La marcha a Madrid del día 5 de octubre, convocada por CCOO y UGT, constituye la primera cita en la calle que tenemos los trabajadores después de la huelga general del 20-J. Desde entonces, el equipo de Aznar no sólo no ha retirado el Decretazo sinoLa marcha a Madrid del día 5 de octubre, convocada por CCOO y UGT, constituye la primera cita en la calle que tenemos los trabajadores después de la huelga general del 20-J. Desde entonces, el equipo de Aznar no sólo no ha retirado el Decretazo sino que ha continuado con nuevas amenazas y más ataques. Al mismo tiempo ha lanzado a la opinión pública una oferta de negociación y "recomposición del diálogo social", que no pretende otra cosa que confundir a los trabajadores y restaurar su imagen después de la tremenda sacudida social que se llevó con la huelga general. Desde El Militante defendemos que la convocatoria de una nueva huelga general es la manera más eficaz de cortar con esa maniobra dilatoria y de retomar el camino iniciado el 20-J; esto es lo que deberían estar planteando ya los dirigentes de UGT y CCOO.

No obstante, para muchos trabajadores, el día 5 de octubre va a ser una oportunidad para expresar su descontento con el PP y presionar a los dirigentes sindicales para una nueva huelga general.

Tanto los dirigentes de la CIG, sindicato con una significativa presencia en Galicia, como el SOC, la organización con más tradición y combatividad entre los jornaleros andaluces, han anunciado que no estarán presentes en Madrid, convocando acciones en fechas distintas al día 5. Creemos que esto es un error y un paso atrás respecto al día 20 de junio.

Cuando se trata de luchar contra la derecha lo más positivo es unir y no separar. Ciertamente son los dirigentes de CCOO y UGT los que más responsabilidad tienen en tomar las iniciativas necesarias para conservar la unidad con los sindicatos que también participaron el 20-J y ampliarla a otros sindicatos que, como ELA y LAB, no participaron el 20-J, convocando el 19 de junio en Euskadi. La dirección de CCOO y UGT debería haberles hecho un llamamiento serio a participar en la manifestación del 5 de junio. Una convocatoria unitaria hubiera reforzado aún más el carácter estatal y la masividad que sin duda ya va tener la marcha.

No lo han hecho, pero lo cierto es que, en la medida que son el principal referente para la la inmensa mayoría de los trabajadores del Estado, el 5 de octubre va a ser una fecha importante en la lucha contra el gobierno PP y tanto la CIG como el SOC deberían haber acudido a la cita.

Detrás de la negativa de los dirigentes de la CIG y del SOC a participar en la marcha a Madrid subyace el temor a que los dirigentes de CCOO y UGT no vayan a dar continuidad al 20-J y la sospecha de que, por el contrario, se enreden otra vez en la vía del "diálogo social" ofertado por el PP. Por supuesto que esto es una posibilidad. ¿Pero acaso la mejor manera de cortarla no es, precisamente, contribuyendo a que el día 5 sea una manifestación lo más multitudinaria posible? ¿Acaso participando hombro con hombro con la base de los sindicatos mayoritarios y defendiendo la necesidad de otra huelga general no es la mejor manera de amplificar el impacto de esta propuesta?

Sumar fuerzas para luchar no significa en absoluto aceptar la línea sindical de los dirigentes de CCOO y UGT. Sumar fuerzas significa contribuir a la unidad de nuestra clase y hacer más receptivos a muchos trabajadores de estos sindicatos a aquellas propuestas encaminadas a luchar por un sindicalismo más combativo.

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