A continuación publicamos la entrevista realizada a Ivonne García poco después de conocerse la sentencia.

El Militante.—¿Cuáles fueron las causas que alegó Europastry para despedirte?
Ivonne García.— La empresa me despedía alegando un error cometido en la facturación, según ellos, había abusado de la buena fe contractual con el objetivo de perjudicar la imagen de Europastry. La realidad es que yo llevaba varios meses desarrollando una intensa actividad sindical, en defensa del convenio colectivo de masas congeladas, que Europastry se negaba a negociar, y en defensa de los derechos laborales de mis compañeras de trabajo. Desde noviembre de 2012 intervine en asambleas, piquetes, huelgas generales, y había hecho repartos informativos en las plantas de fábrica de Europastry con el fin de informar de la situación del convenio, y solidarizándome con los despidos producidos en una de las fábricas que la empresa tiene en Sarral (Tarragona). Paralelamente a esta actividad, estaba promoviendo la candidatura de CCOO para las próximas elecciones sindicales, que finalmente se celebraron el pasado mes de septiembre, candidatura que no pudo completarse debido al miedo que causó mi despido.
EM.—¿Recibiste apoyo por parte de tus compañeros a raíz de tu despido?
IG.— Desde la sección sindical de CCOO Oficinas y con la ayuda de la Corriente Marxista El Militante, donde milito desde hace tres años, iniciamos una intensa campaña de denuncia. Durante meses se fueron recogiendo firmas —hasta sobrepasar con creces las 500— de sindicalistas de CCOO, CGT, UGT, STEs, (secretarios generales, delegados, afiliados…), asociaciones de profesores, activistas de la PAH, del Sindicato de Estudiantes, asociaciones de padres (FAPAES, FAPAC), de diferentes grupos políticos como EUiA, CUP, ICV, de la Fundación Federico Engels, de sindicalistas y delegados de empresas como EMTE, IBM Madrid, Navantia, SDS, Arcelor-Mittal, Clece, Correos, H&M, Pizza Móvil, Telefónica Móviles, Still, Schneider…, de comités de empresa de los ayuntamientos de Sabadell, Terrassa, Rubí, Asturias, Málaga, Azuqueca de Henares, Parla…, de las asambleas de parados de Cortes de la Frontera, de Vitoria-Gazteiz, de Guadalajara…
Este apoyo conseguido ha tenido un reflejo en la propia sentencia, que recoge que “la sección sindical de CCOO en Europastry Oficinas ha abierto la dirección electrónica de apoyo europastryrepresio.blogspot.com.es, donde aparecen 502 nombres de ciudadanos que se solidarizan con la demandante tras su despido”. Una vez más se demuestra que la solidaridad entre la clase obrera es clave a la hora de emprender cualquier lucha sindical o de enfrentarse, como en este caso, a un ataque de la patronal. Sin duda alguna, el apoyo de todos estos sindicalistas, trabajadores, estudiantes y activistas ha jugado un papel esencial a la hora de conseguir esta tremenda victoria, demostrando la enorme fuerza de los trabajadores cuando estamos organizados y dispuestos a llegar hasta el final en defensa de nuestros derechos y de los intereses de la clase obrera.
EM.—¿Cómo se desarrolló el juicio?
IG.— El juicio tuvo lugar el 2 de diciembre en los juzgados de Terrassa, después de haber sido pospuesta su celebración el 25 de octubre debido a la huelga indefinida que, dos días antes, habían convocado los trabajadores de justicia del mencionado juzgado. Tanto en aquella ocasión, como el día de la celebración del juicio, la sección sindical de CCOO Europastry Oficinas convocó concentraciones de apoyo en la puerta de los juzgados. Estas acciones contaron con el apoyo de la Federación Agroalimentaria de CCOO de Catalunya, y fueron respaldadas por la intensa campaña de solidaridad iniciada a partir del día de mi despido por la Corriente Marxista El Militante. Las concentraciones fueron todo un éxito, contando con la participación de unos 25 compañeros en cada una, coreando consignas exigiendo mi readmisión. Entre ellos, compañeros de CCOO, CGT Neteja Girona, Sindicat d’Estudiants, EUiA Terrassa y Rubí y de El Militante.
En el juicio acudieron a declarar por parte de la empresa el representante legal de la misma, mi superior jerárquico y, lamentablemente, la presidenta del Comité de Empresa por FITAG-UGT. La abogada de Europastry demostró un profundo odio de clase, al sugerir que yo, al haber creado una caja de resistencia para poder cubrir los gastos de abogado así como los propios de la campaña de solidaridad realizada, tenía como intención “enriquecerme”. Pero más grave fue la conclusión de que “la demandante utiliza el sindicalismo para protegerse a sí misma”. Por otro lado, mi superior jerárquico reconoció que la decisión de despedirme se tomó un día antes de la comisión del “grave error” utilizado como excusa para justificar el despido.
