Hace falta continuar con un plan de lucha contundente

El éxito de la huelga de estudiantes y personal universitario del 29 de febrero se plasmaba claramente en las aulas vacías y los campus desiertos. Los esfuerzos del secretario de Universidades, Antoni Castellà, por negar la realidad y presentar la jornada como de “normalidad” en la mayoría de los centros han sido patéticos. Una manifestación de más de 70.000 en Barcelona, 3.000 en Lleida, 1.000 en Tarragona y en Girona… dan una idea de cómo el llamamiento a la movilización caló entre un sector muy amplio de estudiantes, profesores y personal administrativo. En Barcelona los manifestantes han sido víctimas de una brutal carga policial completamente injustificada. Nuevamente el Gobierno de CIU, siguiendo los pasos del PP en Valencia, ha demostrado su vena represiva y su carácter autoritario.

El gobierno de la Generalitat, igual que con los datos sobre el seguimiento de las movilizaciones, trata de hacer trampas con los recortes. Niega que haya despidos, pero la realidad es que se han eliminado 600 plazas de profesor durante  2011, de las cuales 100 eran de personal docente funcionario.
Por otro lado, el gobierno de CiU presenta un plan de nuevas contrataciones con el que pretende tapar la realidad de los despidos debidos a los recortes presupuestarios (del 16% en  2011, más otro 2% en  2012). Un plan que es totalmente insuficiente: de las 160 plazas que quedarán vacantes en 2012 por jubilación, pretende cubrir sólo 80 con contratos de profesor permanente y las otras 80 con figuras a precario (becarios, estudiantes de doctorado…). El recorte presupuestario ha sido tan drástico que ha dejado a las universidades en una situación muy complicada financieramente, con un gran déficit acumulado. Los planes de viabilidad que se están debatiendo en las universidades han encendido todas las alarmas en el profesorado. Sólo en la UAB 300 profesores podrían ser despedidos.

Huelga de Personal Docente e Investigador (PDI) y no del Personal de Administración y Servicios (PAS)

Esta ha sido una huelga de PDI y no del PAS porque CCOO y UGT así lo plantearon desde el principio. Esto ha sido un error porque da a entender que en el caso del PDI sí hay motivos para la huelga (los despidos y los recortes) y no es así para el PAS. Nada más lejos de la realidad. La batería de recortes afecta de lleno al PAS y entre los planes de viabilidad también el PAS va a tener despidos, si no se les para los pies antes a los Rectores y a la Generalitat. Excepto en la UAB, dónde el sindicato CAU y el presidente de la JPF (UGT) defendieron la huelga, el PAS no se sumó a la huelga junto al profesorado.
Esta jornada de huelga podría haber tenido un impacto mucho mayor si desde el principio CCOO, UGT y CAU, los sindicatos con más representación entre el PAS de las universidades catalanas, hubieran tenido claro la necesidad de la huelga, hubiesen definido los objetivos y hubieran hecho un llamamiento conjunto a la huelga a todo el personal universitario, tanto profesores como PAS. De las medidas aprobadas por ley, hay una parte de ellas que las mismas universidades no tienen idea de cómo llevarlas a cabo. Tenemos una última oportunidad, un breve lapso de tiempo, antes de que se concreten los detalles. Ahora habría que ejercer el máximo de presión para exigir la retirada de los ataques, no su simple negociación. Ahora es el momento de pasar de las palabras a los hechos, y exigir la retirada de los ataques con medidas de fuerza, con movilizaciones masivas y contundentes. Por eso la importancia del momento, la oportunidad de la huelga del 29 de febrero. Pero para ir al combate, mejor dejar de lado las vacilaciones, las dudas, las ilusiones falsas en un gesto en el último minuto por parte de los rectores, y actuar con determinación y con coherencia. Por desgracia, de esto último hemos visto poco hasta ahora.

La actuación de CCOO y UGT
en la UAB

En la UAB, 3 días laborables antes de la jornada del 29 de febrero, se convocó una asamblea del PAS para decidir si se adhería a la huelga o no. Sólo un sindicato, el CAU, hizo un llamamiento claro a adherirse a la huelga. CCOO y UGT fueron a la asamblea sin pronunciarse públicamente, pero sí con la decisión tomada de oponerse a la huelga. La Santa Alianza fue a la asamblea estimulando los prejuicios (esta es una huelga del PDI y no del PAS, sólo el CAU promueve la huelga en el PAS por intereses electoralistas, etc., etc.). De hecho, en lugar de combatir determinados prejuicios que se han ido extendiendo en el último período: que si las huelgas no sirven para nada, que sólo benefician a la administración (que se ahorra lo que nos descuentan por el día de huelga), acabaron apoyándose en éstos con el objetivo de influir en la votación. Lejos de apoyarse en los sectores más combativos, los cuadros de las secciones sindicales de CCOO y UGT, a pesar de tener convocada una huelga de PDI, por la que deberían pensar en el éxito de la movilización, se basaron en los elementos más atrasados, en los trabajadores que se consideran muy “realistas” porque ya saben que “no hay nada que hacer” y lo mejor es “no hacer nada que nos repercuta económicamente”… Aún así, para sorpresa de algunos, la asamblea decidió por 120 votos a 97 ir a la huelga. Y a partir del momento que la asamblea del PAS vota a favor de la huelga, se desata una auténtica campaña para descalificar su validez con los argumentos más peregrinos: que si hubo un desembarco de personal de capítulo 6 (personal precario, que es PAS laboral, y por tanto tenían todo el derecho a participar y decidir como los demás), que si una asamblea de más de 260 trabajadores no es representativa (cuando ha sido una de las más numerosas que ha habido en los últimos años), que si el presidente de la Junta habló a título personal y no en representación de UGT ¡qué sacrilegio! En lugar de rectificar y ponerse a la cabeza de la huelga, como ha decidido la asamblea, en lugar de poner todos los medios para que ésta sea un éxito, los mismos que formalmente “acatan” y “respetan” la decisión de la asamblea en realidad actúan torpedeando la movilización, sembrando confusión y escepticismo. Sólo unas horas antes del inicio de la huelga, la sección sindical de UGT envió un comunicado desvinculándose de la huelga y rectificando el comunicado anterior en el que se hacía un llamamiento a la huelga apoyándose en la decisión de la asamblea de PAS.

Las perspectivas a partir de ahora

El 29 de febrero, por un lado, ha dejado al descubierto las debilidades y las incoherencias de la dirección de CCOO y UGT. Pero por otro, ha puesto encima de la mesa el debate sobre si los recortes se pueden parar o no, la necesidad de unir las luchas en una movilización conjunta de sanidad, educación, administración de la Generalitat… Es inconcebible que no se haya convocado ya una huelga de todo el sector público de Catalunya en contra de los recortes. Del mismo modo, se debate la necesidad de un sindicalismo combativo y democrático, que recupere determinados métodos, como el de las asambleas decisorias y el respeto real (y no sólo formal) a las decisiones que se tomen. Los ataques a los servicios públicos en general, y a la universidad en particular, los recortes de derechos laborales, se van a recrudecer en el próximo período. Vamos hacia un escenario de gran conflictividad social. De eso no hay duda. Lo que tenemos que conseguir los trabajadores es poner a nuestras organizaciones a la altura de estas circunstancias tan decisivas. Esta es la cuestión determinante para los próximos meses y años.

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