A principios de noviembre de 2013 salió la sentencia del Tribunal Supremo en la que, con dos votos particulares que suman 6 de los 13 magistrados que componen la Sala, se considera que el despido colectivo en su conjunto es nulo por vulneración del derecho fundamental de huelga. Sin embargo, solo se revoca parcialmente la anulación de los despidos. Hay que recordar que el primer expediente de regulación afectaba solo a 91 trabajadores. La empresa decidió posteriormente echar a 178 operarios de las plantas de Vitoria y Urbina en represalia por la huelga. Esto ocurrió entre los meses de marzo y junio de 2012, sin variaciones significativas de la situación económica y productiva de la empresa.
La sentencia del Tribunal Supremo representó un triunfo parcial para los trabajadores ya que consideraba que la empresa al incrementar los despidos “realizó un acto de extorsión contrario al ejercicio del derecho de huelga” y declarando nulos los nuevos despidos. Sin embargo, el Tribunal consideró que no era ese el caso de los 91 iniciales. Con esta baza en su mano, la empresa ha ido mandando nuevas cartas de despido decidiendo de los 178 quiénes son esos 91, ya que no había listas de unos o de otros en ningún momento, intentando dividir y quebrar una vez más la voluntad de lucha de la plantilla.
Conscientes de que su lucha es la de toda la clase trabajadora han aglutinado en sus manifestaciones a las diferentes empresas en conflicto. De la iniciativa de los trabajadores de Laminaciones Arregui surgió la plataforma Araba Borrokan, cuya última movilización fue el pasado 19 de diciembre, y que aglutina a 60 comités de empresa, 100 secciones sindicales, todos los sindicatos (salvo ELA, cuya dirección no quiso implicarse) y decenas de colectivos sociales.
El 9 de enero los trabajadores de Laminaciones han vuelto a manifestarse con el apoyo de todas las centrales sindicales salvo UGT, con mayoría en el comité de empresa y que a mitad del camino, cediendo a las presiones y chantajes de la empresa, abandonó la lucha y llamó a sus afiliados a trabajar. En el momento de escribirse este artículo el conflicto continúa, la empresa se niega a negociar con el Comité una solución y las plantas de Vitoria y Urbina están cerradas temporalmente. Por su parte, la moral de la plantilla sigue siendo muy alta, en las dos últimas movilizaciones se ha visto fortalecida por el apoyo de las organizaciones sindicales y de numerosos jóvenes y activistas que hemos acompañado a los trabajadores de Laminaciones.
En dos años, el nivel de sacrificio de estos trabajadores ha sido tremendo; acudiendo a las 5 de la mañana, verano o invierno, a la puerta de la fábrica, acompañados en ocasiones por activistas de otras empresas —como Celedonio, de profesión bombero y afiliado a la UGT, que estuvo meses en lucha junto con sus compañeros del Aeropuerto de Foronda—, de la asamblea de parados/as y del Sindicato de Estudiantes, al que los trabajadores de Laminaciones rindieron un homenaje.
Como explicaba Nando, presidente del Comité de Empresa por el sindicato ELA, a un vendedor de El Militante en su última manifestación: “Los trabajadores en lucha nos sentimos orgullosos y protagonistas de la lucha que estamos llevando a cabo. Hemos establecido entre nosotros fuertes lazos de amistad y compañerismo por estar compartiendo esta experiencia de lucha. Cada cual ha sacado lo mejor de sí mismo para continuar adelante con el resto de sus compañeros y eso no se puede olvidar jamás”.
Con esta moral y ánimo, Nando no tiene ninguna duda de que los trabajadores lograremos echar abajo la reforma laboral y conseguir una sociedad más justa para todos.


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