Tras la ruptura del alto el fuego permanente por parte de ETA se está produciendo un auténtico tsunami de detenciones en el País Vasco. Tras el encarcelamiento de Otegi y de los 22 miembros de la Mesa Nacional de Batasuna se ha producido la detención de decenas de jóvenes en Gasteiz, Getxo, Donosti y Burlata (Navarra) y recientemente la de 46 procesados por el macrojuicio 18/98, que afecta a dirigentes de distintos colectivos políticos y sociales vinculados con la izquierda abertzale, a los que se les ha condenado a cerca de 500 años de cárcel.

Tras la ruptura del alto el fuego permanente por parte de ETA se está produciendo un auténtico tsunami de detenciones en el País Vasco. Tras el encarcelamiento de Otegi y de los 22 miembros de la Mesa Nacional de Batasuna se ha producido la detención de decenas de jóvenes en Gasteiz, Getxo, Donosti y Burlata (Navarra) y recientemente la de 46 procesados por el macrojuicio 18/98, que afecta a dirigentes de distintos colectivos políticos y sociales vinculados con la izquierda abertzale, a los que se les ha condenado a cerca de 500 años de cárcel.

Estas detenciones no han conseguido amedrentar y debilitar a la izquierda abertzale están produciendo un endurecimiento y un cierre de filas, como se demostró en la gran manifestación celebrada el 2 de diciembre en Bilbao, convocada prácticamente boca a boca y en escasamente dos días, a la que acudieron 25.000 personas reclamando derechos democráticos para Euskal Herria. A pesar de haberse convocado con poco tiempo y de haber mediado el atentado en Francia, la manifestación fue masiva.
Esta escalada de detenciones, la mayor de la historia tras la ruptura de unas negociaciones con ETA, no ha satisfecho al PP que exige la ilegalización de ANV y del Partido Comunista de las Tierras Vascas (EHAK) que cuenta con nueve diputados en el Parlamento vasco.
La extrema dureza en la persecución contra la izquierda abertzale contrasta con la benevolencia de esos mismos tribunales respecto a grandes banqueros como Emilio Botín, presidente del Banco Santander, al que el Tribunal Supremo acaba de archivar su caso, y contra miembros de la extrema derecha que campan a sus anchas en las manifestaciones de la AVT y del PP y que perpetran asesinatos como el del joven Carlos Palomino, muerto por una puñalada que le asestó un militar, militante de una banda fascista, el pasado 11 de noviembre en Madrid. 
La justicia burguesa se ha quitado la careta de su pretendida imparcialidad mostrando su naturaleza de clase. Las maniobras del PP con sus jueces afines lo dejan absolutamente claro.
Los demás pilares de la superestructura burguesa se comportan bajo el mismo dictado. En las manifestaciones de protesta frente a las agresiones fascistas convocadas en todo el Estado, la policía protege a los fascistas y carga con pelotas de goma contra los jóvenes antifascistas que estaban expresando su repulsa a la actitud racista, xenófoba y violenta de los nazis. Los jóvenes independentistas catalanes son condenados por injurias al Rey por quemar unas fotos, mientras la COPE y dirigentes del PP y la AVT que no condenan 40 años de dictadura franquista con cientos de miles de fusilados y represaliados, llaman terrorista o amigo de los terroristas hasta a Zapatero.
El arsenal de medidas represivas y, especialmente, la Ley de Partidos, no sirve para la extrema derecha pero sí para cerrar diarios, radios, asociaciones y partidos de la izquierda abertzale en el País Vasco y ser utilizada como una espada de Damocles contra la izquierda en general, azuzando la represión contra sindicalistas como, entre otros, Cándido y Morala en Asturias. Incluso se han atrevido a utilizar la Ley de Partidos para encausar al lehendakari Ibarretxe, y a los dirigentes del PSE Rodolfo Ares y Patxi López.

Por la unidad de la clase obrera en defensa de un programa socialista

En nuestra declaración política tras la ruptura del alto el fuego señalamos: "La decisión de ETA alimentará la espiral acción-represión-acción, favoreciendo objetivamente los intereses de la clase dominante, del PP, del PNV y del ala más de derechas del PSOE, haciendo un flaco favor a la lucha por el socialismo y el derecho de autodeterminación de Euskal Herria. Representa un regalo para el Partido Popular, que se está frotando las manos pensando en volver a La Moncloa en la próxima legislatura". Esta previsión se está demostrando correcta a la luz de los últimos acontecimientos.
Los trabajadores y jóvenes marxistas de El Militante y la Corriente Marxista Internacional llamamos a la juventud y a la clase trabajadora de Euskal Herria y del resto del Estado a luchar por una alternativa socialista revolucionaria para resolver la cuestión nacional. Una alternativa que pasa por derogar todas las leyes y medidas antidemocráticas -la Ley de Partidos y la legislación que ha permitido endurecer el Código Penal-  por el acercamiento de los presos a Euskal Herria y el fin de la política de dispersión y por la defensa del derecho de autodeterminación para las nacionalidades históricas del Estado español. La lucha de masas de la clase trabajadora, como vemos en América Latina es la única que puede resolver la opresión nacional y social avanzando hacia el socialismo.


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