¡Trabajar con seguridad es trabajar con dignidad!

El 17 de septiembre falleció el tercer compañero en accidente de trabajo en Arcelor-Mittal Asturias en lo que va de año. De nuevo un trabajador de subcontratas, esta vez de TSK-ISASTUR, que fue aplastado por la cabina de un puente grúa mientras realizaba labores de mantenimiento. Un accidente que nos ha conmocionado a todos por las circunstancias en que se ha producido. Desde aquí queremos expresar nuestras condolencias y toda nuestra solidaridad a la familia y compañeros del fallecido.

Este nuevo accidente pone de manifiesto, unas vez más, las dramáticas consecuencias del imparable deterioro de las condiciones de trabajo que estamos padeciendo a todos los niveles. A falta de conocer los detalles del trágico suceso, hay algunas cuestiones que tienen difícil explicación, ¿qué hacía trabajando uno solo? ¿Por qué la grúa no estaba parada, o los topes puestos y la zona balizada? Nadie se pone a trabajar en un cuadro eléctrico sin que alguien se lo mande. Sin embargo, van a tratar de presentar el accidente como una imprudencia grave y dejar caer toda la responsabilidad sobre el fallecido.
De lo que aparentemente es un cúmulo de mala suerte e imprudencias, asoma lo que es ya una tendencia: el aumento de la siniestralidad laboral. Desde la empresa no faltará ahora quien se llene la boca con que si se cumplen todos los protocolos, que si las hojas de seguridad, que si los coloquios... En el fondo todos sabemos que no deja de ser palabrería vacía cuando en la práctica se reduce la plantilla y se aumenta la producción, los ritmos de trabajo se disparan y se trabaja casi de cualquier manera. Aunque los datos de accidente con baja son muy difíciles de cuantificar, de todos son conocidos los casos de compañeros a los que no se les da la baja y van a la fábrica con el brazo escayolado o el pie vendado.

Contra el deterioro de las condiciones laborales

Eso, sin contar el estado de algunas instalaciones. Cada día se reducen los tiempos para mantenimiento preventivo, que prácticamente ha desaparecido. Cuando surge una avería lo normal es parar lo mínimo imprescindible o reparar sobre la marcha y ver cómo nos las ingeniamos para seguir produciendo pese a todo. Lamentablemente somos los trabajadores quienes pagamos las trágicas consecuencias de esta forma de trabajar, cuando el principal responsable es la empresa. Es ella la que reduce personal, la que aumenta los ritmos de trabajo, la que marca objetivos de producción prácticamente imposibles de conseguir..., a costa de nuestra salud y en ocasiones de nuestra vida.
Por eso es necesario en el día a día, incrementar el control por parte de las secciones sindicales con representación en los comités de seguridad (UGT, CCOO, USO). No puede ser que solo actúen en caso de que haya una denuncia previa por parte de un trabajador. Sobre todo hay que controlar las condiciones en las que trabajan los compañeros de las empresas auxiliares, en muchas ocasiones sometidos a una presión y a unos ritmos de trabajo brutales.
No basta con pedir en un comunicado “que la empresa tome las medidas necesarias que impidan que se produzca cualquier tipo de accidente” como ha hecho el comité, es necesario también oponerse al continuo deterioro del trabajo en la factoría. Es cierto que, a raíz del accidente, el comité de empresa convocó un paro de 24 horas en el Tren de Bandas en Caliente, donde falleció este compañero, y una concentración a mediodía en la portería de Trasona, pero con tres muertos en lo que va de año, esto es totalmente insuficiente. Cualquiera puede entender que estaba más que justificada la convocatoria de una huelga al menos en todas las factorías de Asturias y también la convocatoria de una manifestación comarcal contra la siniestralidad. En nuestra opinión, para que la empresa “tome medidas” hay que obligarla, respondiendo de forma contundente ante este tipo de “accidentes”, pues son nuestra salud y nuestra vida las que están en juego.


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