El pasado 1 de julio celebramos una reunión entre la comisión internacional del Partido Obrero de Argentina y la dirección de Izquierda Revolucionaria en el Estado español. La misma se extendió por más de dos horas, y los camaradas Guillermo Kane, Pablo Heller y Sergio Villamil abordaron en profundidad la situación mundial, la guerra imperialista y el ascenso de la extrema derecha y, por supuesto, la situación política en Argentina y las oportunidades que se están abriendo para el FIT-U.

El PO es un partido de larga tradición en la izquierda revolucionaria argentina con importantes posiciones sindicales y en el movimiento piquetero. Sus aportaciones en los debates estratégicos que se abren en la izquierda argentina tienen una relevancia evidente.

Hemos entrevistado a  Gabriel Solano, dirigente del Partido Obrero y legislador de la Ciudad de Buenos Aires para que los activistas y militantes de la izquierda combativa y obrera del Estado español conozcan a fondo sus posiciones políticas.

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El PO es un partido de larga tradición en la izquierda revolucionaria argentina con importantes posiciones sindicales y en el movimiento piquetero. Sus aportaciones en los debates estratégicos que se abren en la izquierda argentina tienen una relevancia evidente.

Izquierda Revolucionaria.- Desde que llegó a la Casa Rosada Milei se ha destacado como un discípulo aplicado de Trump, poniendo en marcha una furiosa política de recortes, privatizaciones y ataques contra la clase trabajadora y la inmensa mayoría de la población, que ha sido respondida con grandes movilizaciones obreras y sociales, incluyendo huelgas generales. 

En estos momentos Milei se encuentra en horas muy bajas según muestran muchas encuestas. Esta crisis política se replica a otros partidos capitalistas que sostienen su agenda represiva y antiobrera, incluyendo al peronismo.

Todos estos desarrollos están creando una oportunidad histórica para la izquierda revolucionaria argentina. Diferentes encuestas mostraban a una de las dirigentes más conocidas del FIT-U, Myriam Bregman, como la política mejor valorada del país, y los sondeos electorales hablan de una intención de voto a Bregman y al FIT-U entre el 10% y el 14%.

Desde el PO, ¿qué valoración hacéis de estos acontecimientos, y cuáles son los factores más destacados que impulsan este giro a la izquierda? ¿Qué retos plantea a los partidos que integran el FIT-U y especialmente al vuestro?

Gabriel Solano: Es muy cierto que Milei es la expresión de una política internacional que se manifiesta en Gobiernos de ultraderecha en una gama amplia de países. En América Latina Milei además ha buscado convertirse en la avanzada de Trump para los países de la región. En las últimas elecciones que hemos tenido en América Latina se han impuesto mayormente fuerzas políticas y candidatos de la ultraderecha. Tomado de un modo general estos Gobiernos buscan valerse del aparato del Estado para ejecutar una gran ofensiva capitalista contra la clase obrera, mientras al mismo tiempo alinean a los distintos países detrás del imperialismo yanqui. Por iniciativa de Trump estos Gobiernos han suscrito un acuerdo llamado “escudo de las Américas” cuyo propósito estratégico es disputar con China el dominio de la región. Se introduce por esta vía las tendencias cada vez más acentuadas a una guerra de alcance internacional.

Pero junto con esto Milei representa también un interés general de la clase capitalista internacional y local contra la clase obrera. El punto culminante de esto ha sido la aprobación de la llamada “reforma laboral” que ahora debe ser aplicada. Este interés general que encarna Milei se expresa también en la incapacidad de la oposición de contendido capitalista para poder enfrentar al Gobierno. Esto vale muy especialmente para el peronismo.

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La izquierda agrupada en el FIT-U emerge como una oposición consecuente. Su participación en las luchas y el rechazo categórico de la política del Gobierno libertario le ha permitido ganar una amplia simpatía popular.

Amplios sectores populares han podido verificar por su propia experiencia que el peronismo es cómplice de la ultraderecha, sea porque les vota leyes en el Congreso, porque aplica su política en gobernaciones e intendencias donde gobierna el peronismo o porque las direcciones sindicales que le responden paralizan la acción de los trabajadores. En contraste con esta complicidad, la izquierda agrupada en el FIT-U emerge como una oposición consecuente. Su participación en las luchas y el rechazo categórico de la política del Gobierno libertario le ha permitido ganar una amplia simpatía popular.

