El pasado 6 de enero el régimen fundamentalista de Damasco lanzaba una sangrienta ofensiva militar para aplastar el enclave autónomo de Rojava, formado en 2012, cuando la minoría kurda y otros pueblos: árabes, asirios, armenios, etc. se unieron bajo la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES) con un programa basado en la igualdad de género y la convivencia de distintas etnias y creencias religiosas.

Fundamentalismo y limpieza étnica con aval estadounidense

La ofensiva comenzó tras meses de negociaciones entre EEUU, Israel y Turquía, los aliados en que se basó Washington para derrocar en diciembre de 2024 al régimen de Al-Assad, aliado de Rusia y China, y repartirse Siria.

La ofensiva sobre Siria fue el primer aldabonazo de la escalada sangrienta que ha desatado el imperialismo estadounidense junto a su principal aliado, el régimen nazisionista de Netanyahu, para recuperar el control de Oriente Medio. Luego vinieron el genocidio contra el pueblo palestino, la farsa del plan de paz para imponer un régimen colonial bajo su control en Gaza y Cisjordania y, ahora, la guerra imperialista contra Irán y el Líbano.

El objetivo, como hemos explicado en detalle en otros materiales, es moldear las fronteras de la región en función de sus intereses estratégicos y cambiar la correlación de fuerzas, intentando expulsar de ella o, al menos, reducir lo máximo posible la influencia de China.

Librería"
El pasado 6 de enero el régimen fundamentalista de Damasco lanzaba una sangrienta ofensiva militar para aplastar el enclave autónomo de Rojava, formado en 2012. 

El 5 de enero, víspera de la ofensiva contra Rojava, se reunía en París el enviado estadounidense Tom Barrack con representantes israelíes y del Gobierno sirio de los yihadistas de HTS (Hayat Tahrir Al-Sham), peones de Turquía. El objetivo oficial era “acordar medidas para garantizar la seguridad de las fronteras”. Ya sabemos qué significa eso para genocidas como Trump y Netanyahu. A cambio del apoyo turco a su plan de “paz” para Gaza y Cisjordania y a la masacre imperialista contra Irán y Líbano, y mientras se presentan como “amigos de los kurdos” —utilizando cínicamente la opresión de la minoría kurda bajo el régimen iraní como propaganda de guerra— dieron vía libre a Erdogan y el Gobierno de Damasco para aplastar a los kurdos de Siria.

En Siria, las ciudades árabes de Tabqa, Raqqa y Ain Issa, y los barrios kurdos de Alepo fueron tomados a sangre y fuego. Se estima que cientos de miles de personas se quedaron sin hogar durante esas semanas, mientras las fuerzas del régimen perpetraban todo tipo de torturas, violaciones de mujeres y agresiones contra los derechos humanos de las poblaciones kurda, árabe y de otras minorías, tal como han denunciado diferentes organizaciones humanitarias.[1]

En menos de un mes, la AANES, que durante la última década había gobernado aproximadamente un tercio del territorio sirio, perdió el 80%, quedando reducida a bastiones fronterizos de mayoría kurda. Desde entonces, a pesar de las declaraciones mutuas de alto el fuego y las negociaciones, los ataques del HTS contra las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), la coalición militar formada por las milicias populares de diversas ciudades y regiones del noreste de Siria, han continuado.

El 30 de enero los jefes militares de las FDS, a instancias de EEUU, firmaban un nuevo acuerdo aceptando integrarse en el Ejército y en el Estado sirio bajo control del Gobierno fundamentalista en peores condiciones que hace un año.[2] Pero el cerco y los ataques continúan.

La revolución de Rojava

La lucha de liberación del pueblo kurdo contra la opresión y la discriminación nacional siempre ha sido considerada un peligro para sus intereses por las oligarquías de Turquía, Irán, Irak y Siria y por las potencias imperialistas. El pueblo kurdo desempeñó un papel fundamental en la crisis revolucionaria siria de 2011, logrando establecer al año siguiente, mediante un levantamiento armado, la AANES sobre la mayor parte del territorio de Rojava, nombre kurdo del Kurdistán dominado por Siria.[3]

Las milicias kurdas YPG e YPJ (esta última formada exclusivamente por mujeres), que lideraron la revolución de Rojava, llamaron a la movilización total de la población contra la barbarie y el sectarismo religioso del ISIS, Al Qaeda y otros grupos fundamentalistas. Esa determinación y la defensa de un programa basado en la igualdad de género y el rechazo a cualquier discriminación por motivos de sexo, raza o religión les permitió resistir con las armas en la mano contra la horda yihadista. Kurdos, asirios, armenios y árabes, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, tomaron las armas e infligieron una derrota histórica a los fundamentalistas.

