La propuesta de convenio de la empresa que ha llevado a este plan de lucha es salvaje. Recordemos que en agosto de 2012 la mayoría del Comité (UGT, APPTUV y CCOO) aceptó el chantaje de la dirección: un recorte del 8,66% (en salario directo, sin contar otros conceptos) a cambio de no ejecutar 208 despidos. Ahora, a la finalización del convenio, y a pesar de lo prometido, el Ayuntamiento se niega a la recuperación del salario. La propuesta marca cuatro años de convenio; en 2014 se mantendría el salario de 2013 (es decir, con el recorte comentado), en 2015 se recortaría un 5% más, en 2016 se devolvería ese 5% “siempre que haya presupuesto para ello”, y en 2017 por fin los trabajadores serían premiados… ¡con un 0,05%! En definitiva, recortar más y más a los trabajadores. Como explicamos tras el acuerdo de agosto de 2012, la debilidad invita a la agresión.
Ahora los llamamientos a participar en la movilización, por parte de la mayoría del Comité, no son suficientes. Muchos trabajadores ven una actitud decidida por parte del Ayuntamiento y la dirección de la empresa, y ven también vacilaciones en sus propios dirigentes. Como ejemplo, la dirección de UGT, después de reconocer la intención de la empresa de llegar al laudo arbitrario, crea nefastas ilusiones en que esto pueda ser positivo para los trabajadores, afirmando que se pueden conseguir “informes favorables de catedráticos de derecho que pesan”. También puede observar la plantilla cómo, lejos del ambiente de unidad de las luchas de hace dos años y medio, desde la mayoría del Comité se fomentan divisiones y ataques sectarios. Las críticas en asambleas son contestadas con hojas como “Tonterías, las justas” (de la dirección de CCOO), en la que denuncia “las estrategias bastardas y torticeras de los demagogos”, “los bocazas de asamblea, los huelgaindefinidashastaquetodoreviente, los del cóctel Molotov”, llegando a amenazar con que “no os vamos a consentir ni una más”.
Aunque las fechas de huelga son demasiado lejanas en el tiempo, los paros podrían tener un efecto muy positivo. Pero para que así sea, para que sea unánime, hay que reconstruir el ánimo en la plantilla, el ambiente de unidad y fuerza, y en este sentido la mayoría del Comité debe cambiar radicalmente de actitud: mantener una relación compañera con los trabajadores con críticas, dar la batalla por asambleas más masivas y más participativas, preparar desde ya esas huelgas buscando la extensión de la lucha, la preparación de la opinión pública y el apoyo de los usuarios, etc.


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