El 22 de marzo los trabajadores portugueses volvieron a paralizar el país en una nueva y exitosa huelga general. A pesar de que esta vez la convocatoria fue realizada en solitario por el sindicato de tradición comunista CGTP, al no adherirse a la misma la UGTP (de filiación socialista), las cifras de seguimiento fueron similares (y en algunas regiones superiores) a las conseguidas en convocatorias precedentes apoyadas por ambos sindicatos. El paro fue masivo en la industria, en el sector pesquero y en la administración pública donde el seguimiento superó el 90%. Los transportes tuvieron una participación en la huelga mayor del 70%, e incluso al 80% en algunos medios. En varios casos, como el de la recogida de basuras, la participación superó a la obtenida en anteriores huelgas.

El paro fue convocado tanto en protesta contra los recortes y ajustes que están llevando cada vez más a la miseria a los portugueses, a la par que destruyen sus derechos sociales, así como también como forma de presionar contra la reforma laboral que el 28 de marzo empezará a discutir el parlamento y que pretende (al igual que lo ocurrido en el Estado español) destruir conquistas históricas de los trabajadores.

La deuda crece y la economía se hunde

Lejos de conseguir reducir la deuda, las medidas implementadas hasta el momento por el derechista gobierno de Pasos Coelho han tenido el efecto contrario. El ratio de deuda sobre el PIB, que era del 93’4% en 2010, escaló el año pasado hasta el 107,2% y se espera que llegue en 2013 al 118%. Son cada vez más los analistas de la burguesía que dan por hecho que Portugal acabará por no poder hacer frente a sus pagos de deuda y se verá obligado a recibir un nuevo rescate a lo largo del próximo año.
Lo que sí están consiguiendo estas medidas es deprimir cada vez más la economía portuguesa, como demuestra una tasa de paro oficial que ya alcanzó en febrero el 15% (648.000 trabajadores); de éstos, menos de la mitad reciben prestaciones de desempleo, con un aumento anual del 16,6 % y 50.000 parados más en los dos primeros meses del año. Cifras en realidad mucho peores si se tiene en cuenta que en estos datos no se contabilizan las personas sin trabajo no inscritas en las oficinas de empleo. Para los que encuentran trabajo tampoco las cosas van mucho mejor si nos fijamos en que el salario medio ofrecido para las nuevas colocaciones es de 531 euros al mes (sólo un 10% por encima del salario mínimo), y que incluso las expectativas salariales para trabajadores cualificados no superan muchas veces los 600 u 800 euros en trabajos a tiempo completo, al tiempo que la precariedad laboral no hace sino aumentar y todavía la situación empeorará más si, como parece, a finales de mes se aprueba la reforma del Estatuto de los Trabajadores antes mencionada. Con todo esto son ya más de tres millones los portugueses que viven bajo el umbral de la pobreza.

La movilización continúa

La CGTP ha anunciado ya un calendario de movilizaciones para las próximas semanas que tendrá sus puntos culminantes en las celebraciones del 38º aniversario de la Revolución de los Claveles el próximo 25 de abril, y por la conversión del Primero de Mayo en una gran jornada nacional de lucha contra los recortes y por la dignificación del trabajo. Como estamos viendo en Grecia, es necesario dar un paso más adelante y convertir la movilización en una verdadera lucha por el socialismo y contra un capitalismo que un día tras otra demuestra que ya no puede ofrecer ninguna solución a los trabajadores.

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