Esta movilización traspasó las fronteras trazadas por el imperialismo y las burguesías de la región, que han dividido al pueblo kurdo durante más de un siglo, y llegó a sus comunidades dispersas en diversos países. Combatientes del Kurdistán iraquí e iraní se movilizaron, ofreciéndose como voluntarios para defender Rojava. Mientras, en Turquía las masas populares se alzaron en rebelión, marchando hacia la frontera siria, logrando incluso romper el bloqueo que el régimen de Erdogan impone a los kurdos sirios. Un levantamiento crucial para salvar Rojava.

El ejemplo internacionalista de Rojava fue un faro para todo Oriente Medio. La clave en ese momento era expropiar a los capitalistas y terratenientes sirios y de las demás nacionalidades para planificar democráticamente la economía y dar respuesta a las necesidades acuciantes de la población. A la vez, de forma indisoluble, era necesario extender la revolución más allá de Rojava y de la propia Siria, luchando por una Federación Socialista de Oriente Medio. Pero los dirigentes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en Turquía y sus aliados sirios al frente de las FDS (formadas por las YPG e YPJ, junto a otras milicias de tribus árabes y otras nacionalidades) habían renunciado a esta perspectiva, planteando que la tarea era construir un régimen democrático en Rojava y aceptando el regalo envenenado del apoyo estadounidense. 

Librería"
La lucha de liberación del pueblo kurdo contra la opresión y la discriminación nacional siempre ha sido considerada un peligro para sus intereses por las oligarquías de Turquía, Irán, Irak y Siria y por las potencias imperialistas. 

Errores trágicos

En plena guerra siria, Estados Unidos necesitaba un punto de apoyo militar sobre el terreno para combatir a sus antiguos protegidos, los fundamentalistas del ISIS y Al Qaeda (que habían escapado a su control), y presionar a un aliado inestable como Erdogan, con tendencia a actuar por libre y maniobrar con otros poderes imperialistas como Rusia y China.

Washington ofreció “apoyo militar” a las FDS, cuyos dirigentes cometieron el gravísimo error de confiar en sus promesas, además de contener el movimiento dentro de Rojava y renunciar a medidas revolucionarias que tocasen decisivamente los intereses de los capitalistas, terratenientes y las empresas estadounidenses que explotaban el petróleo y otros recursos.

Destruir la esperanza revolucionaria que representaba Rojava se volvió urgente para todos los Gobiernos capitalistas reaccionarios de la región y para las potencias imperialistas. Ya en 2018, Trump pactó con Erdogan la retirada de la aviación estadounidense que debía apoyar a las FDS, permitiendo el avance de los peones sirios de Ankara y del ejército turco sobre Afrin (en Siria), donde expulsaron a la mayoría de la población kurda aplicando una brutal limpieza étnica

La Administración Biden mantuvo ese doble juego. Tras el regreso de Trump a la Casa Blanca y su ofensiva para hacerse con el control de Oriente Medio, Rojava y los kurdos se han convertido aún más que antes en peones que utilizar y sacrificar en función de sus intereses y maniobras. Ese es el motivo de que las fuerzas de la Coalición Internacional contra el Estado Islámico, liderada por EEUU y teóricamente aliadas con las FDS, hayan presenciado la ofensiva militar de enero y las atrocidades contra la población civil sin mover un dedo. Algo que ya advertimos cuando Manzour Abdi, uno de sus principales comandantes, pedía a Washington que les protegiese frente a los planes de Erdogan y el Gobierno de Damasco.[4]

