El fascista que asesinó a la dirigente estudiantil trabaja para la Policía y la Guardia Civil

El 24 de febrero conocimos, por un artículo publicado en El País, que Emilio Hellín, el autor del brutal secuestro y asesinato el 1 de febrero de 1980 de la dirigente estudiantil Yolanda González, ha estado trabajando, desde su salida de la cárcel, para la Policía y Guardia Civil sin el menor de los inconvenientes.
Emilio Hellín fue condenado por este salvaje asesinato a 43 años de cárcel en un proceso lleno de irregularidades donde, a pesar de las pruebas, nada se quiso investigar acerca de la trama y preparación del asesinato, ni de los vínculos entre los asesinos y la policía. Uno de los participantes directos en el crimen era policía nacional, y el propio Hellín, tal y como ha revelado el diario El País, se jactaba de sus contactos con la Brigada Operativa de la policía, además de dejar constancia de tener un hermano guardia civil.
A pesar de la condena, finalmente sólo cumplió 14 años, y eso a pesar de haber protagonizado dos intentos de fuga. Tras su salida de la cárcel cambió su identidad, para lo que contó con la colaboración de las autoridades, modificándose por el Registro Civil su acta de nacimiento para tratar de borrar cualquier rastro de su criminal pasado. Desde ese momento se ha dedicado a asesorar al Servicio de Criminalística de la Guardia Civil, colaborando en investigaciones de la Policía Nacional y la propia Guardia Civil sobre terrorismo y delincuencia, declarando como perito en la Audiencia Nacional y otros Juzgados, e impartiendo cursos tanto a miembros del Ministerio del Interior, Ertzaintza, Mossos d’Esquadra, Guardia Civil y Policía Nacional.
Uno de los aspectos más vergonzosos de toda esta terrible e injusta situación es saber que estas actividades y sus vínculos, nunca rotos, con los diferentes cuerpos policiales, se han realizado en gran parte bajo gobiernos del PSOE. Este y otros muchos casos son una buena prueba de cómo se hizo aquella llamada “transición democrática”, donde ninguno de los fascistas o torturadores de la dictadura franquista fue llevado ante los tribunales y condenado, o ni siquiera fueron apartados de sus puestos en la policía, la justicia o cualquier otro estamento del aparato del Estado.
Desde el Sindicato de Estudiantes queremos manifestar nuestro apoyo y solidaridad con la familia de Yolanda, así como reivindicar su memoria y la de los millones de jóvenes y trabajadores que lucharon incansablemente contra la dictadura franquista y sus herederos. El mejor homenaje a Yolanda es, como ella hizo, seguir con la lucha en defensa de los derechos de la juventud.

¡Yolanda, nosotros no olvidamos!
¡Juicio y castigo para los culpables!
¡Basta de amparar fascistas en el aparato del Estado!


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