El gobierno del PP está buscando una solución a sus problemas y para ello, desde el Ministerio de Defensa, quieren ayudar elaborando un nuevo Código Penal Militar que dará a los militares muchas más atribuciones de las que tiene en la actualidad. Por El gobierno del PP está buscando una solución a sus problemas y para ello, desde el Ministerio de Defensa, quieren ayudar elaborando un nuevo Código Penal Militar que dará a los militares muchas más atribuciones de las que tiene en la actualidad. Por ejemplo, a partir de ahora los militares que cometan delitos comunes como robo, violación o estén involucrados en el narcotráfico serán juzgados por los propios militares en lugar de los tribunales civiles. Es algo así como lo de Juan Palomo, “yo me lo guiso, yo me lo como”. Al fin y al cabo tienen buenos maestros. Los norteamericanos también se niegan a que sus soldados sean juzgados por los tribunales de los países donde cometen las tropelías a las que nos tienen acostumbrados y exigen la inmunidad para sus muchachos.

Así parece que han encontrado la solución a todos sus problemas con el artículo del anteproyecto que castiga con penas de entre uno y seis años de prisión a todo aquel que realice actos contra “la participación de España en un conflicto internacional”.

Con este anteproyecto, que Trillo se ha apresurado a negar ante el escándalo que ha supuesto la filtración de estas medidas, el gobierno había encontrado la solución a todos sus problemas ya que el 90% de la población en el Estado español estaría presa de 1 a 6 años por oponerse a la guerra imperialista en Iraq y manifestarse contra la misma.

¡Que maravilla para el PP! Con esas medidas ya no habrá millones en la calle llamándoles asesinos; no habrá tampoco conflictos ni huelgas porque todos estaremos en la cárcel; tampoco habrá estudiantes en la calle protestando contra su reaccionaria política educativa porque todos estarán o en la cárcel o en los reformatorios; no habrá listas de espera en la sanidad y no habrá masificación en hospitales y ambulatorios; todos viviremos en una cómoda celda que nos proporcionará el Estado sin tener que preocuparnos por los exorbitantes precios de la vivienda; no tendremos tampoco que preocuparnos de la carestía de la vida porque tendremos garantizado el rancho diario... y, en definitiva, nunca perderán las elecciones porque ese 10% que apoyó la masacre en Iraq les votarán sin ningún problema de conciencia.

Y es que no lo pueden evitar. Su anhelo más intenso es una dictadura que aplaste a la clase obrera y a todos aquellos que osen oponerse a sus designios. Claro que no lo pueden decir, pero por intentarlo que no quede y si no ahí están todas las leyes reaccionarias, como la Ley de Partidos, por poner un ejemplo, aprobadas durante estos años de gobierno PP y que han supuesto un enorme retroceso en las libertades democráticas conquistadas en la lucha contra la dictadura franquista.

Todas estas leyes lo único que demuestran es el miedo que tienen al movimiento de la clase obrera y la juventud. Y, seamos sinceros, tienen razones más que suficientes para temernos.

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