Incluso el régimen sionista israelí, que un año antes había reaccionado con gran agresividad a la toma de Damasco por el HTS, bombardeando objetivos militares sirios y el palacio presidencial donde reside el presidente sirio Jolani,[5] comprendió que el nuevo régimen sirio se alinearía con sus intereses. Netanyahu espera que Jolani ceda o arriende a Israel parte de los Altos del Golán, territorio sirio ocupado y colonizado por el sionismo.[6]

Mientras las fuerzas yihadistas a sus órdenes cometían atrocidades en el norte de Siria, el presidente sirio recibía a Ursula von der Leyen y a António Costa en Damasco, que le concedían un paquete de ayuda financiera de la Unión Europea de 620 millones de euros.[7] Como siempre, el imperialismo europeo siguiendo los pasos de Estados Unidos en el encubrimiento del régimen fundamentalista de Damasco, e intentando utilizarlo para que las grandes empresas europeas consigan su parte del botín.

Las masas kurdas y del resto de nacionalidades de Rojava resistieron heroicamente durante más de una década los ataques del régimen turco y sus peones yihadistas y del propio régimen de Assad. Incluso durante el último año y medio, tras la llegada de HTS al Gobierno de Damasco, se han movilizado cada vez que los dirigentes de la AANES y las FDS les han llamado a hacerlo.

Pero los acuerdos de estos dirigentes con Washington y las concesiones a multinacionales estadounidenses y de otros países para explotar el petróleo de Rojava, limitaron las reformas necesarias para mejorar la calidad de vida y acabar con las desigualdades sociales, manteniendo una economía capitalista y llevando a la burocratización de una capa de dirigentes.

Librería"
Los dirigentes de las FDS cometieron el gravísimo error de confiar en las promesas del imperialismo USA, además de contener el movimiento dentro de Rojava y renunciar a medidas revolucionarias que tocasen decisivamente los intereses de los capitalistas. 

Todo esto, unido a la política de supeditarse a Washington, ha generado cada vez más dudas y desconfianza en sus fuerzas entre las propias masas kurdas y ha alejado a la población árabe por motivos obvios. El imperialismo estadounidense es el principal promotor junto a Israel del genocidio sionista contra el pueblo palestino y el responsable de guerras imperialistas que han asolado Irak, Afganistán, Libia, la propia Siria y ahora Irán y Líbano.

Los kurdos ante la guerra imperialista 

Ahora, a medida que crecen los problemas para Trump y Netanyahu en la guerra que han iniciado contra Irán, distintos analistas han especulado con la posibilidad de que intenten utilizar como carne de cañón a grupos armados kurdos iraníes para lanzar ataques desde el vecino Irak, donde estos están refugiados. Pero esta perspectiva podría desatar un escenario de pesadilla. Sectores del propio imperialismo estadounidense, Erdogan, representantes del corrupto y proimperialista régimen kurdo de Irak y gobiernos capitalistas árabes se han opuesto.

Los intentos de Israel y EEUU de construir una base de apoyo en el Kurdistán iraní se han encontrado históricamente con muchos obstáculos a causa de su complejidad y diversidad étnica y religiosa, superior incluso al resto de territorios kurdos. Un tercio de la población kurda es de religión chií y hay porcentajes importantes de población persa, árabe y azerí. Fomentar un movimiento militar desde Irak con la cuestión kurda podría desatar una espiral fuera de control en Irán y otros países, empezando por Irak. Tras llamar a los kurdos a levantarse,[8] Trump tuvo que desdecirse argumentando que haría la guerra “más compleja de lo que ya es”.[9]

Si los grupos armados de la izquierda kurda cometiesen el error de confiar en potencias imperialistas y genocidas como EEUU e Israel estarían traicionando los principios antiimperialistas que han defendido durante décadas y llevarían al pueblo kurdo a un desastre inimaginable.

El rechazo al régimen de los mulás es muy grande, pero durante las últimas décadas ha tendido a expresarse con la participación de los kurdos iraníes en primera línea junto a la población persa y de otras nacionalidades en levantamientos revolucionarios de masas de carácter estatal.

