El Gobierno de Aznar se encuentra en su peor momento. La derecha muestra su auténtica y nauseabunda cara al atacar a los jornaleros, uno de los sectores más desfavorecidos del proletariado español y al mostrar su cinismo y su incompetencia más absolu El Gobierno de Aznar se encuentra en su peor momento. La derecha muestra su auténtica y nauseabunda cara al atacar a los jornaleros, uno de los sectores más desfavorecidos del proletariado español y al mostrar su cinismo y su incompetencia más absoluta frente a la catástrofe del Prestige.

En esta situación el día 3 de enero, en un intento de retomar algún tipo de iniciativa política el Consejo de Ministros aprobó el anteproyecto de ley sobre cumplimiento íntegro de las penas, una norma que eleva de 30 a 40 años el período máximo de cárcel por terrorismo y delitos muy graves, limita los beneficios penitenciarios y exige la delación para quienes deseen insertarse, entre otras medidas.

El ministro de Justicia, Michavila declaró que esta reforma será un “instrumento decisivo para acabar con ETA”. Nada menos que “decisivo”. ¡Qué fácil! ¿Cómo no se le ocurrió antes a ningún otro sesudo ministro?

Esto es todo lo que tiene que ofrecer el PP: represión y si no funciona, más represión. No es ninguna casualidad que el marco para anunciar dichas medidas fuese el día de la Pascua Militar que celebran las Fuerzas Armadas en presencia de los generales de los tres ejércitos que continúan siendo, junto con la gran banca y el Opus Dei, los poderes fácticos ante los que rinde cuentas Aznar y todo su gabinete. A la dirección del PSOE, que está apoyando estas medidas con apenas matices, únicamente le corresponde el papel de poner la rúbrica a esta ola de reacción para darle un carácter “democrático”.

Regresión democrática

Distintos constitucionalistas y penalistas burgueses han caracterizado dichas medidas como una regresión democrática. La propia Constitución burguesa impone que “las penas privativas de libertad estén orientadas hacia la reeducación y reinserción social” . El catedrático y penalista Gonzalo Quintero Olivares afirma en El Pais del 31 de diciembre pasado que este incremento de la duración máxima de la pena “sólo puede ser fruto de la ignorancia en materia de política criminal”. 40 años de condena sin beneficios penitenciarios... equivale materialmente a la reclusión perpetua” máxime, añadimos nosotros, si uno tiene en cuenta las horribles condiciones de las cárceles, con cerca de un 50% de los reclusos enfermos de SIDA, malos tratos, masificación etc. donde sobrevivir es cada día más difícil y no digamos 40 años. Cuando el Gobierno dice “que se pudran”, tiene un significado literal.

Esta medida deja en evidencia el fracaso de la política represiva del PP negándose a traer a los presos vascos a las cárceles de Euskal Herria, haciendo pagar a sus familiares las consecuencias de trasladarse cientos y cientos de kilómetros para unos minutos de visita. Dichas medidas sólo han provocado un cierre de filas en el colectivo de presos de ETA.

¿Va a actuar esta medida como un efecto disuasorio, como dice el Gobierno?

En este caso como en otros, si creyésemos que realmente Aznar busca una solución y no desviar la atención de otros problemas, lo cual es muy ingenuo, el PP estaría demostrando su más absoluta miopía. En el caso de EEUU, donde está implantada en muchos Estados la pena de muerte, la inseguridad ciudadana y la criminalidad no ha disminuido porque es un hecho que hunde sus raíces en un sistema enfermo, con una población carcelaria de seis millones de personas de las cuales dos millones están tras las rejas. Las desigualdades sociales, el déficit en bienestar social, cultura y educación para unas masas, sobre todo los negros e hispanos marginados y con condiciones de vida similares al tercer mundo, son el caldo de cultivo para dicha situación.

¿Querrá el PP acabar instaurando la cadena perpetua y la pena de muerte? Es evidente que si con los 40 años no logra avances habrá de contentar a los sectores más reaccionarios del ejército con más carnaza extraida de su propia impotencia. Y si con medidas legales no se solucionara, recurrirán al terrorismo de Estado como insinuó Fraga recientemente.

