Juicio y castigo a todos los responsables

El reportaje del programa Salvados acerca del accidente de metro de Valencia, ocurrido 3 de julio del 2006, en el que 43 personas murieron y 47 resultaron heridas, ha desencadenado una gran repercusión dado la brutalidad del suceso y las maniobras de encubrimiento que los dirigentes de la Generalitat valenciana y de la empresa Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) llevaron a cabo para que este accidente y sus causas fueran ocultadas a la mayoría de la sociedad.

Tanto desde FGV como desde el gobierno de la Generalitat repiten insistentemente que ninguna medida de seguridad podría haber evitado la tragedia. Reconocen como única causa de la desgracia el exceso de velocidad del tren, y como único responsable, el maquinista muerto en el accidente. Sin embargo, son muchas las declaraciones tanto de expertos como de trabajadores de FGV que destapan algunas más que sospechosas anomalías.
El modelo de tren, 3700 FGV, que sufrió el accidente había tenido varios descarrilamientos en los años 1994, 1998 y 2003. Un trabajador de FGV explica que la misma unidad que se vio envuelta en el suceso se salió de la vía en 1998, cuando circulaba a una velocidad de 30 km/h entre las localidades de Alberic y Villanueva de Castelló, cuando la velocidad permitida, por una limitación temporal, era de 50 km/h. Estas anomalías fueron omitidas en todos los informes.
Otro trabajador denuncia las deficiencias en el sellado de las ventanas. Se utilizó una silicona común, lo que provocó que las ventanas se desprendieran en el descarrilamiento y los pasajeros cayeran a la vía. El vagón se convirtió, según sus palabras, en una trituradora de seres humanos. Los expertos también advierten de que una baliza de freno de 3.500 euros hubiera suavizado si no evitado la tragedia.
Además, un informe ha señalado hasta 22 puntos negros y deficiencias en las líneas de Metro Valencia: falta de visibilidad, espejos retrovisores de las estaciones rotos, pasos a nivel peligrosos…
A la vista de todas estas declaraciones, y la misteriosa pérdida del libro de averías del convoy, el accidente deja de parecer una simple consecuencia fruto de un exceso de velocidad y toma forma de una cruel y despiadada artimaña de despiste y ocultación llevada a cabo por los responsables de esta catástrofe.
El reportaje ha dejado al descubierto semejante maniobra de encubrimiento mediante la celebración de una comisión express amañada, que lejos de aclarar las causas del accidente, tenía el único objetivo de proporcionar una vía rápida de escape para los verdaderos responsables de la tragedia.
Dentro de esta estrategia se incluyen maniobras mafiosas. Desde FGV se aleccionó y coaccionó a los expertos que comparecieron en la comisión de investigación de Les Corts en el año 2006 para que dijeran que la tragedia de Metro fue un “accidente inevitable”. Después de cinco días se cerraba la comisión con el resultado de ningún responsable por el accidente. Poco después del accidente catorce directivos de FGV celebraban con una mariscada el cierre de la comisión, quedando en evidencia el absoluto desprecio hacia las víctimas y sus familias.
Por si fuera poco, a los familiares de las víctimas se les intento chantajer. El entonces conseller d’Agricultura i Pesca, Juan Cotino, ahora presidente de les Corts Valencianes, acompañado de un concejal del ayuntamiento de Torrent visitaron casa por casa a los familiares de las víctimas ofreciéndoles puestos de trabajo a cambio de su silencio, siendo humillados y ninguneados, a muchos de ellos ni siquiera se les invitó a los actos en memoria de las víctimas por no haber cedido ante sus presiones.

‘43 muertos, 47 heridos,  0 responsables’

El 3 de mayo más de 5.000 personas salieron a la calle acompañando a los familiares de las víctimas, que el día 3 de cada mes se concentran bajo el lema “43 muertos, 47 heridos, 0 responsables”. Finalmente, después de estos años de sufrimiento, manipulaciones, ocultación y desprecio a las víctimas y sus familias, gracias al tesón de los familiares, las víctimas y la movilización social se ha conseguido reabrir la investigación del accidente más grave de metro del Estado español. La lucha sí sirve.
Pedimos la dimisión y enjuiciamiento  inmedidato de los dirigentes del PP y directivos de la empresa que han permitido y participado activamente en esta siniestra trama, la investigación seria del accidente, y el reconocimiento de todos los derechos de los familiares y las víctimas del accidente para resarcir y dignificarlas en lo posible.


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