El 5 de marzo, más de 50.000 estudiantes de más de 130 ciudades se declararon en huelga y superaron con creces la huelga estudiantil de finales de 2025. La huelga fue organizada desde abajo, por comités de huelga que han sido creados por los propios estudiantes en las escuelas durante los últimos meses. Se trata de un movimiento juvenil impresionante e inspirador contra el nuevo "servicio militar", es decir el reclutamiento forzoso de las jóvenes generaciones de la clase trabajadora alemana para el rearme imperialista y los preparativos bélicos de Alemania.

El genocidio en Palestina, que no habría sido posible sin el apoyo alemán, y la guerra contra Irán, respaldada por el imperialismo occidental, demuestran claramente adónde conduce esto. Decenas de miles de nuestros compañeros de clase en otros países sufren las guerras y los negocios del imperialismo alemán. ¡También les conviene que luchemos contra la maquinaria bélica alemana! Puede que Merz se oponga públicamente a la participación directa de Alemania en tales operaciones, pero entre bastidores, el capital alemán se beneficia de la guerra, la miseria y el hambre en todo el mundo.

La juventud nos muestra el camino de la lucha contra el servicio militar obligatorio y el rearme. Es un paso importante, pero no debemos quedarnos ahí. Ya hay prevista otra huelga de estudiantes a nivel nacional para mayo.  ¡Tenemos que ser aún más y hacer que las manifestaciones sean más grandes, movilizando a nuestros compañeros de clase, compañeros de estudios, colegas y amigos, y difundiendo en todas partes nuestro rotundo NO al servicio militar obligatorio y al rearme!

Las jornadas de huelga deben ser el punto de partida para ampliar las huelgas estudiantiles más allá de jornadas aisladas; si es necesario ¡estaremos en huelga en las escuelas hasta que se elimine el servicio militar obligatorio!

Desde Offensiv apoyamos con todas nuestras fuerzas las huelgas estudiantiles. Hacemos un llamamiento a todo el mundo para que participe en la formación y el desarrollo de los comités de huelga en todas las escuelas, institutos de formación profesional y universidades.

¡Su represión demuestra que las huelgas funcionan!

En Berlín, la policía detuvo a un estudiante por llevar un cartel; en Múnich, la policía obligó a los estudiantes a volver a clase; ¡en Stuttgart incluso se impusieron multas por "ausencia injustificada"! Se acordonaron y cerraron escuelas enteras para que nadie pudiera salir.

Pero su represión no nos intimida: solo nos reafirma en que podemos golpearles donde más les duele.

¡Solidaridad con todos los afectados! Los sindicatos y la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB) deberían poner a disposición de los alumnos afectados toda la ayuda financiera y jurídica necesaria y responder a esta ola de represión con una gran campaña. Los sindicatos Verdi y GEW, a los que pertenecen muchos trabajadores de centros educativos, deberían organizar de inmediato acciones de protesta en dichos centros y, sobre todo, instar a sus afiliados a no participar en ninguna medida punitiva.

El papel de los sindicatos

Que no lo hagan no sorprende: las direcciones sindicales se mantienen leales a la línea del gobierno federal. Apoyan incondicionalmente los fondos especiales para la Bundeswehr (Fuerzas Armadas Alemanas), exigen un rearme "socialmente aceptable", guardan silencio sobre la guerra interimperialista en Ucrania y participan en la represión y persecución de activistas propalestinos que se oponen al genocidio en Palestina.

Es positivo que las juventudes sindicales hayan convocado manifestaciones después de clase en muchos lugares. ¡Pero las direcciones sindicales son culpables de que no se haya hecho mucho más desde hace tiempo!

Los sindicatos deben apoyar de una vez por todas directamente las huelgas estudiantiles. Deben vincularlas a una gran campaña contra el rearme y, sobre todo, a sus propias convocatorias de huelga. Porque cada congelación salarial, cada contrarreforma, cada recorte tiene tanto que ver con ello como la indignación de la juventud ante el servicio militar obligatorio. ¡Luchamos por un cambio de rumbo radical dentro de los sindicatos!

Es posible ampliar las huelgas: ¡una huelga general política contra el servicio militar obligatorio, el rearme y los recortes salariales y sociales!

Es absolutamente esencial extender las huelgas a la clase trabajadora: no solo para ganar la lucha contra el servicio militar obligatorio, sino porque forma parte del rearme general que nos afecta a todos a costa de una mayor devastación social.

Los comités de huelga escolar surgieron desde la base de forma espontánea, sin intervención alguna de las direcciones sindicales. Proponemos que nosotros tampoco esperemos pasivamente iniciativas impuestas desde arriba en los centros de trabajo y dentro de nuestros sindicatos: debemos impulsar reuniones de comités de acción levantados desde abajo, también dentro de las empresas, para debatir el servicio militar obligatorio y el rearme y para preparar los siguientes pasos prácticos: una jornada de huelga nacional que abarque no solo las escuelas, sino también la economía. En las empresas del sector armamentístico, tenemos que apoyar las iniciativas existentes y debatir medidas y acciones prácticas e inmediatas contra el rearme, por ejemplo, coordinadas a través de delegados sindicales o comités de acción elegidos específicamente.

Este movimiento tiene una especial relevancia política. No se dirige contra una medida concreta, sino contra uno de los proyectos fundamentales de la clase dominante alemana: el rearme masivo y la preparación de nuevos conflictos militares. Ante las crisis económicas y la creciente competencia en el mercado mundial, el imperialismo alemán intenta defender sus intereses cada vez más abiertamente mediante el poderío militar. La reintroducción del servicio militar obligatorio es un componente central de esta estrategia, ya que pretende poner a los jóvenes de la clase trabajadora al servicio de esta política. El hecho de que sean precisamente ellos quienes se organicen en contra y salgan a la calle supone, por tanto, un desafío directo.

La clase trabajadora alemana no solo son los jóvenes que serán reclutados; sin nosotros, no se exportará ni una sola arma, no despegará ningún avión ni partirá ningún petrolero. ¡Sin nosotros, todo se paraliza!

Debemos decirlo claramente: una huelga de este tipo, que los dirigentes sindicales tachan de "huelga política", es más que posible. Enviaría una señal contundente y es el arma con la que podemos sacudir los cimientos de este sistema,  que se basa en la explotación de nuestro trabajo y en el militarismo más despiadado.

¡Huelga en la escuela! ¡Huelga en la empresa!: ¡Esa es nuestra respuesta a sus políticas!

 

 

 

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