Pero lo realmente preocupante y lamentable fue la declaración de la presidenta del Comité a favor de Europastry, justificando el despido y la persecución sindical, demostrando qué tipo de “sindicalismo” permite y consiente la empresa. No es casualidad que el propio juez cite en la sentencia, como ejemplo de represión sindical, la propia actuación de un sindicato cuando se “limita la libertad de expresión de un afiliado”, o que dedique un párrafo completo a explicar también que un ejemplo de “conductas antisindicales” es “el apoyo económico a sindicatos próximos a los intereses de la empresa, conocidos en el lenguaje coloquial como ‘amarillos”. La presidenta del Comité, con esta conducta, ha demostrado estar al servicio de la empresa y no de los trabajadores, a los que debería representar y defender.
Asimismo la veracidad de su testimonio quedó bastante en entredicho, ya que negó que yo hubiera hecho cualquier actividad sindical en Europastry, a la vez que reconocía mi participación en reuniones con miembros del sindicato CCOO en relación a la lucha por el convenio colectivo o para la preparación de elecciones sindicales, así como discusiones que tuvimos respecto a la manera de defender los derechos recogidos en el convenio colectivo. Estos hechos también fueron ratificados por el secretario general de la Federación Agroalimentaria del Vallès Occidental, que participó en dichas reuniones.
Finalmente, una aspirante al proceso de selección para sustituirme, que finalmente no fue contratada, verificó que el anuncio para sustituirme llevaba desde mayo colgado en InfoJobs, un mes y medio antes de mi despido, y un mes antes de la comisión del “colosal error” que, según Europastry, cometí.
EM.—¿Cuál ha sido el resultado de la sentencia?
IG.— La sentencia, en sus 32 páginas, desmonta completamente los argumentos de la empresa, acordando la nulidad del despido por vulneración del derecho a la libertad sindical, es decir, concluye que fui despedida por defender los derechos de mis compañeros e intentar llevar a cabo un sindicalismo combativo. Frente a los argumentos esgrimidos por la empresa, tratando de desacreditar mi profesionalidad, la sentencia reconoce: “la conducta intachable de la compañera, que lejos de ocultar su error, lo pone de inmediato en conocimiento de su jefe (…) actuando de buena fe con la finalidad de subsanar el error lo antes posible”. La sentencia considera probado que yo “tenía interés en ser candidata por CCOO en las elecciones a Comité de Empresa, que iban a convocarse en otoño de 2013”. Asimismo, estima que “existe una conexión de proximidad temporal que no elimina la sospecha de que el despido de la trabajadora tiene vinculación o relación con su proyectada participación en el proceso electoral”, concluyendo que “no probada por la empresa la gravedad de la conducta de la actora y vista por el contrario la buena fe con la que ésta actuó, al contactar con su superior jerárquico, entiendo que el despido disciplinario ha obedecido al propósito de vulnerar su derecho fundamental a la libertad sindical”, y por lo tanto: “declaro que el despido disciplinario de la actora de fecha 27/06/13 debe declararse como nulo por vulneración de la libertad sindical de la demandante”. Lo que significa mi readmisión inmediata en la empresa y el pago de los salarios de tramitación. Además, la sentencia obliga a la empresa a pagarme una indemnización de 6.000 euros.
EM.—¿Cómo te sientes al haber superado este grave ataque de la empresa, recuperando tu puesto de trabajo?
IG.— En primer lugar, quiero dejar constancia de que esta victoria es una victoria del movimiento obrero en su conjunto, pues la ofensiva hacia los que defendemos nuestros derechos de manera organizada y combativa, por desgracia, es constante y en muchas ocasiones, estos casos no se denuncian por falta de una orientación y unos métodos de lucha correctos. En este sentido, me gustaría difundir esta lucha para que pueda servir a todo aquel que sienta la necesidad de hacer frente a los ataques de los capitalistas, para que vea que realmente sí se puede hacerlos frente. También me gustaría agradecer a todos los compañeros y compañeras que han participado en la campaña mostrando su solidaridad y me han apoyado firmando la resolución exigiendo mi readmisión, colaborando en la caja de resistencia o dándome apoyo moral constantemente. Sin su apoyo este resultado habría sido imposible. También quiero hacer especial mención al papel jugado por los compañeros de la Corriente Marxista El Militante, así como al abogado que ha llevado mi caso, Vidal Aragonés Chicharro, cuyo excelente trabajo ha permitido desenmascarar las mentiras de la empresa, permitiendo obtener una contundente victoria para el movimiento obrero como es el respeto al derecho de libre sindicación. Esta sentencia vuelve a demostrar que la lucha es el único camino; que sí se pueden echar atrás los ataques de los capitalistas, y que la clave para esta y futuras victorias es la organización, contundencia en la lucha y solidaridad del movimiento obrero en su conjunto. Una de las lecciones más importantes a tener en cuenta en esta lucha es la necesidad de recuperar nuestros sindicatos de clase, la necesidad de recuperar un sindicalismo combativo, de clase y revolucionario, que enfrente contundentemente los ataques que todos los días venimos sufriendo los trabajadores.
¡Que viva la lucha de la clase obrera!


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