En este momento, en medio de la guerra, mientras caen las bombas sobre las masas kurdas y del resto de Irán, más que un levantamiento lo que predomina es la lucha por sobrevivir e incluso el cierre de filas contra la criminal agresión imperialista. Además, viendo como son sacrificados los kurdos de Rojava, los llamamientos de Trump y Netanyahu tienen cero credibilidad. Como decía un kurdo iraní alistado para defender Rojava: “EEUU no es amigo de nadie, es un país con mentalidad de negocio. Nuestro único amigo es nuestro pueblo”.[10] Efectivamente, el pueblo kurdo, y habría que añadir también a los demás pueblos y naciones oprimidas de Oriente Medio y del mundo.

¡Unidad internacionalista de los oprimidos contra el imperialismo! ¡Por la Federación Socialista de Oriente Medio!

A finales de enero Murat Karayılan, comandante de las fuerzas armadas del PKK de Turquía, declaraba que: “No habrá paz con los kurdos sobre el cadáver de Rojava”.[11] Sin embargo, la cruda realidad es que, a pesar del heroísmo de las y los combatientes del PKK y las FDS, y del instinto revolucionario y la resistencia de las masas kurdas en los distintos territorios del Kurdistán, su lucha se encuentra en una de las situaciones más críticas de su historia reciente.

Librería"
La única manera de defender el derecho de autodeterminación, los derechos democráticos y las condiciones de vida de las masas kurdas, es con la lucha internacionalista de masas enarbolando la bandera del socialismo y la Federación Socialista de Oriente Medio. 

El anuncio de su máximo líder, Abdulah Ocalan, desde prisión, llamando a abandonar la lucha armada, a disolver el PKK y entregar las armas (confiando en la negociación con el régimen reaccionario y asesino de Erdogan), y las políticas de los dirigentes de las FDS de suscribir acuerdos a instancias de EEUU con el Gobierno de Damasco para integrarse en los organismos estatales sirios, lejos de ser la vía para una solución pacífica a la opresión kurda en Turquía y Siria, ha envalentonado a todos sus enemigos y sembrado confusión en sus propias filas.

La única manera de defender el derecho de autodeterminación, los derechos democráticos y las condiciones de vida de las masas kurdas, oprimidas por el imperialismo y los regímenes capitalistas reaccionarios de Turquía, Siria, Irak e Irán, es mediante la lucha de masas en las calles y la unidad internacionalista con el resto de pueblos y minorías étnicas y religiosas de la región contra los opresores, enarbolando la bandera del socialismo revolucionario y la Federación Socialista de Oriente Medio.

Este programa es el único capaz de trascender pueblos, lenguas y fronteras, y crear una alianza de los oprimidos contra el imperialismo para acabar con toda forma de opresión. Como escribimos hace un año: “Bajo el dominio capitalista e imperialista, pueblos oprimidos como los kurdos o los palestinos solo pueden esperar barbarie, guerras y opresión. Cualquier pacto o compromiso con las burguesías corruptas de la región y sus mentores imperialistas será letra muerta y solo sembrará desmoralización y división, preparando nuevas masacres y derrotas. La liberación nacional del pueblo kurdo, el derecho a su propio territorio y a la independencia están íntimamente ligados a la revolución socialista y a la defensa de un programa internacionalista”.[12]

 

Notas: 

[1]VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS EN SIRIA Noreste de Siria  

[2]Las fuerzas kurdas pactan con el Gobierno de Siria su integración administrativa y militar en el Estado

[3]Para un análisis sobre Rojava: Rojava y la trampa envenenada de los pactos con Washington

[4]Ibid

[5]Ver: Cómo se desarrolló un día de bombardeos en Damasco

[6]Israel, Syria to finalize U.S.-brokered security deal 'soon,' as ‘developments accelerate noticeably’, Syrian source tells i24NEWS 

[7]Syria, von der Leyen: “Worrying escalation.” 620 million over two years promised to Damascus

[8]Donald Trump apoyará a los kurdos si deciden lanzar una ofensiva contra el régimen de Irán

[9]Trump descarta la intervención de los kurdos en el conflicto con Irán

[10]El final de Rojava, el sueño de autonomía kurdo, y por qué EEUU cambió de bando

[11]Impulso histórico: después de Alepo 

[12]Rojava y la trampa envenenada de los pactos con Washington

banner

banner

banner

banner

banner

banner

banner

banneringles

banneringles

bannersindicalistas

bannersindicalistas