El pasado jueves 25 de junio celebramos en Madrid los 20 años de El Garaje Ediciones y sus 80.000 libros vendidos con mucha audacia, tesón y compromiso militante. Una editorial que nos regala títulos maravillosos, pero sobre todo nos interpela a lanzar una mirada profundamente crítica para derribar el orden cultural y social que nos impone el sistema.

Desde la Fundación Federico Engels, el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria queremos reconocer y felicitar a los compañeros y compañeras que hacen posible un proyecto tan esencial y necesario en estos tiempos, y que nos inspira constantemente.

Muchas gracias, Manuel Blanco Chivite y Pablo Mayoral, gracias que extendemos a todos y todas las que han permanecido en primera línea de este navío que tantos buenos momentos nos regala. Como dice la presentación de su web (elgarajeediciones.com):

          El Garaje ediciones S.L es sin duda una de las más pequeñas editoriales presentes en el mercado. No obstante, y pese a que pueda resultar inverosímil, El Garaje vende libros. Y aún podríamos afirmar que vende bastantes… ¿Por qué? Porque los libros de El Garaje son interesantes unos, muy entretenidos todos y no pocos sumamente polémicos. Desde el documento histórico, la memoria disidente o el libro-artefacto tocapelotas e irrespetuoso hasta la novela negra en la que, como en la vida misma, no hay policía bueno. Por todo eso y más, El Garaje, editorial portátil, casi nómada, vende. Vende y gusta.

Os dejamos con las palabras que pronunció en la celebración Iñaki Alrui, miembro destacado de El Garaje Ediciones y editor del medio digital LoQueSomos.org. Merece la pena leerlas.

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Desde la Fundación Federico Engels, el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria queremos reconocer y felicitar a los y las compañeras que hacen posible un proyecto tan esencial y necesario en estos tiempos, y que nos inspira constantemente. 

Un proyecto independiente que desafía lo convencional desde el corazón de Madrid

En el cambiante y a menudo efímero panorama editorial —donde los grandes conglomerados suelen dictar lo que se lee—, siguen en pie proyectos que apuestan por la valentía y la singularidad. Y, lo más importante, que resisten el paso del tiempo. Es el caso de El Garaje Ediciones, heredera de la histórica Ediciones VOSA. Con sede en un modesto "garaje" del barrio obrero de Villaverde (Madrid), esta editorial independiente ha construido un catálogo tan provocador como necesario. Veinte años de andanza y más de 80.000 libros vendidos avalan una apuesta que ha demostrado ser viable.

Lejos de buscar el éxito comercial fácil, El Garaje Ediciones ha preferido arriesgarse y apostar por la difusión de libros con identidad propia. Su sello de fábrica es el compromiso político y social, y la apuesta por la creatividad y la calidad. Gran parte de su catálogo está compuesto por obras únicas que desafían lo convencional, y no se trata de una mera declaración de intenciones: es el hilo conductor de unas colecciones que no temen adentrarse en los terrenos más espinosos de nuestra historia reciente y de la memoria colectiva.

Un catálogo que no esquiva la controversia para la verdad histórica, unos ejemplos

Si hay un rasgo innegable en El Garaje Ediciones es su firme compromiso con la memoria histórica. Buena prueba de ello es La sombra de Franco en la Transición, de Alfredo Grimaldos, una obra clave para desmontar, a través de datos incontestables y rigor analítico, el mito de una Transición "modélica y pacífica". Su reciente reedición en 2024 demuestra no solo la vigencia del texto, sino la voluntad de la editorial de llegar a nuevas generaciones.

En esta línea destaca también 27 de septiembre de 1975 / los últimos fusilamientos de la dictadura franquista. Elaborado a partir de recuerdos y testimonios directos de sobrevivientes, abogados, familiares y luchadores antifascistas, el libro narra la historia de los últimos consejos de guerra del régimen contra un grupo de resistentes, que terminaron en los últimos fusilamientos ejecutados por la dictadura.

Recordar también otros formatos de publicación como fue la revista con la obra gráfica de Santiago Sierra sobre los presos políticos en España, que sufrió censura en la feria ARCO de 2018.  Y es que El Garaje no rehúye el debate; se posiciona como un altavoz para relatos que el mainstream suele silenciar.

