Los días 4 y 5 de enero los trabajadores de Metro de Madrid llevaron a cabo una nueva huelga, esta vez de 48 horas. Esta movilización supone la continuación de las protestas que los trabajadores del suburbano vienen haciendo desde septiembre con la realización de múltiples paros parciales durante octubre, noviembre y diciembre, todos ellos al igual que esta huelga con un apoyo y seguimiento masivo.

Tras estas dos jornadas de huelga, los sindicatos de Metro han planteado paros parciales indefinidos a partir del 17 de enero y una manifestación el miércoles 23 (a las 18:00h., desde la Plaza de la Villa a Sol) junto a los trabajadores de autobuses de EMT.

Incumplimiento del convenio

El motivo de estos paros es el reiterado incumplimiento por parte del gobierno de la Comunidad de su convenio colectivo, así como la continua pérdida de derechos sociales y laborales que han sufrido en 2012. Los sindicatos calculan que cada trabajador de Metro ha perdido el año pasado una media de 3.000 euros de salario como consecuencia de la eliminación de la paga extra de navidad y de otros recortes sufridos en el salario a percibir. También están sufriendo un empeoramiento de las condiciones para la jubilación parcial al tiempo que se ha eliminado la contratación de personal indefinido.
La respuesta que ha dado la Comunidad de Madrid ha sido doble. Por un lado, trata de criminalizar a los trabajadores y acusarles de tomar a los usuarios como rehenes, y por otra parte, establece unos servicios mínimos totalmente abusivos que, en la tarde del sábado 5 de enero con la excusa de la cabalgata de reyes, llegaron a ser del 125% en algunas líneas. Lo que no dicen es que el servicio de Metro, un medio de comunicación vital para los trabajadores, está sufriendo ya desde hace meses un importante deterioro por la disminución de la frecuencia de paso de los trenes y por la subida abusiva de las tarifas. No son precisamente las protestas de los trabajadores las que están afectando a la calidad de los servicios públicos de Madrid, sino más bien las políticas deliberadas del gobierno del PP que con un absoluto desprecio hacia los madrileños no ve en esos servicios públicos más que una fuente de negocio con la que sus amigos empresarios puedan lucrarse.

Endurecer y unificar las movilizaciones

Como muy bien dicen los compañeros de CCOO de Metro en la portada de su web: “quieren acabar con todo”. Sí, y tienen la firme determinación de llevarlo a cabo. El PP intenta romper la huelga decretando unos servicios mínimos cuyo resultado real es el de prohibir, a un alto porcentaje de la plantilla, este derecho fundamental que los trabajadores arrancaron a la dictadura franquista. Es necesario a este respecto decir basta. Debemos recordar que en junio de 2010 los trabajadores de metro pusieron contra las cuerdas al ejecutivo autonómico al convocar una huelga indefinida y negarse en aquella ocasión a cumplir los servicios mínimos  pese a todas las amenazas del entonces gobierno de Esperanza Aguirre.  
Por esa razón es necesaria una estrategia sindical que endurezca la lucha y aumente decisivamente su presión. Una campaña intensa y amplia de preparación, repartiendo propaganda al resto de trabajadores, organizando mítines en los barrios obreros, en las fábricas, serviría para poder neutralizar la inevitable campaña de criminalización que arreciaría desde el PP y que sería seguida por los medios de comunicación, empezando por los más reaccionarios. Multitud de trabajadores de diferentes de sectores están en lucha en Madrid y los que no lo están, simpatizan claramente con ellas. Las condiciones están dadas para pasar a la ofensiva, endureciendo esta justa lucha y uniéndola con el resto. Esta es la única forma de frenar al PP y sus recortes.


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