¡Hay que unificar todos los conflictos en una huelga general!

En Euskal Herria se está produciendo un incremento incontestable de la conflictividad laboral. Un hecho que desmiente la imagen de “oasis vasco” y que cuestiona las bases del “modelo Euskadi” que el PNV trata de vender como marca de éxito: “crecimiento económico y creación de empleo gracias a una política de diálogo y moderación que tiene en cuenta a la ciudadanía”. Bajo esta palabrería, el PNV trata de extender su propaganda y de ocultar las terribles consecuencias de sus políticas para la clase trabajadora y la juventud, así como la tremenda contestación que está encontrando en calles y empresas.

Según los datos del Ministerio de Trabajo y del Consejo de Relaciones Laborales de Euskadi, en el último año el número de huelgas aumentó un 23,4% y las jornadas no trabajadas un 14,5%.  Durante 2018 una de cada tres huelgas en el Estado español se ha producido en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV), dato que da cuenta de la dimensión de la disputa que se está produciendo en los centros de trabajo.

La lista de conflictos abiertos no deja de crecer y afecta a todos los sectores productivos, con un protagonismo destacado en los sectores públicos subcontratados por la administración. Las huelgas de larga duración se suceden: el Metal de Bizkaia (5 días), el Papel y Arte Gráficas de Gipuzkoa (16 jornadas de paro en el Papel y 8 en Arges Gráficas), residencias y centros de día en Gipuzkoa (27 días), el Servicio de Ayuda a Domicilio de Bizkaia, la enseñanza concertada (otras 27 jornadas), limpieza de comisarías y  juzgados de Gipuzkoa (9 meses en huelga), Atención Primaria de Osakidetza (Departamento de Salud), Servicio 010 del Ayuntamiento de Bilbao (8 días de paro), limpieza del Ayuntamiento de Elorrio (45 días ininterrumpidos en huelga), Bomberos, transporte en buses y trenes...

Luchas más duras y prolongadas ¡La represión no nos detiene!

La patronal y las administraciones vascas no están dispuestas a perder los beneficios y el poder que han adquirido con sus ataques. Todos los avances son fruto de las huelgas más largas que se hayan conocido en los últimos tiempos: las trabajadoras de las residencias de Bizkaia estuvieron 370 días de huelga para lograr un salario de 1.200 euros y 35 horas semanales, las subcontratas del Museo de Bilbao y el Palacio Euskalduna, 45 y 38 días de paros respectivamente, consiguiendo gran parte de sus objetivos. Luchas semejantes, y con características similares, se han producido en polideportivos, hostelería...

Es de destacar la incorporación a estos conflictos de sectores doblemente explotados, y que por este motivo han tenido siempre mayores dificultades para participar en la movilización. Las trabajadoras de sectores feminizados están siendo punta de lanza de los conflictos más largos y donde las patronales y las administraciones públicas vascas van de la mano en su ofensiva contra sectores (cuidados, limpieza…), que tienen una incidencia directa en el bienestar y la calidad de vida de la población trabajadora; pero también hay que mencionar la huelga indefinida en Huertas de Peralta del campo navarro, protagonizada por muchos trabajadores de origen inmigrante, que logró mejoras sustantivas en sus condiciones laborales y ha sido sometida a una represión feroz. También la digna lucha llevada a cabo por la plantilla subcontratada que limpia las habitaciones de los hoteles NH y Barceló de Bilbao, que tras 47 días de huelga, han logrado subidas salariales hasta el 48%, la mejora de ratios y la aplicación progresiva del convenio de Hostelería de Bizkaia.

La respuesta de los empresarios y los gobiernos a las luchas ha sido endurecer la represión. Sin embargo, las maniobras y la persecución sindical no detienen la lucha, la empujan a un grado superior. El Gobierno Vasco ha usado servicios mínimos totalmente abusivos, y una campaña mediática permanente contra las huelgas. En el conflicto de los trabajadores de hoteles de Bilbao, por ejemplo, la empresa llegó a contratar otra empresa para realizar el trabajo de los huelguistas. Sin embargo, los casos de represión sindical más descarnada se han producido recientemente en Nafarroa. El aparato de Estado pretende imponer penas de cárcel y más de 10.000 euros en multas a sindicalistas y trabajadores heridos por los porrazos de la policía foral en la lucha de la Sangiovesa o Huertas de Peralta, acusándoles de atentar contra la autoridad. La ley mordaza o la ley de extranjería son armas arrojadizas contra el movimiento obrero.

Los batallones pesados entran en acción con la fuerza de la juventud

La juventud se está incorporando cada vez más ampliamente a la lucha, y no sólo a través de los sectores precarizados en el ámbito de las multinacionales de comida rápida, limpieza o ayuda a domicilio. Asistimos a la entrada en acción de sectores clave de la clase obrera, como el Metal de Bizkaia, con un gran empuje y fuerza de los trabajadores jóvenes de las empresas auxiliares. Ellos sufren las consecuencias de la externalización, con peores condiciones por el mismo trabajo que las empresas matrices, y están siendo protagonistas indiscutibles en la batalla por el convenio provincial, tras casi diez años de congelación salarial.

Lo que más teme la burguesía es el efecto contagio de las victorias puntuales, precisamente lo que está ocurriendo. El metal de Bizkaia se está convirtiendo en un referente para el conjunto del movimiento y para otros sectores que también se están organizando. La clase trabajadora exige un paso adelante, exige unidad sindical, y ha demostrado que está dispuesta a hacer grandes sacrificios, con tal de luchar en serio hasta vencer.

Es necesario que unamos las fuerzas de todas las luchas en una sola, para ello hay que convocar una huelga general en Euskal Herria para dar un paso adelante en la defensa de nuestros derechos laborales y sociales. Una huelga que exija la derogación de las reformas laborales y de pensiones, el reparto del trabajo sin merma salarial, por unas pensiones y un salario mínimo de 1.100 euros, sanidad, educación y servicios públicos dignos y gratuitos, y que sirva para impulsar la confluencia con el resto de la clase trabajadora de todo el Estado.


Teoria Marxista

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