son los mejores caminos para lograr variar una política profundamente errada que nos lleva al suicidio social. No puedo asegurar que uno de esos caminos sea la huelga general indefinida, pero lo que sí es seguro es que debemos forzar el cambio de rumbo de forma rápida o tendremos algunos efectos irreversibles en poco tiempo, de hecho ya tenemos algunos, pues existen personas que no regresarán al mundo laboral y les quedan muchos años para llegar a su jubilación, que ya será peor de lo que hubiera sido en el contexto anterior. No es hora de las medias tintas o de las declaraciones políticamente correctas.
SE.— Quieres añadir alguna cosa más…
JLP.— Ningún derecho se ha conseguido sin lucha y sufrimiento, y ninguno se defenderá sin mostrar resistencia ante quienes quieren eliminarlos. Las personas tienden a pensar que las movilizaciones no sirven de nada, pero deberían darse cuenta que los derechos que ahora temen perder, o que están perdiendo ya, no han existido siempre y que alguien luchó para que los podamos disfrutar. Les debemos respeto y tenemos la obligación de luchar para no hacer baldío su esfuerzo. Si ellos pelearon para obtener unos derechos que la mayoría no llegaron nunca a disfrutar, ¿qué derecho tenemos nosotros a despreciar su labor y dejar que nos arrebaten fácilmente lo que ellos consiguieron?


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