La narrativa como herramienta de memoria

El trabajo de la editorial va más allá del ensayo histórico. La narrativa ocupa un lugar central en su proyecto, dando cobijo a autores que, como Ion Arretxe, encuentran en este sello un hogar literario. Arretxe, fallecido en 2017, fue un artista multidisciplinar (dibujante, compositor, director de arte) y, sobre todo, un extraordinario narrador de historias. La editorial ha publicado sus tres novelas y un libro de relatos Breves. Obras como Intxaurrondo. La sombra del nogal (2015) no dejan de ganar lectores, mientras que títulos como Parole, parole. Una infancia en Rentería ofrecen una mirada vitalista y llena de humor a la infancia durante la Transición.

En Narrativa se hace imprescindible nombrar a Bernardo Fuster, con una amplia obra editada en esta casa, recordar sus dos últimas novelas: Si me ves no se lo digas a nadie y Si mañana no regreso, quémalo todo, imposible no engancharse a ellas.

Estas publicaciones revelan la vocación de El Garaje por recuperar y mantener vivo el legado de autores que, por su singularidad, exigen ser leídos y recordados.

Y estamos llenos de novedades que ahora mismo siguen presentándose por toda la geografía del Estado, hoy mismo Miguel Martí, está con su “Alerta Patera” en el Ateneo Obrero de Xixón.

Todavía huelen a tinta de la imprenta Canallas de J.R. Rebolleda: Hazañas bélicas de Manuel Blanco Chivite; Mujeres y extermino. La otra cara del holocausto de Pablo Martinez Botello; Demonios y nihilistas, El Dostoievski político de Costas Despiniadis; y sigue una larga lista de títulos todavía frescos: Cautivos, Provisional, Manual del votante ultraliberal, Por qué China está ganando, Desobediencia para la libertad, La larga marcha de las mujeres chinas, Sinfonía de las cuerdas rotas, Faustino Cordón-el biólogo insumiso…  y así podríamos ir a las colecciones de poesía, novela negra, ensayos, texto e imagen, incluso inclasificables, que haberlos haylos!

Raíces y proyección: la cultura de base

El Garaje Ediciones no es un proyecto improvisado. Con una trayectoria consolidada, forma parte de la Asociación de Editores de Madrid y está presente en las principales plataformas de venta. Sin embargo, su actividad trasciende lo digital para mantener un fuerte anclaje en el terreno físico, organizando presentaciones en espacios comprometidos con la cultura de base y en librerías.

En estos 20 años que hoy celebramos, dar las gracias a Manolo, por su indiscutible criterio literario, editor de pura raza, A Pablo por su visión siempre de futuro, a Josu por sus maquetaciones, diseños, aportaciones y paciencia, a Zia por sus ilustraciones, a Nieves y Amparo por su trabajo entre bambalinas, la parte que nunca se ve ni se reconoce pero que es imprescindible, al entusiasmo infatigable de Ana Zarandona, a las nuevas incorporaciones a la editorial, a Gabriela por su coordinación, a las becarias que nos dan tanta luz: Daniela, Yadira, Angie y Nuria, recordamos a Noe que nos llenó de alegrías y hoy vuela a su aire. Gracias a todas nuestras autoras, a todas las personas que nos acompañan en las presentaciones, a los que hoy estáis aquí. Y un recuerdo muy especial para alguien que es inolvidable que dio a esta editorial identidad propia y a muchos nos enseñó, entre muchas cosas, el amor al libro, gracias, gracias siempre a Alejandro Pacheco.

Termino.

El catálogo de El Garaje no solo enriquece el panorama editorial, sino que cumple una función especial: plasmar en soportes reales, tangibles (¡el papel!) las ideas y relatos que el poder siempre ha tratado de ocultar, silenciar o tergiversar. El opaco poder hegemónico tiene muchas vías de transmisión de sus ideas en el sector editorial, con capacidad para editar cientos de miles de ejemplares. Si no existieran editoriales como El Garaje, su versión de la historia y de la actualidad, sería la única disponible.

Pero gracias a las pequeñas editoriales de la resistencia, las lectoras y lectores pueden acceder a esos conocimientos y puntos de vista alternativos, y no solo acceder, sino conservarlos: la información que consultas en una página web puede desaparecer al día siguiente, pero un libro material, tangible, perdura.

Muchas pequeñas editoriales son efímeras, porque hacerse un hueco en el sector editorial y mantenerlo es muy complicado. ¡Por eso los 20 años que cumple El Garaje valen el peso de esos 80.000 libros en oro!

La edición también es un acto de resistencia y un espacio inalienable para la memoria.

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