Un mes y medio después de declararse en preconcurso de acreedores, el futuro a corto plazo de la multinacional Pescanova cada día es más dramáticamente incierto. La empresa ha entrado en suspensión de pagos, mientras los titulares de todos los diarios nos escupen a la cara una corruptela detrás de otra por parte de la dirección. Y a día de hoy, ninguno de los sindicatos con representación en las fábricas ha sido capaz de dar un amago de respuesta a las inquietudes de los trabajadores y trabajadoras de este grupo, ¡a pesar de que Pescanova ya ha anunciado que abril es el último mes en el que nuestros salarios están garantizados!

Este culebrón del peor gusto incluye utilización de información privilegiada para enriquecimiento propio, una deuda real que duplica a la inicialmente reconocida, puñaladas traperas entre los componentes del Consejo de Administración, una supuesta contabilidad B, para finalizar con la entrega a la CNMV (después de dos aplazamientos) de unas cuentas “insuficientes y mal planteadas”, que han sido rechazadas por el organismo regulador.
Desgraciadamente, los dirigentes sindicales siguen sumidos en la total inacción. Francisco Vilar, secretario de Organización de Alimentación de CCOO, insiste una y otra vez en “no especular” con la posibilidad de que haya despidos —como si no estuviese claro que eso será lo que intente la empresa— y en confiar en la Xunta “para que ponga un poco de cordura” (La Voz de Galicia, 7/4/13), como si no estuviese claro qué intereses defiende el PP .
La ausencia de una respuesta firme por parte de los sindicatos sólo puede facilitar a la empresa sus planes de ataque contra los trabajadores. Esta situación ya ha comenzado con los despidos en empresas contratadas a las que no se les hicieron los pagos que se les debían, como es el caso de la empresa de seguridad, que despidió a sus 17 trabajadores.
Los trabajadores no podemos tener ningún tipo de confianza en nuestros empresarios (en ninguno: ni en la actual mayoría del Consejo de Administración de Pescanova, ni en los que aspiran a ocupar ese puesto). La catadura moral del dueño de Pescanova, Sousa, ha quedado una vez más clara al descubrirse que vendió (sin informar a la CNMV) la mitad de sus acciones antes de que la empresa entrase en el preconcurso de acreedores. Los trabajadores sólo podemos confiar en nosotros mismos. Ningún empresario, por paternalista que sea, va a defendernos, todo lo contrario.

¡Convocar ya una manifestación en la comarca de Vigo!

Lo urgente en estos momentos es que los dirigentes sindicales salgan ya de su pasividad y convoquen una masiva manifestación en la comarca de Vigo en defensa de todos los puestos de trabajo en Pescanova. Una manifestación a la que se llame a toda la clase trabajadora de la comarca a participar y en la que bajo ningún concepto se acepte la presencia del PP, que es el representante de los empresarios.
La comarca de Vigo está siendo muy castigada por el paro, debido a la parálisis del sector naval. Es una comarca con una tradición de lucha obrera ejemplar. Sin duda, si los sindicatos organizan bien esta manifestación (con asambleas previas de delegados, sumando a organizaciones de izquierdas, empapelando la ciudad…), los trabajadores vigueses responderán masivamente.
Los sindicatos deben convocar urgentemente asambleas en todos los centros de trabajo, para que sean las propias trabajadoras las que debatan y decidan las movilizaciones, siendo la convocatoria de la manifestación sólo el primer paso. Hay que estar preparados para impedir un eventual desmantelamiento de la empresa.
Sin duda, la Xunta va a regalar millones a la empresa. Pero eso, además de ser un trasvase de dinero público a los bolsillos de los capitalistas, no garantiza los puestos de trabajo. La única manera de defender todos los empleos es la expropiación de Pescanova y su nacionalización bajo gestión y control de las trabajadoras y sus representantes sindicales.


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