La multinacional Siemens ha impuesto en sus empresas instaladas en el Estado español su plan de despidos para 379 trabajadores. Con el objetivo de mantener sus grandes beneficios, no les importa lo más mínimo el futuro de cientos de trabajadores y suRafael Jiménez

C. Ejecutiva CCOO · Siemens-Getafe

La multinacional Siemens ha impuesto en sus empresas instaladas en el Estado español su plan de despidos para 379 trabajadores. Con el objetivo de mantener sus grandes beneficios, no les importa lo más mínimo el futuro de cientos de trabajadores y sus familias, ya no los necesita y sin dudarlo prescinde de ellos; esta es la lógica de este sistema social cada vez más ineficaz e inmoral.

Pero los trabajadores no podemos quedarnos sólo con este análisis. Que los empresarios actúan de este modo no es ningún descubrimiento, ni ninguna novedad; debemos analizar porqué han podido llevar a cabo sus planes, para sacar lecciones que nos sirvan a todos los trabajadores, sean de la empresa o sector que sean, en futuros conflictos similares y evitar que las empresas apliquen impunemente sus planes.

Como informábamos en el número anterior de El Militante, los trabajadores estábamos dispuestos a la lucha. Desde Siemens-Getafe habíamos propuesto un plan de lucha que la coordinadora estatal de CCOO Siemens-España había asumido. El primer paso estaba dado, era necesario continuar poniéndolo en práctica. Había que convocar asambleas en todos los centros de trabajo, ir desde la dirección sindical con decisión hacia los trabajadores y dar confianza explicando que los sindicatos estaban dispuestos a ir hasta el final. De esta forma el escepticismo que pudiera existir entre algunos trabajadores más veteranos, desencantados con malas experiencias anteriores, podría haberse eliminado y por supuesto los más jóvenes hubieran participado en la lucha con entusiasmo.

Lamentablemente la dirección sindical, sobre todo el comité intercentros, actuó de forma completamente distinta. Sin ninguna confianza en la capacidad de respuesta de los trabajadores, dieron la lucha por perdida antes de empezarla. Su forma de actuar ha sido la guía de lo que un sindicalista no debería hacer nunca. Mientras por un lado aseguraban que estaban preparando la lucha, en realidad negociaban con la empresa a espaldas de los trabajadores hasta que al final aceptaron el plan de Siemens, firmándolo sin consultar con nadie.

Asamblea en Getafe

En Siemens-Getafe convocamos inmediatamente una asamblea. En ella, el que escribe estas líneas propuso el rechazo al acuerdo y la formación de un comité de lucha que se pusiera en contacto con los compañeros del resto de factorías, instándolos a hacer lo mismo y a coordinarnos para, por encima del comité intercentros, organizar la lucha. Lamentablemente la impotencia se había impuesto en los delegados sindicales de esta factoría y los trabajadores, en este contexto, no vieron factible secundar esta propuesta.

La empresa ha impuesto sus planes y los trabajadores hemos sido derrotados, pero de las derrotas también se aprende.

Pienso que ahora las tareas son claras. Hay que reorganizar las fuerzas sindicales con los compañeros que queden y orientar nuestras fuerzas a construir una dirección sindical estatal que esté a la altura de las circunstancias y dispuesta a defender a los trabajadores.

A pesar de esta batalla perdida debemos tener confianza en el futuro; el contexto general es de alza del movimiento de los trabajadores en el Estado español, como demostró la huelga del 20-J, y en Europa como hemos visto en Italia, Grecia, etc. Este es el camino a seguir. Poder seguirlo también exigirá de nosotros renovar a ese sector de sindicalistas que quemados, escépticos o acomodados, son un obstáculo para la lucha, cambiándolos por compañeros luchadores que se enfrenten con energía y decisión a este nuevo período de auge de la lucha de clases.

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