Fagor Electrodomésticos paralizó el 18 de octubre la producción de las plantas de Bergara y Eskoriatza y presentó un plan de “viabilidad” que, apenas dos semanas después, el 30 de octubre, fue rechazado por el Consejo General del Grupo Mondragón (MCC) que se negó a aportar 50 millones de euros adicionales. De esta manera se promovió definitivamente el cierre de Fagor y Edesa lo que supondrá la destrucción de miles de empleos directos e indirectos. Una auténtica hecatombe para el empleo en Euskadi, y un demoledor fracaso del modelo económico del PNV.

Fagor Electrodomésticos ha presentado también concurso voluntario de acreedores para sus filiales Fagor Ireland y Mastercook y hará otro tanto con sus sociedades filiales Grumal y Proiek. La última en acogerse al preconcurso de acreedores ha sido Industrias Tajo, ubicada en Oiartzun (Gipuzkoa), donde emplea a 113 personas y que comenzó su proceso de internacionalización en 2006 con fábricas en la República Checa y Polonia empleando en conjunto a más de 300 trabajadores.

La crisis de MCC y el efecto contagio

A pesar de la negativa de la dirección del Grupo Mondragón en reconocer el efecto contagio, incluso el propio lehendakari Iñigo Urkullu ha advertido que “la crisis de Fagor Electrodomésticos afectará negativamente a centenares de empresas y a miles de trabajadores vinculados con la producción de la cooperativa”. La cadena de supermercados Eroski acumula ya una deuda de 2.605 millones que se está renegociando con 22 entidades bancarias y de caer Eroski tendría efectos en la Caja Laboral que actúa como financiera del grupo. El cierre de Fagor y Edesa repercutirá muy negativamente en el conjunto de la economía vasca, cuyo tejido industrial ha sufrido ya un fuerte impacto por la crisis: 7.500 empresas han echado el cierre, cuatro al día de media, entre ellas empresas emblemáticas como Formica, Outokumpu, Corrugados Azpeitia, Arfe, Inasa etc. La crisis del Grupo MCC tendría igualmente impacto en muchas otras zonas del Estado.

No hay información ni transparencia

ELA, sindicato mayoritario en Euskadi, ha denunciado que “Fagor Electrodomésticos gestiona esta situación con total opacidad, tanto en lo que respecta a los socios (información, situación de sus empleo, la suerte de las aportaciones...), como a quienes son trabajadores-as por cuenta ajena y tienen representación sindical”.
Ante las masivas protestas, encierros y manifestaciones de los trabajadores de Edesa y de Fagor Electrodomésticos, la dirección de MCC intenta dividir a la plantilla, priorizando la recolocación de los socios (hasta la fecha de escribir este artículo dicen haber recolocado a 225) a costa del despido de eventuales y contratados. Esta política choca con el instinto natural de los trabajadores de Edesa y Fagor que comprenden la necesidad de mantener la más amplia unidad para responder a este ataque. Lo primero que reivindican los trabajadores es una información clara y veraz de las cuentas y de todo lo que está ocurriendo.

Esto es el sistema capitalista, de funeral en funeral

La crisis de sobreproducción del capitalismo en el sector de línea blanca, con unos mercados saturados de productos donde las nuevas tecnologías permiten que una compañía surcoreana como LG tarde un año en lanzar un nuevo modelo de frigorífico, mientras que las empresas de ámbito europeo necesitan de media tres años, junto a un mercado menguante por la caída del poder adquisitivo de la clase trabajadora y la proletarización de las capas medias, se extiende cada vez a más sectores de la economía poniendo en evidencia la contradicción entre la producción social y la apropiación individual. Como explicaba Marx es la rebelión de las fuerzas productivas contra el modo de producción capitalista.
En un comunicado, LAB señalaba que “el sistema no funciona, el sistema nos lleva de funeral en funeral”.  La dirección de LAB describe la realidad, pero lamentablemente en lugar de ofrecer una alternativa de clase a los trabajadores, lo que hace es pedir al PNV que la ofrezca, exactamente igual es lo que están haciendo los dirigentes de ELA, UGT y CCOO, cuando el PNV y la burguesía vasca son realmente el problema y no la solución. El capitalismo es un sistema anárquico que funciona en base a la ley del máximo beneficio. Es el propio sistema capitalista el que está destruyendo fuerzas productivas, generando paro masivo y arrastrando a la sociedad a la miseria. Por lo tanto una salida favorable a la clase trabajadora y la mayoría de la sociedad frente a esta crisis solo se puede encontrar cambiando el sistema y luchando por reivindicaciones claras que chocan obviamente con la lógica del capitalismo.

Por una huelga general unitaria y un calendario de luchas serio

El PNV, el PP, la dirección de MCC y Confebask sí tienen una política industrial y una alternativa a la crisis y es precisamente la que están llevando a cabo: aprovechar la crisis de Fagor Electrodomésticos y Edesa para solicitar mayores ayudas para sus bolsillos; privatizar el sector público y los sectores rentables de las empresas cooperativas y aplicar recortes profundos a los salarios y las conquistas sociales de la clase trabajadora, cerrar empresas para restablecer la competitividad de las que sobrevivan y aumentar su tasa de beneficios a costa de la clase obrera.
Las centrales sindicales en Euskadi (ELA, LAB, UGT y CCOO) deben unir sus fuerzas para hacer frente a esta ofensiva del Gobierno del PNV, PP, Confebask y la dirección de MCC, convocando una huelga general como un primer paso para llevar a cabo un plan de lucha serio en defensa de los puestos de trabajo, de los salarios, de las conquistas sociales y los derechos de la clase trabajadora, ofreciendo una alternativa de clase a los trabajadores de Euskadi y a todos los afectados del Grupo Mondragón: nacionalización de las cooperativas y empresas en crisis bajo control obrero junto a la nacionalización de la banca y los grandes monopolios que permita planificar democráticamente la economía en beneficio de la gran mayoría de la sociedad.


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