El 14 de diciembre los jubilados y pensionistas de Navarra nos manifestamos en Pamplona contra la decisión del gobierno del PP de no revalorizar las pensiones en 2012 conforme al IPC, la subida totalmente insuficiente del 1 o el 2% y para denunciar el engaño y la manipulación de la derecha.

El 17 nos volvimos a manifestar en Pamplona y en el conjunto del Estado, convocados por la Cumbre Social, por idénticos motivos y contra los ataques que estamos sufriendo desde 2010. Unas semanas antes hubo una asamblea y posterior manifestación por el centro de Pamplona para dar a conocer que a los jubilados (muchos de los cuales luchamos contra el franquismo en las fábricas) no nos van a someter.
Las organizaciones de pensionistas convocantes han advertido de que, en los últimos dos años, se ha acumulado una reducción de poder adquisitivo de, prácticamente, un 5%, a la que hay que sumar el incremento del IVA que afecta a un 60% de los productos básicos, como alimentación y, añadido a esto, productos como el gas, el butano y la electricidad han aumentado sus precios un 8, un 19 y un 70%, respectivamente, en los últimos años.

Pensiones miserables

A pesar de que nos dicen que la media de las pensiones está subiendo, la realidad es que un 58% de los pensionistas de la Comunidad Autónoma Vasca y Navarra, casi 400.000 personas, cobran menos de 700 euros. Este porcentaje asciende en el caso de las mujeres pensionistas al 77%. En el Estado español, el número de pensiones se ha elevado en diciembre hasta los 9 millones. Más de la mitad de estas prestaciones son por jubilación, 5.391.504; 2.331.726 corresponden a viudedad; 943.021 a incapacidad permanente; 294.827 a orfandad, y 37.967 son a favor de familiares. La pensión media percibida es de 836,27 euros, pero estos son datos estadísticos. La realidad nos dice que casi la mitad de los pensionistas tiene unos ingresos inferiores a los 641 euros del Salario Mínimo Interprofesional. Y esto convive con una situación en la que más de 300.000 hogares en el Estado español no tienen otro ingreso que la pensión, porque el resto sus miembros está sin empleo.
Otra consecuencia criminal de los recortes es que los pensionistas nos vemos obligados a pagar, como mínimo, el 10% de las medicinas cuando estamos en una edad en la que no nos medicamos por gusto. A esto hay que añadir los nuevos pagos que prevén las comunidades autonómicas o el gobierno central de prótesis, viajes en ambulancia, euro por receta y así hasta tener que decidir si con nuestra pensión comemos un día o ese dinero lo dedicamos a medicinas.
La Ley de Dependencia fue un paso importante pero totalmente insuficiente para ayudar a mejorar la calidad de vida de los discapacitados, enfermos crónicos y, sobre todo, ancianos. El ataque del gobierno del PP a la dependencia ha sido especialmente cruel con este colectivo. Pero la cosa no queda ahí. La burguesía de cara a mantener sus beneficios está atacando con saña las conquistas sociales que los trabajadores habíamos conseguido, entre ellas poder aspirar a una jubilación decente. Ahora, una vez aprobada la jubilación a los 67 años, quieren dar más vueltas de tuerca planteando subir el cómputo de años de cotización de 15 a 20, lo que supone más recortes en la cuantía de la pensión. Pero los pensionistas no nos vamos a rendir sin luchar. Luchamos contra los empresarios y su dictadura y conseguimos mejoras. Los trabajadores (y la mayor parte de los jubilados fuimos trabajadores) unidos tenemos fuerza para echar atrás estos ataques.
¡Por unas pensiones mínimas de 1.100 euros!
¡Sí hay dinero, lo tienen los banqueros!


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