Las elecciones del 28 de mayo marcan la necesidad de echar al PNV de los ayuntamientos y diputaciones en la CAV y cerrar el paso a la derecha españolista en Nafarroa. Pero tal y como la experiencia demuestra, para derrotarlos en las urnas es necesario levantar la movilización más enérgica en las calles y plantear una alternativa clara en beneficio de la clase trabajadora y la juventud. El objetivo es claro: acabar con sus políticas de privatización y recortes, en favor de la patronal, y que empobrecen masivamente a la clase trabajadora.

El PNV, partido de la patronal vasca

El PNV representa en la CAV la principal garantía para mantener los privilegios de grandes empresarios y banqueros. Evitando toda mención seria a los derechos democráticos nacionales y la autodeterminación de Euskal Herria, sus discursos sobre el “autogobierno” se materializan en crear un paraíso para la patronal y las grandes fortunas, y usar las competencias para colocarse en primera posición en la privatización de la sanidad, la educación y los servicios sociales, incluso por delante de las comunidades que gobierna el PP como Madrid o Andalucía.

El alcalde de Donostia del PNV, Eneko Goya, declaraba desde el epicentro de la especulación inmobiliaria hace unos meses que “pretender envejecer en tu barrio es un poco exquisito”. Al mismo tiempo, el PNV votaba en contra de la Ley de vivienda presentada por el Gobierno de coalición -una ley totalmente insuficiente que continuará premiando la especulación- y declaraba que iba a recurrirlo al TC, ¡lo mismo que Ayuso! Así es, junto con su firme apoyo a la estabilidad del régimen del 78, como ha conseguido recoger gran parte del voto tradicional del PP en las elecciones municipales (el caso de Araba es el más evidente). En este sentido, su política no es muy diferente a la que ha practicado UPN en Nafarroa.

Estas políticas de ataque permanente a los derechos más básicos de la clase trabajadora han desencadenado movilizaciones y huelgas ininterrumpidas en la sanidad y educación, en el SAD, las residencias, la limpieza y numerosos servicios privatizados y precarizados. Huelgas respondidas sin contemplaciones por la Ertzaintza, donde se demuestra el carácter del PNV como partido de la patronal. De hecho, hasta tal punto es así, que han decidido integrar al exdirector de la Ertzaintza Gervasio Gabirondo en las listas municipales de Zarautz.

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Las políticas de ataque permanente del PNV a los derechos más básicos de la clase trabajadora han desencadenado movilizaciones muy importantes.

Los tentáculos que ha tejido la derecha vasca en todos los recovecos de las instituciones, la policía o los juzgados son una de las razones fundamentales de por qué se mantienen ocultas las tramas de corrupción del PNV, donde el caso de Miguel -calificado por los propios tribunales como “practicas propias de Sicilia”- representa sólo la punta del iceberg.

Qué sirve y qué no sirve para derrotar al PNV

A pesar de todo esto, el PNV goza de muy buena salud. ¿Por qué? La razón fundamental es que –y debemos decirlo con claridad- el PNV no ha tenido una oposición seria y consecuente desde la izquierda.

De hecho, ha contado con el apoyo de todo el arco parlamentario, desde el PSE como comparsa en el Gobierno hasta la mano tendida del PP, que ha sido clave para mantener un paraíso fiscal en favor de los empresarios.

Pero han sido las fuerzas de izquierda que se reivindican transformadoras, Elkarrekin Podemos y sobretodo EH Bildu las que han jugado un papel decisivo, aprobando sus presupuestos antisociales, colaborando en toda una serie de acuerdos realmente nefastos, como el Pacto Educativo, y garantizando a toda costa la paz social. Una colaboración que ha permitido al PNV aparecer como una fuerza “progresista”, frente a la derecha españolista, y como el mejor garante de la estabilidad.

El apoyo de EH Bildu a la nueva ley educativa vasca es el mejor ejemplo de ello, de qué política no necesitamos. Los jeltzales han usado el anuncio de esta ley como medida estrella de su campaña electoral; una ley que representa un ataque brutal a la escuela pública vasca y que tiene como eje equiparar y financiar la educación privada al mismo nivel que la red pública. Es decir, dar un salto decisivo en la privatizacion y destrucción de la Escuela pública vasca.

De hecho, en esta campaña se sigue insistiendo en la misma linea de colaboración. Arnaldo Otegi en vez de levantar y defender una alternativa consecuente de izquierdas, insiste en su disposición a hacer pactos con el PNV o con el PSOE. ¿En qué va a beneficiar eso a la clase trabajadora? ¿Es que acaso cree que va a conseguir convencerles de cara a hacer políticas que cuestionen la lógica capitalista? ¿No ha sido justamente al revés todos estos años?

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Arnaldo Otegi en vez de defender una alternativa consecuente de izquierdas, insiste en su disposición a hacer pactos con el PNV o con el PSOE.

Cuando en 2011 EH Bildu irrumpió por primera vez en las elecciones municipales, arrasó en toda Gipuzkoa, gobernando la diputación, el ayuntamiento de Donosti y prácticamente todo el territorio. Gracias a ellos se pudo paralizar la incineradora de Zubieta. Pero en un contexto donde la crisis estaba golpeando duramente a la clase trabajadora, con EREs, cierres de empresa, desahucios, etc. no se impulsó una política consecuente que marcara una diferencia sustancial: no se frenó la especulación inmobiliaria, especialmente sangrante en Donosti; no se revertió la privatización de servicios fundamentales, ni los recortes, y no se respondió a luchas fundamentales como en Tolosaldea por un hospital público. Mientras tanto, sí se hicieron esfuerzos para sanear las deudas bancarias que dejaron anteriores Gobiernos del PNV. Una gestión similar a la que practicaron los Ayuntamientos del cambio en el conjunto del Estado, y que culminó con la perdida de prácticamente todos ellos en favor del PP y el PSOE.

