No hay palabras para describir la rabia que sentimos los trabajadores y trabajadoras de los astilleros de la Bahía de Cádiz y del conjunto del Estado. Otro compañero ha perdido su vida en el puesto de trabajo. Un asesinato patronal que se suma a la trágica lista de muertos en la industria naval en la Bahía.

Desde que conocimos ayer la noticia, todos los medios de comunicación se han dedicado a vomitar su discurso propatronal y a explicar que esta muerte se ha producido debido a “causas naturales”. Un cinismo que alcanza cotas insospechadas.

Para estos medios, el hecho de que haya jornadas maratonianas de 10, 11 y 12 horas todos los días de la semana parece ser un detalle sin importancia. Tampoco ha influido, según estos medios, que el compañero ya se desvaneció mientras trabajaba el martes pasado, pero que fue dado de alta el mismo día y este miércoles ya estaba en el tajo de nuevo. ¿Desde cuándo son “causas naturales” la política criminal de las mutuas que trabajan con Navantia o la explotación descarnada de los astilleros públicos?

¡Basta ya de terrorismo patronal!

El hecho de que cada pocos meses recibamos noticias similares de los tres centros de trabajo de Navantia en Cádiz es realmente espeluznante. La siniestralidad laboral en los astilleros, especialmente en la industria auxiliar, no es otra cosa que el producto directo de la precariedad y la subcontratación.

Ayer los trabajadores de los tres centros de Navantia en Cádiz votamos parar la producción durante toda la jornada en solidaridad con el compañero fallecido. También los compañeros de Navantia Ferrol, a iniciativa de la sección sindical de CGT, se concentraron a las puertas de la factoría en señal de protesta y de duelo.

Esta situación es insoportable. ¿Cuántos trabajadores más vamos a tener que dejarnos la vida para que Navantia y la patronal de los astilleros sigan amasando jugosos beneficios?

Estamos hartos de tener que lamentar que nuestros compañeros sufran accidentes laborales o incluso mueran fruto de unas condiciones laborales criminales. Por eso ayer paramos la producción, pero necesitamos ir más allá. Necesitamos un plan de lucha ascendente que exija a Navantia medidas concretas para acabar de una vez con las muertes en el tajo. Esta debe ser una de las reivindicaciones centrales de las organizaciones sindicales que se sientan en la mesa de negociación del convenio. Estamos hartos.

Esta muerte no es una anécdota o un accidente aislado. Es el resultado inevitable de las condiciones de explotación salvaje que tenemos en las auxiliares. Y que son permitidas, avaladas y tapadas por Navantia, que no solo es la matriz sino una empresa pública respaldada por el Gobierno central.

Está claro que para la patronal las vidas de los trabajadores no valen nada. Pero para nosotros, nuestras vidas y las de nuestros compañeros y compañeras son fundamentales. Por eso, es tan necesaria la participación activa del conjunto de los trabajadores en nuestros centros de trabajo de cara a la negociación del convenio que ya está en marcha. Reivindicamos un  sindicalismo de combate y militante para exigir a los sindicatos que negociarán el Convenio Colectivo que se posicionen del lado de la trinchera de los trabajadores y trabajadoras y escuchen y defiendan nuestras justas reivindicaciones.

No queremos las migajas que acaban con la vida de nuestros compañeros. Lo que queremos es acabar con estas políticas. Esa es nuestra forma de honrar la memoria de nuestro compañero y de tantos otros a los que este sistema criminal les ha arrebatado la vida.

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