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Del 2 al 13 de diciembre se celebrará en Madrid la Cumbre Mundial sobre el Clima 2019 de las Naciones Unidas, más conocida como COP25. Esto se ha concretado tras la decisión del presidente de Chile, Sebastián Piñera, de cancelar esta cita en el país latinoamericano por la impresionante rebelión social que los jóvenes y trabajadores chilenos están protagonizando en las calles contra el gobierno.

El ejecutivo del PSOE e incluso Díaz Ayuso y Martínez Almeida –presidenta de la Comunidad de Madrid y Alcalde de la ciudad, respectivamente– han celebrado con entusiasmo acoger la cumbre climática porque “así se podrá demostrar al mundo todo lo que España hace en materia de medioambiente”. Pero nada más lejos de la realidad. Con esta cumbre, los culpables de la barbarie ecológica, la clase dominante, empresarios y políticos, intentarán lavarse la cara para eludir sus responsabilidades directas en la crisis ecológica más grave de la historia del planeta.

Las cumbres ecologistas fracasan y los acuerdos climáticos se incumplen sistemáticamente

En este evento participarán los líderes políticos de los 197 países miembros del Pacto del Clima más muchos otros de distintos países de la Unión Europea. Precisamente estos gobiernos capitalistas intentan presentar los protocolos medioambientales y las cumbres climáticas como pasos adelante y como una forma de controlar la actividad nociva de las empresas y multinacionales. Pero la realidad es otra muy distinta y hay numerosos ejemplos.

En la Cumbre de Río de 1992, y luego en la de Kioto en 1997, se establecieron planes para comenzar a frenar la emisión de CO2. Sin embargo, a pesar de la aprobación de esta medida, en 2013 dichas emisiones incrementaron un 61% respecto a 1990. Tras la Cumbre de París en 2015, que todos los medios de comunicación presentaron como un paso histórico, en 2017 y 2018 se ha registrado el mayor incremento de las emisiones de CO2 de la historia. Además, la ONU ya ha señalado en un informe que menos de una tercera parte de los países que firmaron el acuerdo de París están en el camino de reducir sus emisiones siguiendo los objetivos fijados.

Lo que hay detrás del fracaso de todos los encuentros y conferencias climáticas que se han celebrado desde hace más de tres décadas es la negativa en señalar la raíz del problema de la barbarie ecológica: el modo de producción capitalista. El problema no es que los gobiernos, las instituciones y grandes empresas capitalistas no escuchen a la comunidad científica. Conocen perfectamente que la situación ecológica es crítica, incluso aquellos como Donald Trump o Jair Bolsonaro que de puertas para fuera niegan el cambio climático. Conocen la magnitud del problema, pero quieren que las multinacionales sigan acumulando beneficios obscenos aunque eso suponga destruir la Tierra y quienes vivimos en ella. Esta es la lógica del sistema capitalista.

Y por si no fuera suficiente, las elites económicas y financieras, quienes dirigen bancos y los consejos de administración de las empresas, han convertido el fenómeno del cambio climático en una fuente de negocio y especulación muy rentable. Ayudas a “empresas” verdes, exportación de la contaminación a países en vías de desarrollo (donde la normativa ambiental es inexistente), “futuros climáticos” (valores especulativos con los que poder negociar en bolsa) y un largo etcétera… Así se siguen llenan los bolsillos mientras los de siempre, los jóvenes y la clase trabajadora, pagamos las consecuencias de una crisis climática de la que ellos son responsables.

Los que defienden la posibilidad de construir un capitalismo más “justo y verde” utilizan la convocatoria de las cumbres climáticas para intentar descarrilar la lucha contra el cambio climático de las calles hacia las instituciones de la burguesía y así poder seguir aplicando las mismas políticas que han generado esta situación.

Por un ecologismo anticapitalista. ¡Necesitamos una revolución!

La cumbre climática de Madrid está siendo utilizada, en primer lugar, por el Ejecutivo del PSOE para presentarse como los firmes defensores de políticas verdes. En esa línea han ido todas sus declaraciones sobre poner en marcha una “agenda de transición ecológica”, su “apoyo” a la huelga de la juventud del 27-S y que hayan hecho de la bandera ecologista uno de sus ejes principales de la campaña electoral.

Ahora, con el anuncio del gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos partimos de una experiencia muy concreta. Durante meses escuchamos a Pedro Sánchez prometer tomar medidas contra el cambio climático. Pero para hacerlo hay que confrontar con los grandes poderes fácticos, con los especuladores inmobiliarios responsables de la Gota Fría, con los empresarios hoteleros que destruyen nuestras costas y con las multinacionales que envenenan nuestro aire. Este es el camino que debe seguir el nuevo gobierno. Sólo así podremos garantizar ciudades respetuosas con el medio ambiente y una vida digna para todos y todas nosotras.

Desde el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria llamamos a la movilización el próximo 6 de diciembre en Madrid, donde en una gran manifestación denunciaremos la celebración de esta cumbre y su hipocresía y la dictadura que los grandes monopolios ejercen sobre la producción mundial. Os llamamos a participar en nuestro bloque anticapitalista (a las 17h en el Ritz) para seguir defendiendo e impulsando un movimiento ecologista de combate, anticapitalista y revolucionario, la única forma de frenar la barbarie ecológica.

¡El capitalismo mata el planeta!

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