En nuestro reciente XXX Congreso discutimos profundamente cómo entender esta situación. Concluimos que se trata de un giro a la izquierda, que aún no tiene traducción en el plano de la lucha de clases ni tampoco con una proyección estratégica en términos programáticos. El gran desafío, por lo tanto, consiste en valernos de este apoyo para poder impulsar la lucha de clases contra Milei y los capitalistas y dotar la simpatía conquistada en una conciencia socialista.

IR.- Un debate central que se ha planteado en el foro que los partidos del FIT-U organizasteis recientemente en la universidad de Buenos Aires trata de las herramientas con las que contáis para aprovechar las oportunidades abiertas. Hay organizaciones que están defendiendo que se necesita trascender el FIT-U y avanzar hacia un partido unificado de la izquierda revolucionaria. ¿Cuáles son vuestras posiciones y propuestas?

Gabriel Solano: Efectivamente este es un debate presente en el FIT-U. Los compañeros del PTS fueron quienes introdujeron la propuesta de desarrollar un movimiento por un Partido de Trabajadores. La formulación que hicieron, sin embargo, fue ecléctica pues en algunos casos ponían el eje en convocar a sectores de la burocracia sindical del llamado FRESU (sectores burocráticos del peronismo con algunas críticas a la dirección de la CGT), mientras en otros lo formulaban como un llamado a los partidos del FIT-U a formar un partido común. Como puede verse, con el mismo nombre se formulan propuestas distintas.

En la tradición marxista-revolucionaria, la propuesta de la formación de un Partido de Trabajadores siempre estuvo motivada por la existencia de una tendencia incipiente a la independencia de clase en el movimiento sindical. Esa situación no está presente en la Argentina. Al revés, toda la burocracia sindical, en sus distintas alas, está encolumnada en el peronismo. Las tendencias a la independencia de clase que existen se expresan a través del FIT-U, de sus partidos y agrupaciones en las organizaciones de masas (sindicales, estudiantiles, piqueteras, de la mujer, etc.). Por lo tanto, cualquier debate para formar un partido de trabajadores debe partir inexorablemente del desarrollo y el impulso del propio FIT-U.

Además, históricamente los llamados Partido de Trabajadores se caracterizaron por tener programas reformistas. El FIT-U en cambio tiene un programa avanzado antimperialista, anticapitalista y socialista. Disolver el FIT-U en un Partido de Trabajadores representaría un retroceso claro. Ahora bien, el avance hacia un partido común ya no sería el típico PT sino un partido realmente revolucionario. Para ello es necesario, como dijimos, profundizar las iniciativas unitarias del FIT-U, avanzar en el debate del programa y de la acción común en la lucha de clases. Metodológicamente es la vía correcta para poder verificar mediante la práctica los alcances de los acuerdos y de las divergencias. Para poder desarrollar este debate el PO publicó un Manifiesto programático, bajo formato digital y también en un formato de papel. Es un aporte estratégico al proceso en curso.

IR.- Otra cuestión vinculada al punto anterior y que está suscitando bastante polémica son los comités para impulsar la posible candidatura presidencial de Myriam Bregman. Estamos viendo que el PO insiste en desarrollar estos comités ligados a un programa de acción, concretamente a la consigna ¡Fuera Milei, huelga general! ¿Podrías hablarnos más sobre vuestro posicionamiento y del papel de los comités para ampliar la base militante de la izquierda?

Gabriel Solano: Exacto. Para nosotros los comités unitarios son un instrumento adecuado para canalizar la simpatía que recoge el FIT-U y traducirla en una mayor organización para la lucha y para darle al ascenso de la izquierda una proyección estratégica socialista. Es importante señalar que el FIT-U ya tuvo en varias provincias elecciones muy buenas, que rondaron el 20%. Sin embargo, en tanto no cobre una forma organizada en la lucha de clases y un anclaje en la clase obrera el proceso electoral tiende a disiparse.

