Medioambiente

Seguimos encadenando catástrofes ambientales en todo el planeta. La ola de calor que recorre Europa y todo el hemisferio norte en las últimas semanas es muestra de ello. Los meses de junio y julio han registrado temperaturas récords en países como Francia, Alemania, Suiza o Rusia —incluidas ciudades situadas en el círculo polar ártico—, por primera vez en su historia Gran Bretaña ha superado los 40 grados, y la Península Ibérica, Grecia y Francia están siendo asoladas por graves y numerosos incendios. Según un reciente estudio de la Universidad Estatal de Washington, estas olas simultáneas y cada vez más tempranas “se han multiplicado por siete” desde la década de 1980, pasando de tener una duración “de 20 a 143 días”.

Los incendios que arrasan el Estado español, Europa del Sur, Brasil, EEUU no son un accidente.

El medioambiente es mucho más importante que los beneficios empresariales

La Autoridad Portuaria de Valencia (APV) –institución dependiente del Ministerio de Transportes, presidida por Aurelio Martínez (PSOE) y donde participan la Asociación Valenciana de Empresarios, entre otras– en 2020 lanzó el proyecto para una mega ampliación del Puerto de Valencia. El proyecto consiste en la construcción de una nueva terminal de 134 hectáreas (equivalente a 150 campos de fútbol) que duplicaría la superficie del puerto y multiplicaría su capacidad para mover y almacenar contenedores. Actualmente, el Puerto de Valencia es el primero del Mediterráneo y el cuarto de Europa en movimiento de contenedores, gestiona 5 millones al año. Con la ampliación, la cifra alcanzaría a los 12 millones.

Galería de fotos y vídeos

Hoy 24 de septiembre cientos de miles de estudiantes hemos vuelto a las calles en más de 1.400 movilizaciones a lo largo y ancho del planeta. En el Estado español, miles hemos secundado la huelga estudiantil convocada por el Sindicato de Estudiantes y salido a las calles de Oviedo, Gijón, Bilbo, Donosti, Gasteiz, Barcelona, Girona, Tarragona, València, Alacant, Málaga, Granada, Sevilla, Madrid… a decir alto y claro que ¡el capitalismo mata el planeta!

Los meses de verano han estado marcados por las fuertes olas de calor y los violentos incendios forestales en todo el mundo. En la provincia de Málaga, el pasado 14 de septiembre se daba por controlado el incendio que durante 6 días se había extendido en la zona de Sierra Bermeja.

El pasado 2 de agosto se celebró una reunión secreta en la sede del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana en Madrid. La ministra Raquel Sánchez, el vicepresidente y conseller de Políticas Digitales y Territorio de la Generalitat de Catalunya, Jordi Puigneró, y el presidente de Aena, Maurici Lucena, acordaban a hurtadillas la ampliación del aeropuerto del Prat. Esto implica la extensión de la tercera pista del aeropuerto hacia el este, es decir, la destrucción de los Espacios Naturales del Delta del Llobregat y el Parque Agrario del Baix Llobregat.

En las últimas semanas se han hecho virales las imágenes de toneladas de peces y moluscos muertos en las orillas del Mar Menor. Estas imágenes, que se están repitiendo desde el año 2019,  son la demostración gráfica de un desastre natural provocado por los grandes capitalistas.

¡Todas y todos a las manifestaciones de las 12h!

Ningún rincón del planeta escapa de la destrucción medioambiental a la que nos condena el sistema capitalista. Los terribles incendios en Grecia, Turquía, Siberia o California, las olas de calor que han barrido Canadá y la costa este de EEUU dejando cientos de muertos y millones de peces asfixiados por el calentamiento oceánico, el deshielo del territorio ártico -a principios de agosto el casquete glaciar que cubre Groenlandia ha perdido aproximadamente 8.000 millones de toneladas al día-, terremotos en Haití, inundaciones en Alemania, Bélgica y China... son la crónica de una catástrofe que avanza a un ritmo imparable.

La catástrofe ecológica no se detiene. Los pavorosos incendios que arrasan Grecia, Turquía, Túnez o el norte de California, el deshielo de Groenlandia, las lluvias torrenciales en China o las inundaciones en Alemania y Bélgica no son plagas divinas. Son el resultado directo de la actuación destructiva del modo de producción capitalista sobre la naturaleza, y de la connivencia de los Gobiernos serviles.

Reciclar y potenciar comportamientos más ecológicos es algo positivo y cada vez más personas se suman a ello, fruto de la genuina preocupación que existe por la degradación ambiental. Pero estas soluciones individuales no resuelven el problema central. Al mismo tiempo, las constantes campañas publicitarias sobre la concienciación personal, que siempre ocultan este tipo de datos, tienen otro objetivo: señalarnos a todos por igual como responsables, evitando apuntar a los grandes monopolios y al propio modo de producción capitalista.

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