Medioambiente

Los meses de verano han estado marcados por las fuertes olas de calor y los violentos incendios forestales en todo el mundo. En la provincia de Málaga, el pasado 14 de septiembre se daba por controlado el incendio que durante 6 días se había extendido en la zona de Sierra Bermeja.

El pasado 2 de agosto se celebró una reunión secreta en la sede del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana en Madrid. La ministra Raquel Sánchez, el vicepresidente y conseller de Políticas Digitales y Territorio de la Generalitat de Catalunya, Jordi Puigneró, y el presidente de Aena, Maurici Lucena, acordaban a hurtadillas la ampliación del aeropuerto del Prat. Esto implica la extensión de la tercera pista del aeropuerto hacia el este, es decir, la destrucción de los Espacios Naturales del Delta del Llobregat y el Parque Agrario del Baix Llobregat.

En las últimas semanas se han hecho virales las imágenes de toneladas de peces y moluscos muertos en las orillas del Mar Menor. Estas imágenes, que se están repitiendo desde el año 2019,  son la demostración gráfica de un desastre natural provocado por los grandes capitalistas.

¡Todas y todos a las manifestaciones de las 12h!

Ningún rincón del planeta escapa de la destrucción medioambiental a la que nos condena el sistema capitalista. Los terribles incendios en Grecia, Turquía, Siberia o California, las olas de calor que han barrido Canadá y la costa este de EEUU dejando cientos de muertos y millones de peces asfixiados por el calentamiento oceánico, el deshielo del territorio ártico -a principios de agosto el casquete glaciar que cubre Groenlandia ha perdido aproximadamente 8.000 millones de toneladas al día-, terremotos en Haití, inundaciones en Alemania, Bélgica y China... son la crónica de una catástrofe que avanza a un ritmo imparable.

La catástrofe ecológica no se detiene. Los pavorosos incendios que arrasan Grecia, Turquía, Túnez o el norte de California, el deshielo de Groenlandia, las lluvias torrenciales en China o las inundaciones en Alemania y Bélgica no son plagas divinas. Son el resultado directo de la actuación destructiva del modo de producción capitalista sobre la naturaleza, y de la connivencia de los Gobiernos serviles.

Reciclar y potenciar comportamientos más ecológicos es algo positivo y cada vez más personas se suman a ello, fruto de la genuina preocupación que existe por la degradación ambiental. Pero estas soluciones individuales no resuelven el problema central. Al mismo tiempo, las constantes campañas publicitarias sobre la concienciación personal, que siempre ocultan este tipo de datos, tienen otro objetivo: señalarnos a todos por igual como responsables, evitando apuntar a los grandes monopolios y al propio modo de producción capitalista.

¡Solo bajo el socialismo podremos evitarlo!

La ola de calor extremo que ha azotado a Canadá y EEUU a finales de junio ha dejado al mundo en shock, poniendo encima de la mesa la grave amenaza que se cierne sobre la humanidad fruto del cambio climático impulsado por el modo de producción capitalista.

A pesar de las advertencias que durante semanas estuvieron haciendo diferentes agencias meteorológicas, la borrasca Filomena llegó al Estado español sin que ni el Gobierno central ni los  de las comunidades que más se vieron afectadas, especialmente la Comunidad de Madrid, tomaran las medidas adecuadas para hacer frente al desastre medioambiental que provocó. Ha sido la peor tormenta de los últimos 114 años, no solo por las pérdidas económicas y de vidas —cuatro muertos— que ha supuesto, sino también por los cientos de miles de árboles que se ha llevado por delante. Una consecuencia clara del cambio climático que ha intensificado los fenómenos atmosféricos, como hemos visto en los últimos años.

Acto público online el Viernes 29 de enero a las 19h “Ecologismo y revolución”, con la participación de Víctor Taibo, escritor del libro El cambio climático y la lucha por el socialismo.

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Se cumple un año tras el derrumbe del vertedero de Zaldibar y nada ha cambiado en la hoja de ruta que sigue el actual gobierno del PNV para Euskal herria. La presente crisis sanitaria global está siendo utilizada para alejar el foco mediático de la lamentable y peligrosa forma de gestionar y destruir nuestro medioambiente.

La producción de alimentos se ha convertido en una de las actividades más contaminantes de la industria a nivel mundial solo por detrás de la producción de energía. Miles de toneladas de gases de efecto invernadero se lanzan a la atmósfera durante proceso de plantación, abono y recogida principalmente de granos como la soja, el maíz, que no solo se utilizan como alimentos para los seres humanos sino que también se utilizan como alimentos para animales o como biodiesel, como el aceite de palma o la soja, provocando la deforestación de miles de hectáreas de tierra.  

Teoria Marxista

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