Es fundamental valernos de esta experiencia para combatir las expectativas electorales que existen en amplios sectores de los trabajadores, incluso en los más avanzados. Acá es donde juega un papel importante la consigna “fuera Milei”. A través de agitar esta consigna nos proponemos subrayar el hecho de que las demandas populares más sentidas son incompatibles con la permanencia del Gobierno libertario. Recientemente, en una entrevista en la Izquierda Diario el dirigente del PTS Emilio Albamonte cuestionó esta consigna marcando su oposición a tomarla para la agitación política. En nuestra opinión se equivocan. El planteo de “fuera Milei” permite combatir la idea muy arraigada de que los cambios de Gobierno solo deben darse mediante las elecciones, siguiendo un cronograma institucional. En cambio, con el “fuera Milei” nosotros planteamos como salida la acción directa y extraparlamentaria de las masas. A la vez, nos permite polemizar con el peronismo, que rechaza desarrollar la lucha de clases para terminar con el Gobierno de Milei, diciendo que debemos esperar a las elecciones de octubre del 2027. “Fuera Milei”, por lo tanto, es un planteo muy valioso que, como lo verificamos en nuestra agitación, recoge mucho apoyo y es útil para la acción directa y la polémica política. Es indudable, además, que el “fuera Milei” abre un debate acerca de qué hacemos si logramos voltearlo. Es decir, introduce el debate estratégico sobre qué Gobierno y qué Estado necesitan los trabajadores, y con qué fuerza política lo vamos a poder concretar.

IR.- Nos gustaría que nos hablases de como encara el PO la actual etapa de la lucha de clases, y cuál es su papel en las principales luchas obreras y sociales del país. También sobre la represión desatada por Milei contra el movimiento piquetero, y concretamente el Polo Obrero, y el papel que está desempeñando la burocracia peronista en estos procesos.

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El Manifiesto programático, bajo formato digital y también en un formato de papel, que ha lanzado el PO, es un aporte estratégico al proceso de debate en curso sobre la formación de un partido de los trabajadores.

Gabriel Solano: el Partido Obrero es una fuerza protagónica de la lucha de clases en la Argentina. Para amplísimos sectores de la población, no solo para los más politizados, el PO es sinónimo de lucha consecuente y radicalizada contra todos los Gobiernos y las patronales, y también contra todo tipo de medidas represivas y agravios contra el pueblo trabajador.

En la actualidad, los compañeros del PO están a la cabeza de la lucha más emblemática en la Argentina, que es la ocupación de la fábrica de cubiertas FATE, en la que trabajan unas 1.000 personas de manera directa y unas 2.000 de manera indirecta. Se trata de una lucha que ya lleva 5 meses y que aún sigue en pie peleando por la defensa de los puestos de trabajo. Para que una lucha así se sostenga se requiere un amplio apoyo popular y además una dirección combativa que organice a los trabajadores mediante asambleas, plenarios, etc.

Es lo mismo que sucedió con otra de las luchas emblemáticas bajo el Gobierno de Milei, como fue la del hospital Garrahan. El Garrahan es el hospital pediátrico más importante de la Argentina y muy probablemente de toda la región. Trabajan unas 5.000 personas, entre profesionales, técnicos, empleados administrativos, etc. La Comisión Interna del sindicato ATE fue recuperada por sectores combativos hace mucho tiempo y en la actualidad tiene a la cabeza compañeros y compañeras de nuestra organización. La lucha del Garrahan fue tan importante que recogió un apoyo casi unánime de la población, los medios de comunicación y las personalidades más destacadas del país. Gracias a una lucha ejemplar, que incluyó paros, movilizaciones, piquetes, festivales, se logró un aumento salarial del 60%. Fue el triunfo más destacado desde la asunción del Gobierno libertario. Ahora mismo los compañeros están enfrentando el intento de aplicar sanciones contra los dirigentes de la lucha.

También en el movimiento universitario la presencia del PO es muy destacada. La lucha de las universidades fue otro de los hitos más resonantes bajo el Gobierno de Milei. Las marchas realizadas fueron de las más multitudinarias de toda la historia del país. El PO dirige el sindicato docente de la principal universidad (la Universidad de Buenos Aires) y tiene presencia importante entre los estudiantes y trabajadores no-docentes.

Nuestra política ha sido tratar de agrupar a todos los sectores combativos contra el Gobierno de Milei y hemos puesto en pie el Plenario del Sindicalismo Combativo que lo integran sindicatos, comisiones internas, delegados y activistas de muchísimos gremios. El Plenario ha convocado medidas de acción directa y también ha creado un campo de independencia de clase para reagrupar al activismo clasista y enfrentar a la burocracia sindical.

