¿Quién dice que la justicia es un cachondeo? ¿Quién dice que no persigue la corrupción? Quien lo diga está equivocado, y la Audiencia Provincial de Madrid acaba de demostrarlo el mes pasado: ha condenado a un trabajador inmigrante en paro a siete meses de prisión y a pagar una multa de 18 euros por intentar sobornar a una funcionaria del Inem con la apabullante cantidad de... ¡20 euros! Sí, no es un error tipográfico, un billete azul de veinte euros. Al intentar apuntarse al paro, la funcionaria le denegó la inscripción por tener una sanción en su expediente, ante lo cual la reacción del hombre fue darle un sobre con el billete, evidentemente con la intención de que ignorase la sanción y poder así cobrar la prestación por desempleo. Al lado del espectáculo indecente que todos los días nos ofrecen la banda de Bankia (Blesa, Rato y Cía), Urdangarin y la infanta, Bárcenas y las oscuras contabilidades del PP, la banca y sus preferentes, la Gürtel, Pujol júnior, Feijóo y sus amistades peligrosas, etcétera, etcétera, etcétera, resulta inmoral condenar a una persona en paro por intentar sobrevivir.
Ah, el tribunal ha decomisado el billete de los 20 euros de marras. A ver si no lo traspapelan y el día de mañana se puede exhibir en un futuro museo de las aberraciones de la justicia burguesa.


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