La comarca de Ferrol vivió una huelga general el 12 de junio, motivada fundamentalmente por el casi agotamiento de la carga de trabajo en las factorías de la ría de los astilleros Navantia (Ferrol y Fene), que son el motor económico de la comarca. Convocada unitariamente por CCOO, CIG y UGT, se desarrolló sin ningún incidente y tuvo un seguimiento masivo; de hecho, prácticamente no hicieron falta piquetes. En el centro de la ciudad, por la noche sólo nos encontramos dos bares abiertos; y ya por la mañana, inactividad casi total. Excepto una tienda de Movistar, un par de farmacias y algunos centros administrativos (como el edificio de la Xunta o la oficina del Instituto Nacional de Previsión), la ciudad estaba más parada que un domingo: la estación de autobuses, el ayuntamiento, los bancos, el comercio, todo estaba cerrado a cal y canto. El colofón a esta huelga fue una de las mayores manifestaciones que se recuerdan en Ferrol, con decenas de miles de personas colapsando la plaza del ayuntamiento y todas las calles aledañas.
Semejante respuesta refleja claramente que la gente comprende que la situación es muy grave y que hay muchísimo en juego. Otro dato significativo es que el número de ejemplares de El Militante distribuidos casi duplicó el récord que teníamos en Ferrol en una sola manifestación (como dijo un compañero: “es que te lo sacaban de las manos”). Por un lado, tal y como explicó Trotsky, la distribución de la prensa obrera es un indicador del estado de ánimo de los trabajadores; por otro, sin duda refleja la creciente influencia marxista en el movimiento obrero ferrolano y la autoridad que estamos ganando por nuestro papel en las luchas de los últimos tiempos en nuestra comarca (cinco huelgas generales desde 2010, sector naval, Mercadona, Maderas del Noroeste...).
Una vez más, se demostró que la gente quiere luchar. Lo que falta ahora es que los dirigentes llamen a la lucha de forma decidida y coherente.


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