Con relación al movimiento piquetero el PO tiene una inserción destacada en las barriadas más empobrecidas del país. Desde que asumió el Gobierno de Milei tuvo como uno de sus objetivos principales terminar con los piquetes. Para ello lanzó una ofensiva en todos los planos, con medidas represivas, persecución judicial y el intento de eliminar la asistencia estatal que habían conquistado las organizaciones piqueteras. Esa persecución apuntó especialmente contra el Polo Obrero, cuya dirección está casi integralmente procesada por la Justicia y a la espera de un juicio oral. La cuestión del movimiento piquetero ha suscitado también un debate al interior del FIT-U.

El PTS, por ejemplo, ha decidido no propiciar la organización piquetera, dándole la espalda a uno de los sectores más combativos y con peso en la lucha de clases en los últimos años. Llamativamente han invocado la defensa de la “autoorganización” para justificar este verdadero boicot, siendo que el movimiento piquetero es el principal sector que se “autoorganizó” para enfrentar al punterismo del peronismo en las barriadas más empobrecidas.

La evolución de la lucha de clases dependerá de múltiples factores económicos, políticos y sociales, tanto nacionales como internacionales. Pero de lo que no hay duda es que todo avance real en la lucha de clases confronta no solo con el gobierno y las patronales, sino también con la burocracia sindical. La recuperación de los sindicatos expulsando a la burocracia es una tarea fundamental y prioritaria. Para ello es necesario poner en pie agrupaciones clasistas dentro de los sindicatos, conquistar las comisiones internas y cuerpos de delegados y echar a la burocracia traidora. 

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El Gobierno de Milei tiene como uno de sus objetivos principales terminar con los piquetes. Está atacando con medidas represivas, persecución judicial, etc., especialmente al Polo Obrero, cuya dirección está casi integralmente procesada por la Justicia.

IR.- Por último. La perspectiva de que el FIT-U pueda experimentar un crecimiento electoral de millones de votos es un hecho que está concentrando la atención de miles de activistas y militantes en todo el mundo.

Tomando en cuenta los posibles escenarios, ¿cómo os preparáis desde el PO y cuáles son vuestras propuestas programáticas y estratégicas?

¿Qué medidas debería aplicar un hipotético Gobierno de los trabajadores para responder a las aspiraciones de las masas y llevar adelante la transformación socialista de la sociedad? ¿Y cuál es vuestra consideración sobre el planteamiento de una “Asamblea Constituyente Libre y Soberana” que diferentes organizaciones del FIT-U sitúan como una propuesta en caso de hacerse con el Gobierno?

Gabriel Solano: Las chances de que la izquierda revolucionaria realice una gran elección son en la actualidad mucho más altas que en el pasado. Como señalé al comienzo de este reportaje, la lucha librada contra Milei le ha permitido a la izquierda conquistar un prestigio ante la población trabajadora. Una parte de la base histórica del peronismo repudia el colaboracionismo de su partido y destaca la lucha de la izquierda. Sin embargo, el peronismo buscará evitar un crecimiento de la izquierda planteando un voto útil contra el Gobierno. Ya están planteando la formación de un “frente anti-Milei” para el año que viene, diciendo que deben integrarlo desde sectores de derecha críticos de Milei hasta los partidos del FIT-U. La impostura es total, ya que hablan de frente “anti-Milei” mientras dejan pasar toda su política.

Un desafío importante que tenemos por delante es explicarle a esa base popular del peronismo que la complicidad de su partido con Milei no se debe a las decisiones de dirigentes traidores o cobardes, sino que es la consecuencia fatal del programa capitalista del peronismo. La diferencia es clave. Pues si se trata de dirigentes traidores la tarea es echarlos y recuperar al peronismo. En cambio, si la cuestión es el programa del partido lo que hay que hacer es romper con él y poner en pie un partido revolucionario de la clase obrera.

El programa que presentamos en nuestro Manifiesto busca responder a qué haría la izquierda en caso de llegar al poder y también es un instrumento para enfrentar los intentos de cooptación del peronismo con su mentiroso “frente anti-Milei”. En el programa destacamos medidas prácticas para satisfacer las necesidades inmediatas de la población trabajadora, como ser el aumento de salarios estableciendo un mínimo equivalente a la canasta familiar, el 82% móvil para las jubilaciones, la prohibición de despidos y suspensiones, el incremento de los presupuestos de salud y educación, etc. combinados con medidas de reestructuración económica, política y social.