En Araba, EH Bildu ofreció sus votos a investir a Urtaran (PNV) con tal de echar a Maroto (PP) de la alcaldía en 2015, aun teniendo más votos y concejales. El resultado fue que el PNV incumplió todos los acuerdos de investidura, como el PSOE ha hecho con UP, destacando los ataques al barrio de Errekaleor en beneficio de sus amigos de Iberdrola.

Y algo similar hemos visto en Navarra, donde se juega el Gobierno Foral. Tras acabar hace ocho años con la pesadilla de UPN, Geroa Bai -marca electoral del PNV-, con el apoyo en el Gobierno o fuera de él de la izquierda, tanto de Podemos como de EH Bildu, usó su posición al frente del Gobierno foral para paralizar políticas de izquierdas. Hoy, las y los trabajadores del sector público salen a las calles para denunciar el abandono y destrucción de la escuela y sanidad públicas, las listas de espera, la enorme precariedad laboral fruto del interinaje, y muchos otros problemas.

¿Qué programa necesitamos para ganar las elecciones?

La izquierda debe defender un programa que dé solución a los graves problemas que padecen las familias obreras, pero eso solo es posible, como se ha comprobado estos años, a través de políticas que rompan con la lógica capitalista.

Políticas que solo pueden imponerse frente a los poderes del Estado -la judicatura, la policía, las propias instituciones burguesas- mediante la lucha en las calles, apoyándose en los movimientos sociales y vecinales, en los sindicatos de clase y combativos, en la acción de la clase obrera y la juventud.

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La izquierda debe defender un programa que dé solución a los graves problemas que padecen las familias obreras, pero eso solo es posible a través de políticas que rompan con la lógica capitalista.

La experiencia nos enseña que solo podremos transformar radicalmente las condiciones de vida de la inmensa mayoría confrontando y desafiando los gigantescos intereses creados en el ámbito de la gestión municipal en beneficio de un puñado de grandes empresas, sobre la base de los siguientes ejes:

  • Remunicipalización de todos los servicios privatizados —limpieza, agua, jardines, transporte, servicio de atención domiciliaria (SAD) y dependencia, servicios sociales...—, absorbiendo todas las plantillas y dignificando sus salarios y condiciones laborales para poder ofrecer un servicio de calidad.
  • Constitución de un parque municipal de viviendas en alquiler integrado por al menos dos millones en todo el Estado, a un precio asequible que no supere el 10% de los ingresos de los inquilinos. Además de las viviendas de nueva construcción requeridas por las necesidades de la población, a ese parque se incorporarán, por vía de expropiación sin indemnización, las viviendas públicas malvendidas a fondos buitre y las que se encuentran en manos de bancos, inmobiliarias y grandes propietarios rentistas. ¡La vivienda es un derecho y no un negocio!
  • Gestión 100% pública de la sanidad, residencia de mayores y educación en condiciones dignas e incrementando drásticamente las contrataciones de personal y recursos materiales para garantizar su gratuidad real. Incorporación a la red pública de los recursos y personal de los actuales centros privados. Inversión para garantizar servicios psicológicos públicos, gratuitos y de calidad.
  • Red de transporte público ecológica, eficaz, de calidad y gratuita al servicio de las necesidades de desplazamiento de vecinas y vecinos, acabando con los operadores que, como Uber o Cabify, precarizan condiciones laborales y contribuyen a la degradación de las ciudades.
  • Plan audaz de inversión en medidas de acción social, deportiva y cultural que revierta la creciente degradación de barrios y ciudades obreras. Los ayuntamientos deben ofrecer espacios para el desarrollo de la vida comunitaria y de un ocio sano, no subordinados a intereses mercantiles. Gratuidad de cines, teatros, museos, conciertos y otras actividades culturales. Cierre de las casas de apuestas.
  • Contra el cambio climático y la degradación ecológica. Medidas efectivas contra la contaminación. Acabar con la gestión privada del agua y del mantenimiento del entorno natural, que debe pasar a manos públicas inmediatamente. Nacionalización de las empresas energéticas.
  • Servicios sociales públicos de calidad para atender a las víctimas de violencia de género y de agresiones sexuales. Por una asignatura obligatoria de educación sexual.
  • No al racismo y la xenofobia. Fuera la ley de Extranjería. Cierre de los CIE. Regularización ya.
  • Abajo la monarquía y el régimen del 78. ¡Por el derecho de autodeterminación!
  • Una gestión democrática y participativa de los Gobiernos municipales, donde las decisiones importantes sean debatidas y aprobadas por las vecinas y vecinos, que tendrán la capacidad para revocar a los cargos públicos y elegir a sus sustitutos.

Necesitamos este programa para dignificar y mejorar nuestros barrios y crear las condiciones materiales para una vida decente. La clase obrera está cansada de promesas vacías, de expectativas traicionadas, de abandono y humillación.

Ezker Iraultzailea participará activamente en esta campaña electoral defendiendo este programa y apoyando críticamente las candidaturas de EH Bildu que, aunque lejos de defender estas propuestas, son vistas por el sector más avanzado de la clase trabajadora y la juventud vasca como la mejor opción para frenar a la derecha y las políticas proempresariales del PSOE.

Pero votar no basta. Después del 28M la batalla continuará y hay que darla defendiendo una política de clase y socialista, que quiebre la paz social y confronte con ese puñado de ricachones que hacen de nuestras ciudades su cortijo particular.

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