Johnson Controls es una empresa auxiliar de la multinacional Ford, situada en el parque de proveedores Juan Carlos I de Almussafes, al sur de Valencia. Ford ha aprobado en todas sus factorías la construcción propia de una serie de productos que hasta ahora corrían a cargo de proveedores, en concreto en Almussafes el montaje del salpicadero de los vehículos, afectando así a una gran parte de la producción que tiene Johnson Controls Interiores (JCI), y que Ford había acordado con ella hasta 2018. Los trabajadores tienen miedo de que pase lo mismo con sus otros productos (asientos). Mientras la empresa transmite a los trabajadores que están en negociaciones y que no hay ningún problema, la realidad es realmente preocupante. Johnson Controls no ha recibido ninguna pieza nueva, ni conseguido la concesión para realizar suministros de los nuevos modelos (Mondeo, Galaxy y el S-Max) que está previsto que lance Ford entre 2014 y 2015. El comité de empresa denunció a principios de octubre la “incertidumbre” que se cierne sobre ellos y que utilizarían las movilizaciones “para evitar la posible desaparición de la empresa”.
Las consecuencias serían catastróficas. De los 600 trabajadores (el 50% eventuales) de JCI tan solo 200, los encargados de tareas de montaje final de componentes, tendrán “suerte” porque, parece, podrían ser contratados por la Ford tras sus obras de ampliación. Eso sí, sin saber sus nuevas condiciones de trabajo (que todos nos podemos imaginar). De nuevo ataque tras ataque, los mismos contra los mismos, empresarios contra la clase obrera. Ford ya ha eliminado a Visteon, que se encargaba de la misma función que Johnson Controls, en otras plantas del mundo. Bajo este sistema la competencia feroz entre los capitalistas por mantener sus beneficios lleva a que el pez grande se coma al chico, mientras miles y miles de puestos de trabajo se quedan en la cuneta.
El martes 29 de octubre el comité de empresa de JCI convocó una concentración de trabajadores en la puerta de la fábrica, apoyada por los sindicatos CGT y UGT. En ella estuvimos presentes compañeros de Sindicat d’Estudiants para solidarizarnos con ellos. Somos conscientes de que la lucha contra el cierre de empresas es la lucha por nuestro futuro. El comité de empresa se está oponiendo rotundamente a las decisiones de la empresa y plantea la necesidad de seguir la lucha, con movilizaciones y la convocatoria de huelga que debería tener un objetivo claro: la defensa de todos los puestos de trabajo. ¡Este es el camino!


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