Entre estas medidas destacamos la ruptura con el FMI, el repudio a la deuda pública usuraria, la nacionalización del sistema financiero y del comercio exterior, la nacionalización de todo el complejo energético y de la gran industria. Una reestructuración de este tipo requiere la planificación integral de la economía a través de un Gobierno de los trabajadores. Es importante explicar que el programa no puede desligarse de la clase social que lo debe aplicar y de qué tipo de Estado y de Gobierno se requiere para llevar adelante esta tarea.

En nuestro Manifiesto abordamos con profundidad todo el programa. Siguiendo el método del Programa de Transición de la IV Internacional, el programa lo formulamos no solo como medidas de gobierno sino también como un sistema de reivindicaciones transitorias que nos permita movilizar a las masas contra el Gobierno y elevar la conciencia y la organización de la clase obrera. El programa de transición es un puente entre la conciencia actual de las masas y la revolución socialista. Fuera de este método, el programa corre el riesgo de leerse en una perspectiva meramente electoral.

El crecimiento electoral que las encuestas sugieren podría suceder, plantea al menos la hipótesis de un triunfo electoral de la izquierda. Se trata de una variante hoy poco probable, dado que la clase obrera no logra articular una respuesta adecuada a la ofensiva capitalista. El acento debe ponerse, por lo tanto, en modificar drásticamente la relación de fuerzas entre las clases sociales. Este es nuestro punto de vista fundamental de la presente situación.

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Los trabajadores deben destruir el Estado de los capitalista y construir su propio Estado, que aun siendo como todo Estado un aparato de represión, será muy distinto en tanto responderá a la mayoría de la población contra una minoría privilegiada.

Pero aclarado este aspecto, corresponde igual analizar que debería hacer la izquierda en caso de que gane las elecciones. ¿Un Gobierno de la izquierda surgido de las elecciones burguesas es un Gobierno de los trabajadores? La respuesta es no, porque sería un Gobierno de izquierda en el cuadro de un Estado capitalista (parlamento y justicia burguesa, propiedad privada de los medios de producción, del sistema financiero, de la tierra, aparato represivo especial separado del pueblo, etc.). Ahora bien, un Gobierno de izquierda que adopte medidas inmediatas a favor de los trabajadores y llame al pueblo a movilizarse y a construir sus propios órganos de poder para defender estas medidas, incluso a tomar las armas para enfrentar a la reacción política, no sería un Gobierno de los trabajadores, pero sí sería una transición hacia él.

A partir de esos choques los trabajadores deben destruir la maquinaria de opresión de la clase capitalista y construir su propio Estado, que aun siendo como todo Estado un aparato de represión, será sustancialmente distinto en tanto responderá a la mayoría de la población contra una minoría privilegiada.

Esta dinámica que podemos describir en rasgos generales, es sustancialmente distinta de la que propone el PTS cuando anticipa que en caso de llegar al Gobierno impulsará la convocatoria de una Asamblea Constituyente, a la cual le otorga la facultad de decidir todas las medidas a aplicar. Así, en vez de tomar de inmediato medidas a favor de la población laboriosa, el PTS propone posponer toda decisión hasta que lo vote una Asamblea Constituyente cuya base es el voto secreto y universal de la república burguesa, donde los trabajadores no intervienen como clase sino atomizados como ciudadanos.

En nuestro Manifiesto polemizamos con esta posición, la cual no solo la consideramos un error político, sino que, de llegar a darse una situación de ese tipo, sería muy peligrosa. La experiencia de la lucha de clases muestra que la indecisión de la vanguardia obrera conduce a que la reacción burguesa cobre más vigor y pueda conquistar a los sectores más atrasados. El planteo de que un Gobierno del FIT-U dejaría librado a la decisión de una Asamblea Constituyente la ejecución de un programa de reorganización social del país traduce una presión de la opinión pública burguesa sobre la izquierda revolucionaria. Opera como una garantía de la izquierda de que no aplicará su programa aun teniendo el poder en sus manos.

En los foros que tenemos por delante en el FIT-U nos esforzaremos por combatir esta posición, defendiendo un planteo revolucionario.

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