El 14 de junio los trabajadores de la investigación pública española protagonizamos la movilización más masiva de toda su historia. En una veintena de ciudades hubo concentraciones de centenares de empleados, pero la mayor movilización tuvo lugar en Madrid: tras una asamblea multitudinaria que imposibilitó que todos los asistentes entrasen en el Salón de Actos de la sede del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), nos manifestamos más de 5.000 trabajadores, alzando la voz contra de los recortes en I+D+i. La jornada de lucha fue convocada por el colectivo Carta por la Ciencia, integrado, entre otros, por CCOO, UGT y la Federación de Jóvenes Investigadores.

Se trata de la primera respuesta contundente que los trabajadores de la investigación pública han dado a la desinversión que viene sufriendo el sector en los últimos años. Dentro de los Presupuestos Generales del Estado de 2013, la partida asignada a I+D+i ha sido de 5.926 millones de euros. Sin embargo, 3.659 millones, el 62% del total, se ha destinado a créditos y aportaciones a empresas privadas. Éste es uno más de los medios que usa el gobierno del PP para regalar el grueso de la financiación pública a los grandes capitalistas. Evidentemente, sin ningún tipo de transparencia en la adjudicación ni un control sobre los resultados obtenidos: de los créditos concedidos entre 1995 y 2003, únicamente se ha devuelto el 11%. Todo ello se produce, además, en un contexto en el que el carácter parasitario del capitalismo español es más claro que nunca. Prueba de ello es que en 2011 la inversión de las empresas privadas en I+D+i fue negativa, si no incluimos los fondos estatales que se le dieron. Su único modelo es Eurovegas y los Juegos Olímpicos de Madrid.
La inversión real en investigación ha sido de 2.267 millones de euros, un 11,7% menos que en 2012. El recorte acumulado en esta partida desde 2009 es del 46%, volviendo al porcentaje de inversión respecto al PIB existente en 1985. Igual que en la sanidad o en la educación, estamos ante el mayor ataque sufrido por la investigación pública desde la dictadura franquista.

Si el gobierno del PP paraliza el CSIC, hay que movilizarse hasta su dimisión

El CSIC es el mayor organismo público de investigación en el Estado español, realizando el 20% de la producción científica. A pesar de su importancia, los fondos estatales se han reducido enormemente, pasando de un presupuesto en 2009 de 615 millones de euros a 412 en 2012. El recorte ha tenido unas consecuencias profundas en el funcionamiento interno del organismo, ya que tanto los presupuestos de 2012 como de 2013 no han alcanzado a cubrir la partida de personal. En estos dos años se han eliminado alrededor de 2.300 empleos, envejeciendo aún más la media de edad de la plantilla, situada actualmente en 55 años.
El ataque directo al sostenimiento del conjunto del CSIC llegó el 2 de julio, cuando la Presidencia del organismo ordenó la suspensión de todos los pagos salvo el de los sueldos. En la práctica, la medida ha provocado la parálisis casi total de la investigación pública, ya que no se pueden asumir los gastos en el mantenimiento y la renovación de los equipamientos, los relacionados con la organización de cursos y congresos, etc. La paralización podría ser completa a partir de octubre, ya que, si el gobierno no entrega urgentemente los 75 millones de euros necesarios para asegurar el funcionamiento ordinario del organismo, los centros e institutos del CSIC cerrarán hasta diciembre. Nunca antes el organismo vivió una situación así.
Frente al nuevo ataque, la respuesta sindical hasta ahora ha sido prácticamente nula: CCOO organizó una asamblea de trabajadores el 16 de julio, pero se limitó a explicar las consecuencias de las medidas tomadas por la Presidencia, sin plantear ningún calendario de movilizaciones. Pese a ello, los empleados del CSIC hemos reaccionado con rapidez. La plataforma Investigacción, creada por varios compañeros del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC, nos convocó a una asamblea de trabajadores el 24 de julio. En un ambiente combativo, unos 200 asistentes debatimos sobre las movilizaciones a realizar en las próximas semanas. La participación de los jóvenes investigadores fue mayoritaria, demostrando que somos el colectivo al que más nos están afectando los recortes y que estamos dispuestos a luchar por nuestro futuro, ya que la única alternativa que nos ofrece el gobierno de la derecha es el paro o el exilio. Se acordó asistir a la entrega de las más de 235.000 firmas que el colectivo Ciencia con Futuro recogió a favor de la investigación pública. Gracias a la presencia de alrededor de 200 trabajadores, la entrega tuvo una gran repercusión en los medios de comunicación.
La jornada de lucha del 14 de junio y la asamblea del 24 de julio demuestran el enorme salto en la conciencia de un número importante de los trabajadores del CSIC, que hemos comprendido que la única manera de defender la investigación pública es mediante un calendario de movilizaciones ascendente hasta parar los ataques. Para prepararlo, es necesario convocar asambleas en todos los centros e institutos del organismo y animar a las distintas plataformas de trabajadores, la Federación de Jóvenes Investigadores, CCOO y UGT a que ayuden a su convocatoria y coordinación. Estas movilizaciones deben confluir con las del resto de los trabajadores de sectores en lucha, para juntos exigir la única medida que puede detener las privatizaciones y la pérdida de derechos laborales: la dimisión del gobierno del PP.


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