Pero esta escalofriante cifra podríamos elevarla aún a 789 muertos si consideramos los 213 accidentes mortales que se registraron en los itinerarios de los trabajadores hacia sus respectivos lugares de trabajo o a la vuelta de ellos. Éste dato también ha crecido en un 8,5% con respecto al año pasado. Las enfermedades profesionales que causan bajas ascendieron a 12.072 en el primer semestre con un incremento superior al 6%.

 

Los empresarios se portan como si nada tuvieran que ver con respecto a este asunto, al aumento de los ritmos de producción en el trabajo, a la eventualidad que supera el 33%, a la práctica de la subcontratación que implica jornadas laborales de 10 horas en muchos sectores, a la falta crónica de medios de seguridad y protección. Según los empresarios los trabajadores mueren a causa de sus propias imprudencias y su falta de profesionalidad. De verdad esto es el colmo del cinismo empresarial y de sus acólitos en los medios de comunicación, que todo pretenden solucionarlo con campañas publicitarias de educación sobre la protección en el trabajo y chorradas por el estilo.

Más que esta clase de "protección" los trabajadores necesitamos protegernos contra la explotación despiadada del capitalismo, porque está claro que los capitalistas se llevan los beneficios a costa de nosotros, que le ponemos la sangre. Un claro ejemplo de esto es la siguiente información, publicada el pasado día 2 de septiembre por la Comisión Nacional de Valores (CNMV): "El grupo constructor y de servicios ACS obtuvo en el primer semestre del año un beneficio neto de 82,9 millones de euros, lo que supone un incremento del 22,8% con respecto al año 2001, según comunicó la misma empresa al CNMV. Asimismo el importe neto de la cifra de negocios creció en un 13,7% elevándose a 2.087,6 millones de euros, mientras la participación en Dragados aportó a las cuentas de ACS un beneficio de 16,5 millones de euros".


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