tenneco_monroe_xixonEl 17 de octubre a las 19 horas salíamos en manifestación entre 10.000 y 15.000 personas en Gijón en defensa de los 230 puestos de trabajo de Monroe, filial de la multinacional estadounidense Tenneco Automotive, que recientemente y de forma sorpresiva anunciaba el cierre irreversible de la factoría gijonesa. En la manifestación se respiraba un ambiente reivindicativo y de lucha. Aún hoy, más de dos semanas después, los barrios de la ciudad están llenos de carteles y pegatinas, tanto en paredes como en escaparates y en vehículos particulares, con la consigna “Monroe no se cierra”.
Entre los asistentes a la convocatoria, se encontraban amplias delegaciones de los trabajadores de las factorías de Tenneco de Valencia y de Ermua, esta última con un paro de 24 horas convocado en solidaridad con los compañeros de la planta gijonesa. También estuvieron presentes multitud de organizaciones y colectivos sociales, además de los sindicatos CCOO, CSI, CGT y CNT. Sin embargo, pese a ostentar la presidencia del comité de empresa, USO no envió ninguna representación oficial, como tampoco lo hizo la UGT.
Estas ausencias pueden deberse al hecho de que, desde el inicio del conflicto, el comité de empresa y la plantilla han rechazado que las federaciones sindicales sean quienes negocien con la empresa, y han convertido la asamblea de trabajadores en el órgano que toma todas las decisiones. Esta asamblea decidió que la reivindicación principal sea la de oponerse al cierre de la planta gijonesa, no queriendo entrar a negociar indemnizaciones por despidos y así se lo hicieron saber a los miles de trabajadores que abarrotaban la plaza del Ayuntamiento al final de la manifestación.
La lucha de estos compañeros, es la lucha de David contra Goliat, ya que se trata de una multinacional implantada prácticamente en todo el mundo y que aprovechándose de la reforma laboral y la pérdida de derechos de los trabajadores, pretende deslocalizar la factoría gijonesa llevándosela a Rusia de manera irrevocable.
La historia de Monroe no puede convertirse en una más, como tantas que hemos vivido en Asturias, donde la fuerza y la voluntad de lucha de los trabajadores se van desgastando por la ausencia de un plan de movilizaciones serio y por el aislamiento. Hay que unificar este y el resto de conflictos del mismo sector, como Duro Felguera, y otros como la educación, la sanidad, los parados, etc., organizando un frente único de trabajadores con un propósito muy claro: no aceptar ni un solo despido, ni un solo recorte, ni un solo retroceso en nuestros derechos.
Como dijo el representante de la asamblea de trabajadores que habló al final de la manifestación: “esto no puede ser más que el principio” y señaló que esta lucha es parte de una mayor contra “un sistema injusto y miserable”.


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