Alan Woods: "En la revolución rusa la clase obrera derrumbó, por primera vez, el viejo estado opresor con sus propias fuerzas. Tuvieron el gran mérito de empezar la inmensa tarea, de la transformación de la sociedad".  mitin_woods.jpg

La mañana del domingo 11 de noviembre, a las once de la mañana, se iniciaba el acto de conmemoración del 90 aniversario de la Revolución Rusa organizado por la Corriente Marxista Internacional El Militante. Alrededor de 300 personas llenaron el salón de actos del Hotel Tryp, en el centro de Madrid.

La apertura del acto corrió de Xaquín García Sinde, trabajador del Astillero Navantia y miembro de la Ejecutiva de la sección sindical de CCOO del astillero. El primer en tomar la palabra fue Serge Goulart, coordinador nacional de la Campaña de Fábricas ocupadas de Brasil y miembro de la dirección nacional del PT.

Serge hizo referencia a la tremenda fuerza que despliega la clase obrera en las revoluciones. Fue así en la Revolución Rusa, y también en otros preocesos revolucionarios como la Revolución española a la que hizo especial referencia. Puede haber derrotas, dijo, pero "si no luchamos no hay salida, la única salida sería el infierno, el infierno del capitalismo". Entre muchos otros aspectos, insistió en un punto clave de la política del Partido Bolchevique: la independencia de clase, algo que también es decisivo en la actualidad. mitin1.jpg

A continuación habló Juan Ignacio Ramos, en nombre la Corriente Marxista El Militante. Empezó su discurso haciendo referencia a la polémica del día anterior en la cumbre Iberoamericana  y defendiendo al presidente Hugo Chávez y recordó el papel y el origen del monarca español. Se preguntó "por qué no te callas tú, Juan Carlos", entre los aplausos de los asistentes. Manifestó el odio de clase y la arrogancia neocolonial que rezumaban las palabras del rey. También recordó, en referencia a la posición de Zapatero, que no hay terceras vías: o se está con los opresores y con los capitalistas, o con los trabajadores. 

En referencia a la revolución rusa destacó que sólo se podía entender aquel proceso como parte de la revolución internacional y que su victoria no se debió solo a la valentía de los trabajadores sino que el factor decisivo fue la dirección. Citó la magnífica obra de León Trotsky, Lecciones de Octubre. De no haber existido el Partido Bolchevique toda la inmensa energía desplegada abría sido desaprovechada y se hubiera dado la más severa de las dictaduras. Fue decisivo tener un programa correcto, una dirección firme y valiente. mitin2.jpg

Refiriéndose a la detractores de la revolución rusa dijo: "Frente a aquellos que dicen que los bolcheviques dieron un golpe de estado lo que tenemos que decir es que el éxito de los bolcheviques fue su capacidad de conquistar la conciencia de las masas". También hizo menciono al estalinismo, "que se estableció sobre el cadáver del Partido Bolchevique".

Juan Ignacio abundó en los síntomas de decadencia del sistema capitalista en la actualidad, de miseria, de la locura armamentista. Este último punto es muy destacable como síntoma de para qué se está preparando la burguesía: "garantizar la ‘paz' interna y defender los intereses de las grandes multinacionales".

Sobre la actualidad de las ideas marxistas mencionó la situación revolucionaria que se vive en América Latina, aunque "también en Europa está habiendo tremendos movimientos, lo vimos durante la invasión de Iraq por el imperialismo y recientemente asistimos a grandes movilizaciones y huelgas en Italia, Francia, Portugal y otros países". sunp0094.jpg

La cuestión no es si la clase obrera va a luchar, ya lo está haciendo, sino la dirección que tiene esta clase obrera. Es fundamental conectar el instinto de lucha de las masas con el programa de la revolución socialista y para ello es clave la construcción de las fuerzas de la Corriente Marxista Internacional.

La intervención principal corrió a cargo del marxista británico y dirigente de la Corriente Marxista Internacional Alan Woods.

Abrió su discurso resaltando el acto de conmemoración de la Revolución Rusa celebrado el 7 de noviembre en Copenhague, en el que habló junto al nieto de Trotsky, Esteban Volkov, en un auditorio con más de 200 personas. Una asistencia más que significativa teniendo en cuenta que era una ciudad de un millón de habitantes.

Recientemente en Dinamarca, ha habido manifestaciones con 100.000 trabajadores y jóvenes contra los recortes que quiere llevar adelante el gobierno danés. Denunció la escalada represiva que está habiendo en el país, en el que se detuvieron a 700 jóvenes vinculados al movimiento ocupa. "Hasta en la pequeña Dinamarca existe el inicio de un proceso de radicalización que vemos a nivel mundial". También en Suiza, donde ha habido una huelga de la construcción.  sunp0103.jpg

Citando a Lenin dijo: "quien tiene la juventud tiene el futuro", con esta idea rebatió lo que desde los medios de comunicación burgueses se repite hasta la saciedad: que la juventud es apática, que no tiene interés en política. Alan Woods dijo bien alto: "la juventud no tiene interés en la política oficial, en la política burguesa, pero sí interés en cambiar al mundo, que falta le hace".

