Los trabajadores de las fábricas de Vitoria y Urbina de Laminaciones Arregui, pertenecientes al Grupo Celsa, están en huelga indefinida desde el 21 de mayo en contra del ERE de extinción de 352 puestos de trabajo que, de llevarse a cabo, implicaría el cierre de estas fábricas y probablemente de Nervacero, donde hay otros 350 empleos en juego. Los drásticos ajustes afectarían a un total de 3.700 trabajadores entre las plantas que el grupo tiene en Cataluña, Euskadi, Cantabria, Asturias y Galicia.

Sin convenio desde 2009, los trabajadores han defendido los puestos de trabajo de 91 familias y se han negado a firmar, como pretende la empresa, un nuevo convenio hasta 2017, el despido de esos 91 trabajadores, reducir los salarios un 30% (que luego la empresa rebajó al 20%), aumentar la jornada laboral en 104 horas (que ahora pretende sustituir por una flexibilidad del 10%, o sea 21 días de trabajo por cada año de vigencia del convenio). A pesar de ello Celsa ha sido nominada, por cuarto año consecutivo, Top Employers España 2011, “demostrando así sus sobresalientes políticas de recursos humanos y excelentes condiciones laborales”. ¡Qué se lo digan a los trabajadores!
Pretendiendo castigar y chantajear a los trabajadores, la dirección de Celsa ha puesto encima de la mesa este ERE de extinción de 352 empleos y trata de justificarlo por razones de competitividad, pretenden que así aumente la productividad y se garantice el futuro del grupo. Estos argumentos son absolutamente falsos. Todos los sacrificios de los trabajadores, cuya masa salarial apenas representa el 6% de la facturación, no sirven para nada ante los errores estratégicos y financieros o los desmanes que pueda cometer el equipo directivo, y que acabamos pagando invariablemente la clase obrera. Los recortes no garantizarán el futuro, lo que sí es cierto es que el dinero no pagado de los salarios irá directamente a engrosar los beneficios de la patronal.

La familia propietaria de Celsa, entre las 50 más ricas del Estado español

Fundado en 1967, el Grupo Celsa —que en total cuenta con cerca de 8.000 trabajadores, 3.700 en el Estado español— es uno de los principales grupos productores de acero en Europa. Los beneficios tremendos, en un contexto en el que durante más de 10 años la producción de acero a nivel mundial experimentó un crecimiento espectacular, impulsaron a la familia Rubiralta a una carrera de absorciones y compras acumulando una gran patrimonio, que no ha mermado con la crisis. Celsa Group cerró el ejercicio 2010 con una cifra de negocio consolidada de 3.962 millones de euros, un incremento del 14% respecto al año anterior y en 2011 tuvo un incremento del 21%, hasta 4.806 millones. La empresa registró unas pérdidas de 21 millones de euros como consecuencia del coste derivado de la supresión de 500 empleos en las diferentes filiales del grupo, así como de los gastos financieros. Sin embargo, “El ‘horrible’ 2011 no ha sido tal para algunos pocos españoles escogidos (…) Entre ellos figura Francesc Rubiralta Vilaseca una de las 50 primeras fortunas del Estado español”, según www.paginanoticias.es (1/01/12).

Esta lucha se puede ganar si se extiende y generaliza

El plan de recortes en CELSA es consecuencia de la reforma laboral aprobada por el gobierno del PP tras ser endurecida en su trámite parlamentario. La patronal pretende abrirse paso fábrica a fábrica con recortes similares. Si Celsa logra recortar los derechos adquiridos otras empresas tomarán su ejemplo. La ofensiva va a afectar a todos. Desde los pequeños talleres a las grandes fábricas como Mercedes y Michelín donde ya están anunciando recortes de producción o iniciando EREs. También en el sector público se agudizarán los recortes. Esta política de amasar beneficios a costa de la clase obrera no tiene nada que ver con buscar salidas a la crisis. Por el contrario, la destrucción del poder adquisitivo de la clase obrera, el paro masivo y los EREs  debilitan la economía y hacen el agujero de la recesión cada día más profundo.
La lucha de los trabajadores de Laminaciones Arregui forma parte de la lucha contra la reforma laboral, por ello cada acción que se lleve a cabo debe servir para dar continuidad a la huelga general del 29 de marzo que fue un rotundo éxito. Es necesario que las direcciones sindicales abandonen la idea de que es posible luchar empresa a empresa. Necesitamos luchar UNIDOS, unidad de acción sindical, la que hay en las fábricas se debe profundizar, hay que recuperar las asambleas unitarias cada mañana mientras dure la huelga indefinida a la puerta de la fábrica, para dar ánimos, para organizar la lucha, como se hizo en los años 70. Hay que recuperar la solidaridad a través de la caja de resistencia, hay que ir a las puertas de Mercedes, Michelín, a los barrios obreros y polígonos industriales, hay que impulsar una huelga general de 48 horas y un calendario ascendente de lucha hasta lograr tumbar la reforma laboral y defender las conquistas del movimiento obrero. Si plantean el cierre hay que pensar en ocupar la fábrica y exigir la expropiación y nacionalización bajo control obrero y sin indemnización. No podemos aceptar que se responda al chantaje del cierre con más ayudas públicas a fondo perdido y sin control.


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