Sharon en Israel está llevando la represión contra el pueblo palestino hasta límites inimaginables, igual que Putin en Rusia con los chechenos o el Gobierno turco con los kurdos ¿Con qué resultado? Nulo. No hay más paz sino todo lo contrario.

La cuestión nacional vasca es un problema político que requiere soluciones políticas aunque ni el Gobierno del PP ni la dirección del PSOE lo quieran admitir. En este sentido la diferencia de esta ley con las anteriores es que la situación es más injusta, para un sector habrá diez años más de razones para seguir luchando.

El auge de la lucha de masas es el único antídoto contra el sectarismo

El Gobierno exhibe como un trofeo propio los datos que demuestran una reducción de la kale borroka y los atentados de ETA. Sin embargo ocultan, como ocultaron la marea negra en Galicia, que 80 jóvenes en Euskal Herria han desaparecido de sus casas por efecto de las detenciones masivas contra Batasuna y la kale borroka. Saben que la mayoría estarán creando nuevas infraestructuras y preparándose para nuevos atentados. Arzallus afirmó que calculaban que hasta 700 jóvenes podían haber solicitado la entrada en ETA desde la ruptura de la tregua. Esto puede ser la calma que precede a la tempestad. El auge de la lucha de clases en Europa con huelgas generales en Italia, Grecia, Portugal, el Estado español... y la marea revolucionaria que sacude América Latina aislan al terrorismo individual, lo hacen parecer insignificante, contraproducente y absurdo. Por el contrario las políticas represivas del PP son el caldo de cultivo para que el deseo de venganza, con cualquier método, crezca y se realimente.

Luchar con los métodos de la clase obrera, no con el terrorismo individual

Las mayores críticas de la izquierda abertzale van hoy contra el PNV, pero su “solución” pasa por un frente con... el PNV, reeditando un segundo Lizarra.

Justifican su estrategia afirmando que provocarán una crisis en el PNV, separando a los “michelines” de la base, a los burgueses auténticamente nacionalistas de los preocupados por sus poltronas, pero la práctica demuestra que quien pierde con esa estrategia pretendidamente realista de la dirección de Batasuna son ellos en beneficio... del PNV.

El único que luchará consecuentemente por los derechos democráticos de las nacionalidades oprimidas, como lo hizo en el pasado, es la clase trabajadora del Estado español. La dirección de Batasuna prefiere mirar a la burguesía vasca que al proletariado español a pesar de sus tradiciones revolucionarias y de su lucha por los derechos democrático-nacionales a la caída de la dictadura. La burguesía vasca siempre ha recogido los frutos de esta lucha en su propio beneficio sin aportar absolutamente nada. No se puede ganar al proletariado del resto del Estado con los métodos de ETA y las ideas del nacionalismo burgués, sino con las ideas del socialismo revolucionario.

El Gobierno del PP aprovecha el terrorismo individual para fortalecer el aparato coercitivo del Estado. Cada día es más evidente para las masas que la estrategia de ETA ayuda al opresor y es inservible desde el punto de vista de la lucha por el derecho de autodeterminación o la amnistía, y absolutamente contraproducente.

Sirve para ir para atrás. Da excusa para un fortalecimiento del aparato estatal, más represión, leyes más duras que nos aplican a todos, más policía, etc...

Además el terrorismo individual debilita la conciencia de que debemos ser todos los que cambiemos las cosas y no un puñado de salvadores. El que muchos militantes de la izquierda abertzale entiendan esto es lo que les paraliza a la hora de seguir con los mismos métodos de antaño. Esto explica igualmente la disminución del sectarismo, que no se debe al incremento de las medidas represivas que está llevando a cabo Aznar, que no sirven para luchar contra ETA, sino para hacernos retroceder a la época del franquismo, acabando con cualquier conquista progresista lograda por las masas en la calle.

Las organizaciones de izquierda deben oponerse rotundamente a esta regresión de los derechos democráticos. Con el PP y con el PNV jamás se solucionará la cuestión nacional vasca. Sólo la clase trabajadora unida por encima de fronteras nacionales podrá darle una solución plena luchando por el derecho de autodeterminación de las nacionalidades oprimidas, para lograr la más amplia unión en la lucha por una Federación socialista de nacionalidades ibéricas como un primer paso hacia una Federación socialista de los pueblos de Europa y una Federación socialista mundial.

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