La revolución rusa es el acontecimiento más grande la historia de la humanidad, "porque por primera vez, excluyendo la Comuna de París, las masas, millones de hombres y mujeres normales y corrientes, derrumbaron el viejo estado opresor con sus propias fuerzas. Tuvieron el gran mérito de empezar el proceso, la inmensa tarea, de la transformación de la sociedad".

En su discurso hizo referencias a la Revolución Francesa, a la Revolución Inglesa, a personajes claves como Marat, Robespierre y Cronwell, vilipendiados por la historiografía burguesa. También hizo referencia a la figura del Che, señalando que debido a la situación política actual la burguesía ya no puede neutralizar el contenido revolucionario de sus ideas y de su ejemplo haciendo referencia a él como una figura romántica, ahora se ven obligados a demonizarlo. Criticó contundentemente el editorial de El País sobre el Che. sunp0089.jpg

En su repaso histórico también hizo mención a la llamada Transición española, a la que calificó "la gran traición del siglo".

Volviendo a la revolución en Venezuela, y al incidente del día anterior, se preguntó por qué tanta saña contra Chávez. "La única razón es el miedo, el terror, a la revolución" y explicó una idea muy profunda, dijo que  "para la clase dominante nunca es suficiente con matar una revolución, necesita borrarla de la memoria histórica para que las masas, las generaciones posteriores, no puedan aprender".

No faltó una mención a la situación actual en Rusia. Explicó que en durante el mitin realizado en Copenhague fue entrevistado por una televisión rusa. Tras la entrevista el propio periodista le reconoció la bancarrota que la vuelta al capitalismo había significado para la sociedad rusa. Alan pronosticó que las ideas revolucionarias, el marxismo, volverán a tener un gran arraigo como pasó en la revolución de 1917.

Otra idea que destacó fue la fortaleza de la clase obrera actual en relación a la época en que se produjo la Revolución de Octubre. En el año 1917 en Rusia, sobre una población de 150 millones de habitantes sólo había 4 millones de obreros industriales, unos diez si contamos otros sectores. Lo comparó con los 30 millones de obreros industriales que existen hoy en Brasil. Si en 1917 pudieron tomar el poder en un país mucho más atrasado que el Pakistán actual se puede tomar también el poder hoy. mesamitin.jpg

La gran lección de la revolución de 1917 es que se "demostró en la práctica que se podía dirigir la sociedad sin terratenientes, sin capitalistas y sin banqueros". Y citando a Napoleón, planteó que "lo imposible tarda un poco más". campana_rev_rusa.jpg

En relación a los reformistas actuales dijo: "no creen y no quieren el socialismo", pero destacó que "la lucha sigue y seguirá siempre hasta que ganemos". Los reformistas no impedirán la revolución.

Alan tocó muchos más temas, como el papel de la mujer, clave en la revolución rusa como en todas las revoluciones o la tremenda creatividad de la clase obrera. Desmanteló toda una serie de argumentos contra la revolución como el que afirma que los bolcheviques triunfaron porque las masas rusas eran ignorantes. Es un argumento falso y reaccionario, que "en realidad es contra toda la democracia en general, y que por cierto, se esgrime en la actualidad contra las masas que apoyan a Chávez en Venezuela".  También rebatió la idea de una revolución sangrienta. La toma del poder fue pacífica, solo después, cuando el imperialismo decidió intervenir militarmente contra la revolución. Destacó la superioridad de la economía planificada, que permitió convertir la Rusia atrasada en una potencia económica mundial.

Entró también en una cuestión clave: ¿Por qué fracasó? No es cierto que fuera inevitable la caída de la URSS, el problema estaba en la burocracia. En ese sentido mencionó las cuatro condiciones de Lenin, planteadas en el Estado y la Revolución, respecto a las medidas a tomar para evitar la burocratización, así como la insistencia en la necesidad de la extensión de la revolución a todo el mundo, batalla en la que Lenin y Trotsky dedicaron sus mayores esfuerzos. No fracasó el socialismo, sino el estalinismo y la idea anti-marxista de socialismo en un solo país. mesamitin2.jpg

Para finalizar el acto Xaquín volvió a tomar la palabra e hizo un llamamiento enérgico a la organización política en la Corriente Marxista El Militante, "a los jóvenes porque necesitamos vuestra vitalidad, a los veteranos porque necesitamos vuestra experiencia", dijo. Por último planteó la necesidad de apoyar económicamente todo este trabajo con el magnífico resultado de más de 1000 euros en metálico, a los que habría que sumar otros 1000 euros conseguidos por la venta de material político durante el acto.


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